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Energía

Japón regresa a la energía nuclear

El 11 de agosto, con el visto bueno del primer ministro Shinzo Abe y el apoyo de la comunidad empresarial, Japón rompió la veda autoimpuesta desde el 11 de marzo de 2011 por la catástrofe de Fukushima Daiichi y reinició el reactor Sendai en la ciudad de Satsumasendai. A nivel nacional y a pesar de la hostilidad de la población, el renacimiento de la energía nuclear se propagará, en lo inmediato, a los reactores Ikata, al sur del país y Takahama, en el centro.

ImagenSendai inicia la vuelta de Japón a la energía nuclear
La planta de Sendai, que volverá a proveer de electricidad a las ciudades cercanas, emplea a más de 1.000 trabajadores entre directos e indirectos y es la principal fuente de trabajo altamente remunerado en una zona que, según datos censales, perdió densidad poblacional en los últimos años.

Kyushu Electric Power Company, propietaria del reactor recientemente reiniciado, pertenece a Kyuden, la empresa más importante de la región apoyada por los bancos y los gigantes de la construcción. El complejo nucleoeléctrico, cuya función es resistida por las poblaciones aledañas, está compuesto por dos reactores de agua presurizada de 846 MW cada uno, cuya construcción data de los años1984/5 y lleva la firma de Mitsubishi Heavy Industries.

Según los planes energéticos en marcha, éste es solo el comienzo. En Japón las empresas de energía se proponen volver a poner en funcionamiento alrededor de 20 reactores una vez que la Autoridad de Regulación Nuclear -ARN- apruebe las inflexibles medidas de evaluación de riesgos, las más estrictas del mundo, para cada uno de ellos.

El resurgimiento de la energía nuclear es fuertemente resistido por la oposición y por la opinión pública japonesa que aducen, entre otras, que los dictámenes de la ARN se basan sólo en modelos de computadora que han demostrado ser - Fukushima mediante- poco confiables.Pese a las críticas y las manifestaciones de grupos organizados, las autoridades japonesas planificaron generar entre el 20 y el 22% de la energía eléctrica que demandará el país hacia el año 2030 sobre el sector nuclear. De ese modo, Tokio no solo muestra ser sensible a los reclamos del Keidanren, la poderosa Federación industrial japonesa, y a las demandas de gigantes como Toshiba o Mitsubishi Heavy Industries, sino que podrá cumplir con el compromiso asumido en la Conferencia Mundial sobre el Clima (Paris) de reducir la emisión de gases productores del efecto invernadero. Cabe aclarar que la sensibilidad y el rechazo a la energía nuclear en Japón, si bien comprensible, no se reproducen en otras partes del planeta. A fines de 2014 se encontraban operativas 438 centrales nucleares en 33 países y había otras 70 en diversas etapas de construcción.

El ranking de “países nucleares” lo encabeza los Estados Unidos con 99 reactores en operación y 5 en construcción, seguido de Francia con 58 reactores funcionando (1 en construcción) y Rusia con 34 usinas nucleares en marcha y 9 en construcción. Por su parte China, que tiene 23 reactores activos, duplicará su parque nuclear sumando, en pocos años, las 26 usinas actualmente en construcción.

Frente a los retos del cambio climático, Japón debió optar entre retomar y profundizar la generación de energía por la vía nuclear (una de las más limpias) o complacer a los descontentos que han tendido innumerables y coloridos banderines manifestando su oposición al renacer atómico.

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