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Ciencia & tecnología

Instituto Balseiro: Mucho más que ciencias duras

En la edición Nº 13 de la “Beca Instituto Balseiro para alumnos de escuelas de enseñanza media”, participaron 390 estudiantes de 205 escuelas secundarias de la Argentina. En ésta ocasión las provincias representadas fueron La Pampa, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Neuquén, Formosa, Salta, San Juan y Mendoza, a las que se suman representantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las becas, que cubren todos los gastos de los ganadores del concurso, son financiadas por el Instituto Balseiro –Universidad Nacional de Cuyo y Centro Atómico Bariloche (CNEA)- e INVAP.

ImagenBecas del Instituto Balseiro a alumnos secundarios de todo el país
Durante la estada de los alumnos secundarios en Bariloche profesores como, entre otros, María Elena Porta y Francisco De la Cruz, relataron la historia de la mundialmente reconocida institución e interiorizaron a los adolescentes sobre los cursos y las investigaciones que allí se realizan. Visitas a la biblioteca “Leo Falicov”, conocer los microscopios del edificio de Ciencias de Materiales, ver el reactor-escuela RA-6, asistir a charlas de divulgación científica del tipo “¿De qué estamos hechos?, el origen astronómico de nuestros átomos”, realizar experimentos junto a investigadores y becarios y visitar las impresionantes instalaciones de INVAP forman parte de una programación que busca incentivar en las nuevas generaciones el estudio de las ciencias, sin las cuales el país tendría un destino marginal en el mundo del futuro.

A modo de ejemplo de las monografías premiadas, publicamos partes destacadas de la del alumno Gabriel Segundo del Colegio Rural 5185 de Salta. Dice así: “Vivo en un Paraje, llamado “El Pacará”, ubicado al este de la ciudad de Tartagal (Dpto. Gral. San Martín), la sede está en Tonono, es una zona rural. Esta zona se caracteriza por el relieve escarpado, las altas temperaturas, la aridez del ambiente, las insuficientes vías de comunicación y de servicios de salud, la ausencia de un destacamento policial, el deterioro de sendas y caminos por las lluvias. Todo es natural en esta zona, mi comunidad autóctona es wichí. Conozco muy poco la ciudad, comparo sus luces con luciérnagas pequeñas; en mi paraje aún se puede divisar una corzuela, sentir el canto de las aves, desde loros, cotorras, charatas, ver las madrigueras de los quirquinchos.

Aunque todos somos pobres, tenemos la esperanza de cambiar nuestra situación económica. Las casas son de madera, los animales se alimentan de la vegetación de la zona. Pero aun así el hambre existe, a finales de mes casi todos salimos a cazar para poder alimentarnos.

El colegio de reciente creación proporciona la oportunidad de acceso a la educación a sectores que antes quedaban al margen, puedo recibir una formación y adquirir nuevos conocimientos, como este tema que desconocía: “La Tecnología Nuclear”. Es asombroso saber los grandes beneficios que se logran con su aplicación, me pareció interesante por ello decido concursar, aunque no cuento con todos los recursos ni beneficios que da la ciudad, el desafío y los deseos de aprender están presentes.

Todo da la apariencia que no hay contaminantes, pero se ha notado en los últimos años que los vientos parecen huracanes, hay momentos de extensa sequía, y en momentos inesperados las lluvias son torrenciales. Investigando me enteré que se debe al calentamiento global por el gas CO2, y que la energía nuclear es menos nociva para el medio.

Imagino las habitaciones iluminadas con la energía eléctrica, con la posibilidad de poder leer un libro en cualquier hora. Cargar y usar mi notebook sin las limitaciones de que se agote la batería.

Con el uso de la energía nuclear, la luz eléctrica podría llegar a mi paraje, pues el combustible nuclear permite que con una pequeña cantidad se logre mucha energía, más barata, y con menor dependencia de lo que la naturaleza provee, se reduciría el uso del petróleo, causante en gran medida de la contaminación ambiental.

Las centrales nucleares son generadoras de trabajo para muchos, “un trabajo” que es el sueño de mi comunidad. Y se constituye en un factor de crecimiento económico del país.

La energía nuclear también es aplicable a la medicina, en la lucha contra el cáncer, ayuda a la preservación de los alimentos, favorece a la agricultura controlando las plagas, existen vacunas para luchar contra los parásitos del ganado, para lograr que estos crezcan sanos y sus carnes sean consumibles con confianza.

En nuestro país, la tecnología nuclear se encuentra al servicio de la sociedad, y se garantiza la seguridad de las personas y del medio ambiente.

Hay pocos centros atómicos en el país, ello hace que gran parte de la sociedad no conozca sus beneficios y avances. Percibo que en muchos deben quedar los recuerdos de Chernobil y Fukushima, porque los accidentes nucleares son más devastadores.

Y si bien la construcción de un reactor nuclear exige mucha inversión de dinero, todo es posible en la vida cuando se lucha en unión.

El uso beneficioso de la energía nuclear permitirá mejorar la calidad de vida de los argentinos y abaratar los costos, y capaz que se reduce el costo de la nafta.

Con la energía eléctrica mi colegio mejoraría, pues la educación permite nuevas concepciones del mundo, otros modos de pensar y brinda las herramientas para el progreso económico.

La madre naturaleza también merece respeto y cuidado. Mi comunidad se sentiría integrada dentro de lo que es nuestra gran patria Argentina.

Las escuelas rurales son un centro social para la gran familia que es el pueblo y en ellas se resguardan celosamente los verdaderos valores de la vida y de la patria.”

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