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Miércoles 23 de Octubre, 2019
Ciencia & tecnología

La educación en el siglo XXI

En las universidades públicas y privadas cada 1.000 abogados se gradúan, por año, 1428 economistas y administradores de empresa, 372 psicólogos, 300 ingenieros, 51 químicos, 29 matemáticos y 9 físicos. Argentina necesita una agenda educativa que propicie el fortalecimiento de las carreras científicas y tecnológicas.

ImagenAlieto Guadagni, Director del CEA
Existe un reconocimiento generalizado que el sistema universitario debe ser apto para enfrentar los requerimientos del mundo de la producción y del trabajo propios de la nueva sociedad del conocimiento, por esta razón un indicador relevante es conocer cuántos alumnos terminan las carreras científicas y tecnológicas. Nuestra graduación en estas áreas es muy reducida, ya que no sólo es inferior a la de los países industrializados, sino también a la de países latinoamericanos como México, Colombia, Chile (en el que se reciben 2.000 ingenieros cada 1.000 abogados), El Salvador y Panamá.

Esta afirmación- y las que siguen- se encuentran en el segundo número del Boletín que edita el Centro de Estudios de la Educación Argentina –CEA- que dirige el doctor Alieto Guadagni.de Estudios de la Según cifras oficiales, en el año 2010 se graduaron entre economistas, contadores, administradores y abogados 34.071 profesionales, pero apenas 15 ingenieros hidráulicos, 24 ingenieros petroleros, 13 ingenieros nucleares y ocho ingenieros ambientales, panorama que se repite en las carreras de posgrado.

Mientras tanto Brasil implementa el plan “Ciencia sin Frontera”, cuya meta es que 100.000 estudiantes de posgrado estén incorporados, en 2015, a las mejores universidades de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Estados Unidos. Las tres áreas de estudio promovidas por iniciativa de la presidenta Dilma Rouseff son Biotecnología, Ciencias Oceánicas e Ingeniería de Hidrocarburos.

Para la UNESCO la situación mundial de graduados en ciencias y tecnologías (como porcentaje del total de graduados universitarios) es la siguiente:

Malasia 45%
Hong Kong 35%
Corea 34%
Emiratos 33%
Austria, Arabia Saudita 32%
Finlandia 29%
Francia, Rusia 27%
España, México, Colombia, Bielorrusia, 26%
Alemania, Argelia, Jordania 25%
Chile, Ucrania, Marruecos, Irlanda, República Checa 24%
Eslovaquia, Mauricio 23%
Líbano, UK, Suiza, Turquía, Grecia, El Salvador 22%
Japón, Bulgaria, Italia, Lituania, Estonia, Madagascar 21%
Dinamarca, Panamá, Rumania, Vietnam 20%
Croacia 19%
Sudáfrica 18%
Bélgica, Polonia 17%
EEUU 16%
Noruega 15%
ARGENTINA 14%
Brasil, Costa Rica 13%
Ecuador, Barbados, Uruguay 12%

En los Estados Unidos la preocupación es muy marcada y ya en 2005 se publicó un informe titulado “Superando la tormenta que se avecina”, preparado por la Academia Nacional de Ciencias. Este documento formula las siguientes recomendaciones:
  • (a) contratar anualmente 10.000 profesores de matemática y ciencias para enseñar en instituciones públicas;
  • (b) actualizar conocimientos en el área de matemática y ciencias de 250.000 profesores;
  • (c) incentivos para estudiantes entre 12 y 18 años para que tomen cursos avanzados de matemática y ciencias ofreciendo becas basadas en el resultado en sus exámenes, y creando más colegios especializados en matemática y ciencias;
  • (d) ofrecer anualmente becas de investigación por 500.000 dólares cada una, a pagar en un plazo de 5 años, a los 200 jóvenes investigadores más destacados en ciencias;
  • (e) otorgar extensiones de visa automáticas a estudiantes extranjeros de los doctorados en ciencias, ingeniería o matemática, a fin de que puedan buscar empleo en el país.

El documento afirma que “sin un renovado esfuerzo para fortalecer las bases de nuestra competitividad, es de esperar que perdamos nuestra posición privilegiada en el mundo”.

Si esta es la preocupación de la potencia que es líder mundial, pero que mira atentamente a los asiáticos “veloces”, desde Argentina debemos reconocer que la insuficiencia tecnológica puede ser un obstáculo para las inversiones orientadas a los procesos productivos con gran valor agregado y la generación de empleos calificados.

El trabajo ofrecido por el CEA de la Universidad de Belgrano concluye que “la oferta universitaria es insuficiente en áreas esenciales para nuestro futuro”. Y supone un esfuerzo decidido y sostenido para superar la situación.


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