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Miércoles 13 de Noviembre, 2019
Política industrial

La agenda 2010 del desarrollo económico de la ciudad

La crisis por la que atravesó la economía nacional durante el año que termina afectó fuertemente a la mayor parte de los sectores que operan en la Ciudad de Buenos Aires.

ImagenGustavo Svarzman
Escribe Gustavo Svarzman - Subsecretario de Desarrollo Económico, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

No obstante ello, el impacto de la misma no fue igual para las diferentes ramas. Mientras que algunos rubros terminan el año con un resultado fuertemente negativo (hotelería, turismo, restaurantes, y algunas áreas comerciales), otros sectores no sufrieron caídas significativas en sus ventas (farmacéutica, software y tecnologías de la información, alimentos, envases o juguetes), al tiempo que otro importante conjunto de actividades alternaron un primer semestre crítico y con un segundo de notoria recuperación de la actividad (calzado, indumentaria, gráfica, esparcimiento, áreas comerciales barriales, etcétera).

Pero en cualquier caso, la buena noticia es que las perspectivas para el 2010 son –para la casi totalidad de los sectores- notoriamente mas alentadoras que las que se reseñaban doce meses atrás, momento en el cual la mayor parte de los empresarios y analistas temían un escenario mucho más negativo que el que finalmente se observó. No obstante ello, y si bien los pronósticos están lejos de dar lugar para descorchar el mejor champaña, para un buen segmento de sectores la recesión ha terminado, al tiempo que para la mayor parte de los otros, el fin de la crisis parece no estar lejos.

No obstante ello, y tal como sucediera en ocasión de la salida de otros procesos recesivos pasados, una lectura más precisa de la macroeconomía “del corto plazo” nos dice algunas otras cosas. Mientras que por un lado el PIB se habrá contraído en el 2009 entre un “razonable” 2 y un 3%, la inversión reproductiva se ha venido desplomando en un más preocupante 15-20%. En paralelo a ello, y más allá del debate acerca del Indec, el desempleo y la pobreza indudablemente han pegado un fuerte salto, alcanzando niveles que serán muy difíciles de revertir en un plazo breve. En este marco y sin esperar recetas milagrosas ni soluciones mágicas, aunar esfuerzos entre sector público y privado a efectos de generar condiciones que favorezcan la toma de decisiones de mediano plazo por parte de las empresas, estableciendo al mismo tiempo mecanismos que garanticen que una parte importante de la recuperación se traduzca en mejoras sustentables en el nivel de vida de los sectores más postergados, parecen ser dos precondiciones para avanzar hacia una mejor calidad de vida para el conjunto de los porteños.

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