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Sectores económicos

Industria de artefactos para el hogar: impulsada por el consumo, trabaja a toda marcha

Si los industriales en general tienen más de un motivo para considerarse conformes con el desenvolvimiento que alcanzaron sus negocios en los últimos años, entre los fabricantes de artículos para el hogar el balance resulta especialmente favorable.

ImagenesRoberto LenziJosé Sanjuan
Las estadísticas son elocuentes. En el año anterior la producción de los principales electrodomésticos aumentó 31%. Hay que tener en cuenta que la rama fabril que más creció en ese período fue la automotriz con una variación de 32,2%, mientras que el conjunto del sector metalmecánico (excluida la fabricación de automotores) se expandió en el año 5,4% y la media industrial de acuerdo a la medición del Instituto Nacional de Estadística y Censos resultó 8,4% sobre el registro de 2005. Las variaciones más fuertes se dieron en aire acondicionado, 112%; hornos a microondas, 49%; reproductores DVD, 50% y televisores, 31%.

La mayor parte de los fabricantes que recibieron el impulso del nuevo ciclo de reactivación son pequeñas y medianas firmas metalúrgicas, que en los años 90’ sufrieron frontalmente el impacto de la caída del mercado y la presión de la competencia extranjera. En la Federación de Cámaras Industriales de Artefactos para el Hogar (FEDEHOGAR), estiman que el sector suma más de 120 fábricas distribuidas por todo el país con una dotación de unos 15.000 empleos directos.

Y si bien la mayoría son PyMES, el grueso de la facturación y la producción está concentrada en unas 30 firmas de más de 500 trabajadores, entre las que se destacan las locales Orbis, BGH, Longvie y Radio Victoria. A su vez, la lista que manejan los directivos de la Cámara Argentina de Industrias de Refrigeración y Aire Acondicionado (CAIRAA) indica la existencia de diez fabricantes terminales y alrededor 1.900 puestos de trabajo, cifra que sube a 3.700 si se considera las industrias subsidiarias y las actividades conexas.

Desde el punto de vista de su distribución geográfica, los centros productivos centrales se ubican en Tierra del Fuego, San Luis, San Juan, zonas de promoción fabril.

UN NUEVO CICLO ASCENDENTE

La expansión de la producción se reflejó de modo aún más marcado en las ventas.

Así durante el último año la comercialización de artículos para el hogar creció 36% redondeando 8.000 millones de pesos en valores nominales, con algunas variaciones que llegaron al 45%. Alrededor del 80% de este crecimiento se originó en el aumento de las cantidades vendidas, y el resto en el ajuste de los precios.

En este comportamiento se combinaron la mejora en los ingresos de las capas medias, el mayor nivel de ocupación, junto con los acuerdos de precios, la apertura del crédito para consumo, la presión de la demanda diferida y, por fin, en el caso de los televisores, el mundial de fútbol, coincidente con la renovación tecnológica que exhibió la producción en este segmento manufacturero.

De acuerdo con un estudio de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) durante 2006 en números redondos se fabricaron 532 mil heladeras, 16% más que en 2005; 774 mil lavarropas, con una variación anual de 11% y 2,1 millón de televisores, 31% más que en 2005. En estos tres rubros se concentran cerca de dos tercios de la producción de artículos para el hogar; un año atrás esa producción sumó 3,4 millones de unidades. En comparación, el pico máximo de la década pasada redondeó 1,8 millones de unidades.

José Sanjuán, titular de FEDEHOGAR, explica que “desde 2003, año tras año, se ha producido una recuperación del mercado”. En esta entidad apuntan el marcado aumento de la producción de televisores y lavarropas, mientras que en CAIRAA recuerdan que desde el 2000 el crecimiento en la fabricación de equipos de aire acondicionado llegó a 1000%.

Sin embargo este desenvolvimiento no resultó homogéneo. Los pequeños aparatos (secadores de pelo, planchas, licuadoras, ventiladores, etcétera) todavía no han logrado despegar. Durante los 90’ cayeron víctimas de la importación masiva que facilitó el uno a uno y perdieron el control del mercado. “A comienzos de la década pasada estaban en producción 30 o 40 fábricas y “ahora sobran los dedos de la mano para contarlas. Las que quedan trabajan en nichos de mercado”, señala el presidente de FEDEHOGAR. La línea blanca también sufrió el embate de la competencia externa; en cambio la electrónica resistió bien, protegida por las medidas fiscales y aduaneras del área promocional de Tierra del Fuego.

Además, para los televisores rige una salvaguardia que limita las importaciones desde de la zona franca de Manaos al 8% del mercado.

En CAIRAA sus directivos también tienen expectativas favorables. Su titular, Roberto Lenzi, afirma que este año la producción superará el registro de 2006 y seguirá el proceso de sustitución de importaciones. “Las plantas están trabajando al tope de su capacidad de producción, pero abastecen adecuadamente el mercado”. El empresario desestima, de este modo, que los industriales consideren un negocio de importar para responder al mayor consumo.

Los números que manejan en la cámara indican que durante el año pasado la fabricación de heladeras de dos temperaturas aumentó casi 25% y las de una temperatura 9%. A su vez, la oferta global creció 12%. También se incrementó 17% la producción de freezer tipo arcón, contra un crecimiento de la oferta total de 10%. Con estas variaciones la producción nacional sumó una facturación estimada en 715 millones de pesos.

En el otro segmento, el de la refrigeración industrial, la reactivación fabril de los últimos cinco años ha tenido asimismo impacto favorable. A pesar de que tras un período de franca expansión, la sustitución de importaciones se ha reducido sensiblemente, un importante número de fábricas volvió a la fabricación de equipos. Se trata de instalaciones complejas, altamente automatizadas, en condiciones de producir evaporadores, condensadores, compresores, recipientes a presión, entre otros productos. En la cámara señalan que el comportamiento en 2006 se estabilizó, limitado por las restricciones que sufrieron los frigoríficos vinculados al comercio de exportación, mientras que en lo que va del año se ha producido cierta declinación, aunque el repunte esperado para el segundo semestre nivelaría el resultado con el registro alcanzado un año atrás.

Hay que destacar que los avances registrados en el rubro de refrigeración coinciden con un estancamiento o una caída de los despachos provenientes de Brasil. En el caso de las heladeras las importaciones de las unidades de dos fríos aumentaron sólo 2% y las de un frío, 3,5%, mientras que los envíos de freezers bajaron 15,5%. De mantenerse la tendencia el mercado se expandirá un 12% a lo largo de este año, con un nuevo avance de la producción nacional.

Lenzi destaca que mientras en los 90’, el 70% del mercado estaba controlado por los productos extranjeros, en la actualidad esa proporción se ha invertido y las fábricas nacionales abastecen el 65% de la demanda. El mayor exportador al mercado argentino es precisamente Brasil, dónde han concentrado su producción las grandes compañías trasnacionales. Pero también llegan heladeras de una temperatura desde China y de dos temperaturas desde Chile, México y Turquía.

Precisamente, en Fedehogar tienen un ojo puesto en el crecimiento exportador del gigante asiático, y advierten el desplazamiento que están produciendo sus capitales hacia países de la región como Tailandia y Vietnam, con vistas a sortear posibles medidas proteccionistas. Pero los chinos van más allá y están invirtiendo fuerte en algunos países africanos. También la India y toda Asia meridional están en marcado crecimiento.

LAS PYMES A FUERZA DE AUTOFINANCIAMIENTO

El cambio de condiciones que sucedió al derrumbe de la convertibilidad favoreció un proceso de recomposición de las estructuras industriales, con la consiguiente incorporación de capital. En FEDEHOGAR señalan que se ha producido un flujo inversor destinado a la adquisición de maquinaria y a la incorporación de personal. Sanjuán explica que entre los fabricantes de heladeras y lavarropas la inversión ha sido varias veces millonaria, al amparo inicialmente de los acuerdos con los empresarios brasileños. En estos rubros y también en el segmento de cocinas los pactos que autolimitaban la importación rigieron hasta enero y marzo de 2006. A partir de entonces el gobierno argentino aplicó un régimen de licencias no automáticas que limitó el ingreso de productos importados. A su vez, la revaluación del real obró en igual dirección. El dirigente subraya que “desde Brasil se sigue exportando a la Argentina para mantener el mercado, pero lo hacen a pérdida”. Por lo demás, si bien el nivel tecnológico entre los distintos segmentos del sector es variable, los fabricantes locales aseguran que los rubros de línea blanca y electrónica de consumo están igual o más arriba que sus competidores brasileños.

En CAIRAA estiman que las inversiones realizadas entre julio de 2004 y diciembre de 2006 sumaron 24,5 millones de pesos. Este año se incorporarían otros 10 millones destinados a incrementar la producción e incorporar nueva tecnología con vistas a reducir la contaminación y optimizar el consumo energético. Además de volver a producir componentes que se habían discontinuado, se ha comenzado a fabricar nuevas líneas de productos sin producción local como las heladeras No-Frost.

Lenzi aclara que tras la crisis, en la rama de refrigeración industrial “el primer paso fue la puesta a punto y la remodelación de las instalaciones, en muchos casos paradas o trabajadas a baja capacidad. Luego vinieron las ampliaciones y la puesta en marcha de nuevos proyectos, aunque en una cantidad que está por debajo de las necesidades del mercado”. El directivo estima que en el próximo año se concretará un mayor número de iniciativas de inversión.

Sin embargo la posibilidad de un salto cualitativo en este renglón choca con serias limitaciones. En Fedehogar advierten que las empresas dependen más del autofinanciamiento que del crédito bancario: persiste la desconfianza hacia el sistema financiero. En CAIRAA dicen algo parecido: “El único crédito accesible es la venta de cheques. Las entidades ponen todo tipo de exigencias para finalmente otorgar la cuarta parte de lo solicitado. La mayoría de las firmas se autofinancian y cuenta con el respaldo de sus proveedores”.

Lenzi participó recientemente de una reunión junto con otros empresarios del sector metalmecánico y funcionarios de la Secretaría de Industria, organizada por Pro-Pyme, la iniciativa de la Organización Techint en apoyo de las pequeñas y medianas firmas metalúrgicas. En el encuentro los directivos señalaron sus principales problemas: falta de crédito, escasez de mano de obra calificada, inseguridad respecto al régimen de accidentes de trabajo y restricción energética. Sobre este último punto el empresario cuenta que su fábrica de heladeras, instalada en Rosario y afectada por periódicos cortes de energía, necesita aumentar su provisión de electricidad para hacer frente a la mayor demanda. Sin embargo, un suministro adicional obligaría a la empresa a saltar a un nuevo rango de consumidor, con el consiguiente aumento de la tarifa. Por lo tanto, mayor producción igual a mayor costo unitario.

Otra de obsesiones de los empresarios es la puja por conseguir obreros calificados. En Córdoba, por ejemplo, entre las PyMES metalúrgicas reina la inquietud por el anuncio de que Fiat vuelve a fabricar vehículos y salió a buscar operarios especializados. Similar presión de absorbente ejerció recientemente General Motors en Santa Fe. Lenzi sostiene que en estos años, a pesar de los planes de formación del Estado y de las empresas, el faltante de personal calificado se ha agravado; problema muy serio que no tiene solución en el corto plazo. Además, “se ha perdido la cultura del trabajo y se siente la depredación que han sufrido las escuelas técnicas con la reforma de la década de los 90”.

Pero además de los anteriores limitantes, los industriales coinciden en otra preocupación: el sostenido aumento de los costos, que hasta ahora estaba siendo compensado por el mayor volumen de producción, ha comenzado a transformarse en un obstáculo. En FEDEHOGAR señalan que en el último año los costos subieron más que el índice de precios mayoristas. El gobierno firmó acuerdos de precios con las principales cadenas comerciales y esto determinó que en la línea blanca los precios evolucionaran levemente por debajo del índice de precios mayoristas. En ese segmento, como en la franja de pequeños aparatos, la media de los mayores costos terminó siendo absorbida por la industria. A su vez, en las ramas de aire acondicionado y electrónica de consumo en el último año los precios quedaron clavados, en correspondencia con un crecimiento muy fuerte de la oferta.

Los empresarios también destacan la evolución de los costos laborales. En el sector metalúrgico el salario representa entre el 8% y el 10% del costo total y a partir del 1 de abril rige un aumento escalonado de 16,5%. Los directivos de FEDEHOGAR sostienen que existe un desfase respecto al precio de los productos desde el anterior acuerdo con la UOM. En Cairaa le ponen números al asunto: dicen que mientras en los últimos dos años el costo de los insumos aumentó alrededor de 20%, el salario se incrementó 40%. Explican que a pesar de la amortización de gastos que significa el mayor volumen de producción, las empresas trabajan actualmente con márgenes de rentabilidad muy reducidos. Por ejemplo, en el caso de la refrigeración industrial, señalan que las firmas quedarían fuera de competencia si no fuera por el reintegro fiscal del 14% que reciben en su condición de fabricantes de bienes de capital.

CON VIENTO A FAVOR

A pesar de las restricciones existentes, la impresión de los dirigentes empresarios es que la tendencia expansiva se mantendrá durante todo este año.

El estudio del IES apunta a un crecimiento de la demanda, aunque a un ritmo más atenuado que en los últimos dos años, consecuencia del agotamiento de la demanda diferida y del efecto estadístico que produce una base de comparación más alta. En relación al 2006 -período electoral mediante- las ventas aumentarían entre 15% y 17%, porcentajes que superarían la variación estimada del consumo global, impulsadas especialmente por televisores, grabadores, reproductores DVD y equipos de audio MP3. Por el lado de la producción el empuje vendrá desde los nuevos proyectos en vías de concreción, y por la continuidad del proceso de sustitución de importaciones. Obran en este sentido factores favorables como el tipo de cambio, reforzado por la revaluación del real y el nivel salarial, que a pesar de los repuntes de los últimos años todavía resulta relativamente bajo, para una industria en la que predomina la mano de obra intensiva. Por lo demás, el grueso de los nuevos proyectos se concentra en Tierra del Fuego, al amparo de la protección aduanera y de un régimen impositivo promocional. Y si bien en las plantas instaladas en la isla predomina el ensamblaje y el valor agregado de los productos todavía es bajo, la sustitución de importaciones también registra avances importantes. El caso característico es el de los televisores. Durante 2006 a los aparatos de plasma y de LCD (cristal líquido) de fabricación nacional correspondió más de la mitad de la facturación de ese segmento. Este año se espera que este tipo de aparatos fabricados en las plantas de Newsan, Philips, Radio Victoria, BGH, Admiral (Frávega), entre las principales, supere los tercios del mercado, en medio de un firme desenvolvimiento de la comercialización: 11.000 televisores de alta gama en 2005, casi 90.000 en 2006 y un estimado de 120.000 este año, comportamiento coincidente con una marcada tendencia mundial a la baja de los precios de bienes de tecnología avanzada. La onda expansiva alcanza también a los acondicionadores de aire, cuya fabricación creció más de 100% en 2005 y nuevamente en 2006, y ha alentado la puesta en marcha de nuevos proyectos productivos, centrados en los aparatos de frío-calor, dada la poca diferencia de precio que los separa de los de sólo frío.

Además de estas oportunidades de negocios en estos segmentos de fuerte rotación tecnológica, los economistas de IES señalan que la exportación podría resultar una alternativa para la nueva capacidad instalada, en condiciones de equilibrar los altibajos de la demanda. Según sus cálculos en 2006 las colocaciones externas sumaron 94,5 millones de dólares, casi 70% sobre el registro de un año antes. Esta curva ascendente se mantuvo en el primer bimestre de 2007, alcanzando 18 millones y un crecimiento de 80% en relación a los dos primeros meses de 2006.

Sin embargo para los industriales éste no es un problema sencillo de resolver.

Si bien el cambio de precios relativos producido tras la devaluación les permitió ganar mercado interno, las nuevas condiciones no se reflejaron de igual medida en el negocio exportador. A pesar de los avances recientes, las colocaciones de productos argentinos en las plazas externas todavía son bajas.

De acuerdo con las estadísticas de IES, elaboradas en base a los números del INDEC y a los datos de las cámaras empresarias, durante 2006 se exportaron 10.565 heladeras, 65.174 lavarropas y 81.881 televisores, cifras que equivalen respectivamente a 2%, algo más de 8% y casi 4%, de la producción. Los fabricantes de heladeras explican el bajo coeficiente señalando que en los mercados tradicionales -Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay y Uruguay- es muy fuerte la competencia brasileña y la de otros orígenes. Además, la retención del 6% a los despachos fabriles impide abordar negocios en otros mercados. Se podrían ampliar las colocaciones en los países centroamericanos, donde los productos locales son competitivos, pero en este caso el impedimento es la distancia y la falta de crédito.√
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