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Política industrial

La UIA (¡por fin!)

Sin anteojeras políticas, históricamente inservibles para explicar la destrucción que todo gobierno neoliberal provoca sobre el entretejido productivo, el presidente de la emblemática Unión Industrial Argentina hace púbico su descreimiento sobre las paulatinas mejoras y el crecimiento económico que el gobierno anuncia en forma recurrente para un futuro vaporoso. Acodada en circunstancias que tienden a empeorar, tanto desde la macroeconomía como desde el accionar de las empresas que aún resisten, desde la cúpula empresarial plantean la urgente necesidad de instrumentar medidas que implican, claramente, un cambio de rumbo de la política económica del gobierno de Cambiemos.

ImagenEl presidente de la UIA reclama, junto a otras entidades representativas del sector industrial, una política que aliente la producción
Después de calificar al año que está terminando como “muy malo” el ingeniero Miguel Acevedo reconoció que “estuvimos tres años pensando en un crecimiento que no era real” y que “no veo crecimiento a corto plazo”. El balance, ciertamente negativo, no tiene siquiera un voto de esperanza para ese segundo semestre tan mentado como espiritual al que siempre recurre el gobierno para templar los ánimos desorientados o descreídos.

Aunque desde el Poder Ejecutivo muchas veces se han parapetado tras el “pasan cosas” (en el mundo) que impiden la concreción de los buenos propósitos que los orientan, nada se ha dicho sobre el crecimiento del 3,9% de la producción industrial a nivel mundial, mientras en este mismo 2018 en nuestro país la contracción será del 2,3%, con caídas que se replican en la mayoría de los sectores. El posicionamiento de la entidad de cúpula si bien puede ser nuevo, por lo frontal, no es repentino. Cualquiera que haya leído los trabajos del Centro de Estudios de la entidad (CEU-UIA) puede inferir que la crítica se viene encubando desde tiempo atrás y que, en su momento, se hizo explícita en aquellos 6 datos en el que el CEU daba cuenta de la importancia de la industria para el crecimiento y el desarrollo del país: 58.000 empresas industriales con más de 100 mil plantas distribuidas a lo largo y ancho del territorio nacional; 1,2 millones de empleados, el 20 % del empleo directo total y el señalamiento de que por cada empleo en la industria se generan 2,5 en otros sectores; la afirmación que el 29% de la recaudación en impuestos de AFIP proviene del sector industrial; el reconocimiento que el 86% de las empresas exportadoras son industriales así como que el 63% de la inversión en I+D en Argentina la impulsa la industria manufacturera y el señalamiento que los sueldos de la industria son un 30% superiores al promedio de la economía.

El CEU-UIA también había enfatizado la importancia de las Pymes industriales en la economía en 5 datos: 56.000 empresas; 576.000 empleos directos y formales; 29% de los pagos en concepto del Impuesto a las Ganancias de PyMEs fueron de la Industria; el 59% de las PyMEs que exportan son industriales; el 46% de la industria pequeña y mediana está fuera de la región metropolitana de Buenos Aires.

En un contexto signado por el desmoronamiento de los indicadores económicos – en el tercer trimestre del año puede medirse una caída del 3,5% del PBI; un 33,6% de pobreza; desempleo del 9% que medido en personas suma 1.168.000 compatriotas (en el conurbano bonaerense y en algunas regiones del interior del país la media supera el 10%); un aumento del 57,3% de la canasta básica; inflación anual en el 50% (con pronóstico no inferior al 30% para los próximos 12 meses); balanza comercial desequilibrada; riesgo país en aumento, fuga de capitales imparable y, entre otros, deuda externa impagable (tal como han sido negociados los préstamos otorgados) la UIA, UIPBA y ADIBA, junto a industriales del NOA proponen una serie de medidas que rompen el círculo de la suba de tasas para (mal)contener el dólar y pone (pondría) el acento en la economía real.

Es innegable, dicen desde las entidades empresarias, que Argentina necesita generar divisas genuinas y que, para crearlas, es urgente diseñar una estrategia que potencie a las empresas exportadoras e impulse a aquellas fábricas que tienen la potencialidad de ganar nuevos mercados, para lo cual es esencial disponer de los datos del comercio exterior que permitan el diseño de una estrategia efectiva de competitividad local.

Se deben subir los aranceles a las importaciones, proponen enseguida y eliminar las retenciones a los productos manufacturados.

Hay que acelerar la ejecución y el destino de fondos para el Programa de Recuperación Productiva (REPRO), así como reponer las líneas de financiamiento para la producción (LICIP) con tasas subsidiadas a partir de la obligatoriedad de los bancos a prestar un porcentaje de los depósitos para desarrollos fabriles, dicen después.

Desde la UIA,UIPBA y ADIBA consideran necesario reglamentar la factura de crédito electrónica en todos los sectores.

Y, a la vez que enfatizan la importancia de poner en marcha una mesa de diálogo con los sindicatos del sector, solicitan implementar el mínimo no imponible en 12.000 pesos para 2019, así como generar mecanismos legales para aumentar la formalidad laboral.

Las máximas autoridades nacionales ocupan la Casa de Gobierno prometiendo, entre otros incumplimientos, dialogar (suponemos que no sólo entre ellos sino con variadas vertientes más o menos opositoras). El presidente de la UIA ha dicho que pedirá disculpas si equivocó su pronóstico. Es difícil que deba hacerlo. También es difícil que lo escuchen.


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