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Sectores económicos

La crisis es estructural

La Argentina es hoy el primer exportador mundial de limones y peras y ocupa un lugar de menor importancia en la exportación de manzanas y otros cítricos (naranjas, mandarinas y pomelos). El mercado interno tiene una gran importancia y ha crecido levemente el consumo en los últimos cinco años.

ImagenCuadro de exportaciones argentinas de frutas frescas
La exportación de manzanas ha caído como consecuencia de la escasa variedad disponible (principalmente Red y Granny) teniendo en cuenta que países competidores han lanzado nuevas variedades al mercado, como Nueva Zelanda, Austria, Italia y China con su Fuji. Por otra parte, los avances tecnológicos en la conservación, han aumentado considerablemente la duración de esta fruta lo que permite la existencia de stocks en los mercados durante todo el año.

La fruticultura argentina fue favorecida con el fin de la Convertibilidad y la devaluación que, en el período 2001/2007, posibilitó un crecimiento importante cuyos beneficios llegaron a los pequeños y medianos productores en forma sensible.

Pero este período ha finalizado.

La fruticulturaes una actividad que tiene un alto costo en insumos agroquímicos y mano de obra en la producción y en el empaque. Insumos industriales en la poscosecha, frío, envase, transporte y distribución. Cuando la fruta llega al consumo, lo que menos vale, esel producto.

El aumento de todos estos insumos repercutieron negativamente en los últimos 2/3 años y volvieron a mostrar la crisis estructural de la actividad frutícola. Contra un costo promedio de producción de 0,29 de dólar por kilo de fruta, seestá pagando ahora 0,19 a los productores de peras y manzanas.

Mientras, el precio de la manzana al consumidor en Buenos Aires oscila entre 4 pesos la de menor calidad hasta 12 pesos la mejor, un valor casi similar al de Europa.

En el período queanalizamos se agudizó nuevamente el proceso de concentración debido a dos causas fundamentales. Por un lado en razón del mismo proceso económico que provoca la desaparición del pequeño productor y por otro, la situación del mercado de exportación en los grandes centros de consumo como son Europa (mas Rusia) y los Estados Unidos.

En estos mercados dominan el comercio las cadenas de grandes superficies, cuyos grupos principales son, fundamentalmente, Carrefour, Tesco, Metro Group, Auchan, ReweGroup, Edeka, Aidi, Casino, Ahold, Sainsbury, y Walmart.

La facturación de las frutas en las grandes superficies comerciales es mínima, pero deben ofrecer toda la gama para complementar la demanda de sus clientes.

En la última década la política de estas cadenas ha sido la de impulsar a la baja el precio de la fruta y ofrecer una gran variedad y una rápida rotación, lo que ha cambiado las pautas comerciales de la exportación.

Junto al aumento de países oferentes como los de la Unión Europea ampliada, del norte de Africa, China y de todos los países del Hemisferio sur, las empresas exportadoras se han visto en la necesidad de incrementar considerablemente sus volúmenes de venta para compensar la caída de los precios. Y así se ha producido una mayor concentración.

En la Argentina, los mayores exportadores son ahora empresas europeas como el grupo belga Univeg (Expofrut),G.F. (Moño Azul, Liguori), el grupo San Miguel, Citromax, etcétera, que en conjunto exportan más del 50% de la fruta argentina, situación que se repite en el procesamiento de la fruta. Los jugos concentrados de manzanas (el 50% de la producción), limón y otras frutas, están manejados por grupos empresarios de ese origen, y se destinan a la exportación.

El proceso económico que caracterizó la fruticultura argentina en las últimas décadas, no permitió la formación de nuevas PyMES frutícolas. Un puñado de ellas en el Valle de Río Negro (con empaque propio) deben canalizar sus exportaciones con los grupos mencionados y sólo el mercado de Brasil, además del interno, constituye una tabla de salvación para ellas.

La pequeña y mediana producción fue disminuyendo lentamente en las últimas décadas. El cooperativismo dejó de existir ya en la década del ‘80 Según el SENASA habría 2.300 productores de hasta 10 hectáreas, 542 de entre 11 y 20 hectáreas, y 61 productores de entre 21 y 25 hectáreas. Muchas de estas explotaciones están semi abandonadas y algunas tienden a desaparecer frente a su ocupación paraotros fines.

Los productores pequeños dependen de recursos provenientes de otras fuentes para mantener sus chacras; sus hijos buscan otros horizontes. Similar situación se presenta en Mendoza. El Instituto de Desarrollo Rural estima que 120.000mendocinos dejaron las zonas rurales.

Según el geógrafo Marcelo Sili, investigador del Conicet, se ha quebrado la estructura sostenible y equilibrada del territorio rural y se consolidó así una situación en la que la fruticultura se acerca cada vezmás al esquema actual de la pampa húmeda: producción de gran escala, sin agricultores, concentración del acopio, pequeño grupo de empresas exportadoras (multinacionales de granos y cereales que exportan el 70%). Con un mismo resultado: despoblamiento rural, éxodo de pequeños productores.

El modelo

La producción y la exportación frutícola, lo hemos señalado antes, mejoró y aumentó en la última década; incluso hay nuevas producciones exportables como arándanos y otros berries.

¿Cuál es entonces el problema? El modelo.

La fruticultura nació, creció y se desarrolló en base a un modelo de productores independientes, que tanto en Río Negro, Mendoza o el Litoral, crearon pueblos y ciudades y generaron riqueza hasta que el cambio en los paradigmas productivos comenzó a modificar la estructura.

Los rápidos avances tecnológicos después de la segunda Guerra Mundial, la llamada Revolución Verde de los ’60 y más tarde la biotecnología y la ingeniería genética,cambiaron la producción (tanto en producciones intensivas como extensivas) y elevaron ostensiblemente los costos. Simultáneamente se hizo imprescindible la aplicación de masivas dosis de fertilizantes y agroquímicos (plaguicidas y pesticidas). Todala producción agrícola de los países industrializados se mecanizó y produjo excedentes. La fusión a fines de siglo XX de gigantescos grupos de fabricantes de químicos, fertilizantes, biotecnología, con semilleros y exportadores de granos y cerealeseuropeos y norteamericanos, hizo que hoy controlen todo el negocio agroalimentario del mundo. Incluída la Argentina. Tanto proveen de todos los insumos a la agricultura y ganadería como a la fruticultura. Y además, procesan alimentos y los exportan. Cuatro grandes cadenas internacionales suministran el 70% de los alimentos que se consumen a diario en nuestro país. Los frigoríficos, también se han concentrado.

Finalmente, la globalización económica cambió también los modelos productivos y las inversiones internas y externas; en ese marco aterrizaron en la Argentina en grandes emprendimientos agrícolas y ganaderos. Benetton en la Patagonia es un ícono de la nueva economía, vinculado en este caso a la industria textil.

La industriaquímica y petroquímica local no alcanza a cubrir todo el espectro de los insumos agropecuarios que requiere el desarrollo creciente de la agricultura. Se produjo el desplazamiento de la ganadería y la industria láctea sufrió una crisis estructural.La maquinaria agrícola pesada, que utilizan los pools de siembras, provienen de la industria europea o de los Estados Unidos y en gran parte de Brasil.

En el sector frutícula, un retraso propio en investigación y desarrollo nos relegó en materia de nuevas variedades, exceptuando el limón y la pera donde fuimos favorecidos por una coyuntura internacional muy particular.

Los subsidios

Cada crisis de la fruticultura conllevaba tractorazos y el otorgamiento de un subsidio o una ayuda estatal, para compensar a los pequeños agricultores. En la pampa húmeda, la ONCCA “compensa” a frigoríficos, feed lots, usinas lácteas y molinos harineros, para desacoplar los precios internacionales de los internos y garantizar así un precio accesible a la leche, al pan y a algunos cortes cárnicos. Sistema que provoca arbitrariedades y corrupción y deja al pequeño productor sin rentabilidad.

En los Estados Unidos existe mediante la última Farm Hill, un fuerte subsidio al productor de menos de500.000 dólares de facturación anual, mientras que en Europa el subsidio al productor llega a todas las producción agrícolas y agroindustriales de los países miembros. No habría olivicultura en España o Grecia, ni ganadería en Alemania (cerdos) sinel generoso subsidio de la Política Agraria Común (PAC). Es más, en las universidades se teoriza porqué la agricultura no es rentable sin subsidio. Un debate que está permanentemente en la agenda de los partidos políticos europeos.

En la Argentinade un modo u otro, con cada crisis coyuntural, cuando los precios no cubren los costos de producción y una ganancia, y se generaliza la protesta, el Estado recurre a distintos mecanismos para otorgar subsidios, que es la única forma de llamar a laeximición de impuestos o ayudas directas.

Recientemente se aprobó una ayuda a productores de fruta del Valle de Río Negro, por 9 millones de pesos, que se repartirán a razón de 500 pesos por hectárea a productores de hasta 10 hectáreas. Y está aprobada una ayuda de 90 millones para todos los productores que manejarían los gobiernos provinciales.

Otro modelo

Tanto en las producciones extensivas de la pampa húmeda, hoy ampliada por la soja hacia zonas del NOA y el NEA, como en la fruticultura y viticultura, la pequeña producción va desapareciendo. Así lo vaticinó el secretario de Agricultura del gabinete del ministro Cavallo, Jorge Ingaramo, cuando en 1990 sostuvo que del campo debían desaparecer 200.000 productores.Pronóstico que se está cumpliendo según los escasos e incompletos datos del Censo Agropecuario.

Pero mientras esto sucede, se estiman en más de 100.000 el número de productores familiares minifundistas en todo el territorio nacional, con pequeñas producciones de frutas, hortalizas, maíz, aromáticas, ganado menor, miel, dulces, producciones andinas y otros productos regionales destinados al mercado interno. Estas economías de subsistencias son la otra cara del “mapa” de la situación de todo el campo argentino.

Un modelo alternativo deberá necesariamente alentar el asentamiento de más agricultores en el campo, tanto en producciones extensivas como intensivas, estableciendo un subsidio al pequeño y mediano productor para asegurarle su rentabilidad.

Un modelo que permita la evolución de los agricultores en la tierra y la creacion de PyMES, para que los frutos de la producción se vuelquen en el crecimiento de sus pueblos y ciudades.

El autor de esta nota es editor de la revista“Informe Frutihorticola”

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