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Economía internacional

La CEPAL estima que la región creció en 2011, pero a una tasa menor

“En un contexto de elevada incertidumbre y ante la posibilidad de cambios bruscos en el entorno externo, los países de América Latina y el Caribe deben prepararse para adoptar medidas apropiadas, según sus realidades nacionales, con el fin de defender y fortalecer las bases de su desarrollo económico y social. Para ello la región cuenta con elevadas reservas monetarias internacionales y en general con un bajo endeudamiento público y externo. Sin embargo, el espacio para algunos de los instrumentos contracíclicos es menor que antes de la crisis de 2008-2009 y hoy están debilitados ciertos factores externos que entonces posibilitaron una pronta recuperación de la economía global, especialmente la aplicación coordinada de medidas fiscales y monetarias de los países desarrollados”. El alerta fue formulado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe que, en su tradicional balance preliminar, estimó que el crecimiento de la región en 2011 fue de 4,3% -lo que implica una mejora del 3,2 del PBI per cápita-, mientras que para 2012 prevé un 3,7%.

ImagenLos países exportadores de petróleo de la región se beneficiaron por los altos precios internacionales.
El menor crecimiento registrado en 2011 respecto del período anterior es atribuido por la CEPAL principalmente a dos factores: el debilitamiento de la recuperación de la economía mundial y el enfriamiento de la demanda interna en el Brasil, la economía más grande de la región, propugnado por las autoridades para evitar un sobrecalentamiento a partir del fuerte crecimiento de 2010.

El documento consigna que a nivel regional, en 2011, se desaceleró el crecimiento de todos los componentes de la demanda agregada, tras la recuperación en 2010 respecto de los bajos niveles observados a causa de la crisis financiera mundial. No obstante, el consumo de los hogares continuó creciendo a tasas por encima del PBI. “Esto fue posible por una dinámica generación de empleo que redujo la tasa de desempleo regional de un 7,3% a un 6,8% y por aumentos de los salarios reales. Además, el crédito siguió expandiéndose a tasas elevadas. La disponibilidad de crédito, a tasas de interés que en muchos países descendieron en términos reales, también facilitó un nuevo incremento de la formación bruta de capital fijo, con lo que el coeficiente de inversión alcanzó un nuevo máximo para las últimas décadas, aunque su nivel no alcanzó para sostener las tasas de crecimiento económico requeridas para satisfacer las múltiples necesidades de desarrollo económico y social de la región”.

Analizando el comportamiento del comercio exterior regional, la expansión de las importaciones reflejó el dinamismo de la fuerte demanda interna, mientras el aumento de las exportaciones obedeció más a los altos precios que a un incremento del volumen de las ventas externas. En este contexto, “el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos registró un aumento moderado, al alcanzar un 1,4% del PBI. Este déficit se financió holgadamente con un elevado flujo de inversión extranjera directa y, en menor medida, por inversión de cartera, lo que permitió nuevos aumentos de las reservas monetarias internacionales”.


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