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Temas en debate

Frente a la tragedia de otro programa neoliberal.

“Ante la grave crisis actual y la perspectiva de un futuro oscuro, caótico y de destrucción” … “Ante este escenario generado por la perversión, la ineficacia y el sometimiento ideológico que evidencian las políticas en curso” la Cátedra Abierta Plan Fénix (Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires), como lo hace desde septiembre de 2001, insiste en la búsqueda de consensos imprescindibles para la reconstrucción de “un país postrado como consecuencia de ensayos desatinados de política económica y social”.

ImagenUna vez mas los integrantes del Plan Fénix diagnostican y proponen soluciones a la crisis
A partir de la dictadura cívico-militar y con intermitencias, se ha tratado de instalar un discurso que atribuye el fracaso económico de los últimos 50 años a políticas de corte populista y estatista cuando, de los 43 años -casi medio siglo- que median entre 1976 y la actualidad, dos tercios correspondieron a tres gestiones de la economía decididamente neoliberales iniciadas, respectivamente, en 1976,1989 y 2015.

Si bien los dos primeros intentos tuvieron como marco un contexto político signado, el primero, por una brutal represión y, el segundo, por las secuelas de la experiencia hiperinflacionaria, el tercer intento (el actual) “se apoyó en la complicidad de parte relevante del Poder Judicial y mediático para disciplinar a una parte crucial de la oposición legislativa, de la población y de un sector relevante del sindicalismo , a lo que debe sumarse cierto desgaste después de 12 años de ejercicio del poder político por parte del único proyecto alternativo delineado entre 2003 y 2015” que, en los primeros años, debió enfrentar “ la peor crisis que sufrió la Argentina moderna, resultado del segundo ensayo neoliberal.” Desde el Plan Fénix se reconoce que los mayores logros obtenidos durante el ciclo 2003-2015 se sitúan en el campo de las políticas sociales, científico-tecnológicas y culturales pero que, al no lograrse cambios estructurales en el aparato productivo, la economía volvió a colisionar con la restricción externa alimentada por un alza de la demanda de insumos para la actividad industrial y la caída de la producción de hidrocarburos.

“Como se ha dicho, es equivocado achacar este fracaso a las “políticas populistas”, afirman los economistas del Plan Fénix, porque lo que ha prevalecido ha sido un ideario conservador y adverso al Estado”.

Por otra parte, con el argumento de que el endeudamiento es signo de confianza por parte de los agentes financieros externo, “el actual tercer ciclo neoliberal ha incurrido una vez más en la toma irresponsable de deuda, revirtiendo la reticencia del anterior gobierno a asumir compromisos de esta índole para paliar los efectos de la restricción externa. Desconociendo, otra vez, que fueron los niveles de endeudamiento los que gatillaron la crisis de los dos ciclos neoliberales anteriores, por insolvencia. El panorama hoy muestra, de hecho, alarmantes similitudes con aquellos, con el agravante de que el principal acreedor es ahora el propio Fondo Monetario Internacional y que la deuda pública se encuentra fuertemente denominada en moneda extranjera y bajo jurisdicción externa.” Los fracasos, sin embargo, no se relacionan a la restricción de recursos. La Argentina, reiteran desde el Plan Fénix, ocupa un lugar relativamente privilegiado en el escenario internacional y puede ser catalogado como un país de desarrollo medio-alto.

Un conjunto apreciable de actividades productivas, tanto primarias como industriales y de servicios, muestran la existencia de conocimientos y capacidades que conforman una estructura productiva de interesante diversificación. La manera con que ha respondido a la adopción de paquetes tecnológicos en el agro y, aun, la forma en que se ha gestionado la posterior expansión de la producción de granos (cuyo incremento es mayor al 200% en las últimas dos décadas) indica que se dispone de recursos no solo materiales, sino humanos y organizacionales.

Además de los significativos recursos en hidrocarburos, el país ha desarrollado relevantes capacidades en lo que se refiere a las tecnologías nuclear y satelital. Las exportaciones de software ya superan a las de muchos productos agrícolas y generan más empleo que las actividades agrícolas tradicionales. Y, por sobre todas las cosas, la Argentina no depende del ahorro externo en grado relevante.

A la pregunta ¿entonces que nos sucede?, el equipo de especialistas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA responde: “lo que claramente ha fracasado ha sido el credo de que el nudo problemático se sitúa en la excesiva presencia e interferencia estatal, discurso que cala honda en agentes que se perciben como afectados por la presión tributaria y por restricciones impuestas por el Estado que tocan, básicamente, al sector empresarial. Sin embargo, la experiencia internacional ha mostrado -una y otra vez- que el crecimiento no brota en sociedades libradas a las meras “fuerzas del mercado” sino que debe existir un proyecto convocante y orientador que debe organizarse en torno al Estado”. Se trata, entonces, de proponer algunos lineamientos básicos, en términos tanto de objetivos como de sus lineamientos, para “acordar una estrategia, de mediano y largo plazo (del orden de 20 años)”.

¿Cuáles serían las principales características posibles y deseables para la Argentina? Un Estado activo, planificador y transformador, fortalecido en sus aptitudes organizacionales, con funcionarios responsables cuya gestión sea transparente, pública y controlable por la sociedad. Un sistema de justicia consolidado, confiable y autónomo. Un país integrado, sin brechas sociales, económicas, culturales, de raza y género, manteniendo la actual diversidad, fruto de su geografía e historia. Un posicionamiento internacional abierto y autónomo, con pleno ejercicio de la soberanía, como requisito para una gestión gubernamental eficaz e inclusiva y, entre otras, una política proactiva en lo referido al desarrollo tecnológico, cultural y económico, así como una economía inclusiva, de las personas y de las distintas regiones del país, con plena igualdad de género, con presencia tanto pública como privada.

desde el Plan Fenix se propone que “ el patrón socio-económico que podrá dar sustento a esta aspiración de país se asiente en los principios siguientes: a. Por su amplia dotación de recursos naturales (y su reducida densidad de población, además concentrada en ciudades), la Argentina cuenta con importantes ventajas comparativas primarias, que será menester explotar en forma sustentable. Es superavitaria en alimentos y podrá serlo en energéticos (hoy día, las necesidades energéticas no atendidas por producción interna ascienden a menos de 10% del consumo).

b. Los excedentes del sector primario, sin embargo, nunca serán suficientes para asegurar un nivel de ingreso compatible con los objetivos propuestos. Se requiere avanzar en el desarrollo del sector industrial y el de servicios, en cuanto fuentes de sistemáticos incrementos de productividad por innovación tecnológica y aprendizaje. Más allá de las evidentes heterogeneidades que en la actualidad presenta el aparato industrial y de servicios, existe un claro potencial productivo y exportador, fruto de los recursos y la experiencia previa acumulada.

c. La estructura económica argentina será híbrida, tanto por la importancia relativa de las actividades primarias y secundarias/terciarias, como por los diferentes balances externos que muestran ambos grupos.Esto demanda una cuidadosa política intersectorial, a efectos de que las habituales fluctuaciones de precios de los commodities primarios no afecten los equilibrios externos. La renta primaria y los importantes incrementos de productividad en el sector podrán tanto fondear la diversificación productiva a través del desarrollo industrial y de servicios conexos, como constituir eventuales fondos anticíclicos que proporcionen fuentes adicionales de financiación de la inversión.

d. La citada renta primaria, originada en la elevada productividad de la tierra en donde se asienta la explotación cada vez más concentrada de unidades agropecuarias de singular tamaño, solo representa el comportamiento de un segmento de vinculación estrecha con el capital financiero y fuente principal de la agricultura de negocios con destino exportador. El resto del sector agropecuario, compuesto por un conjunto de agentes económicos pequeños y medianos denominados “agricultura familiar”, proveedora de alimentos para el consumo cotidiano, debe ser respaldada por el Estado.

e. No deben conformarse compartimientos estancos entre actividad primaria e industrial y de servicios. Antes bien, debe propenderse a una articulación que significará un activo involucramiento de la industria en el procesamiento de bienes primarios, apuntando a las exportaciones de bienes elaborados; además de los efectos benéficos en términos de desarrollo tecnológico y empleo de calidad.

f. El objetivo del desarrollo deberá tomar como tópico central la sostenibilidad ambiental, impulsando opciones tales como las energías renovables, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la promoción de la biodiversidad.

g. La experiencia muestra gruesas falencias de los actores privados, por asentarse en visiones a la vez cortoplacistas e ideológicas. Es difícil determinar si ellas son el resultado del abandono por parte del Estado de una función rectora que -con sus falencias-alguna vez tuvo; o si se trata de algún rasgo constitutivo o de identidad de las elites económicas argentinas. Lo que resulta claro es que el rol del Estado debe ser redefinido. h. Este activo rol del Estado demanda un profundo fortalecimiento de sus capacidades, construyéndose una tecnoestructura que, sin arrebatar las decisiones nodales al plano político, provea opciones viables y sólidas, y brinde un eficaz seguimiento.

i. Los mecanismos redistributivos del ingreso actualmente en vigencia serán mantenidos y ampliados, a efectos de brindar una razonable paridad de acceso y oportunidades. Esto es en particular válido para la universalización del beneficio jubilatorio y la ayuda por hijos/as. El sistema previsional será de reparto. j. La presencia estatal en mecanismos de incentivo a la inversión productiva privada y los mecanismos redistributivos mencionados darán lugar a una carga fiscal que requerirá de una adecuada reforma fiscal que apunte al aumento de la progresividad del sistema fiscal, respetando la equidad en l el gravamen a los ingresos laborales y la derogación de impuestos que afecten negativamente la producción y el empleo. Cobra central importancia la rediscusión integral de la Coparticipación Federal de Impuestos”.

Después de referirse a la política internacional, el programa impulsado desde el Plan Fénix alerta sobre la inserción de la Argentina en un mundo “ en el que se ha construido una institucionalidad global extremadamente favorable al despliegue de las firmas multinacionales y a la libre circulación del capital financiero” para lo cual el objetivo será regular el movimiento desestabilizador de flujos financieros especulativos transfronterizos, establecer mecanismos eficientes para eliminar la fuga de capitales hacia paraísos fiscales, se salvaguardar a los países endeudados, o que tomen decisiones soberanas, de los asaltos jurídicos característicos de los fondos especulativos y fortalecer la capacidad de los estados nacionales para cobrar tributos a las grandes corporaciones que operan a nivel global.

El documento se reconoce como “un aporte de la Cátedra Abierta Plan Fénix para incentivar un debate imprescindible sobre el mediano y largo plazo de nuestro país (en la medida en que) es nuestra responsabilidad como académicos llegar a la sociedad, recibir opiniones y buscar consensos que permitan avanzar en la resolución de los profundos problemas que nos aquejan.”

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