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Procesos de integración

La hora del Pacífico

La aspiración es firmarlo a comienzos de 2016 para que luego sea ratificado por el Poder Legislativo de los 12 países miembro. Si las negociaciones llegan a buen término el Acuerdo de Asociación Transpacífico o TPP, que fuera anunciado el pasado 5 de octubre, enmarcará la mayor área de libre comercio del mundo.

ImagenEl si o el no será decisión de cada uno de los parlamentos de los países miembro
Se estima que su vigencia podría provocar que en 2025 el ingreso mundial trepe a 295.000 millones de dólares y que las exportaciones de ese entonces suban a 444.000 millones de igual moneda En su Panorama de la Inserción Internacional regional 2015 la Comisión Económica de América Latina y el Caribe –CEPAL- señala que la docena de países que componen el TPP (Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam) representan el 36% del PBI mundial. Y añade que en 2014 ese conjunto de países fue responsable del 23% de las exportaciones y el 26% de las importaciones globales.

Aunque con participaciones desiguales, también fue importante el comercio entre sus miembros que en 2014 alcanzó los 2.100 millones de dólares. Mientras para Chile y Perú el intercambio intra TPP representa aproximadamente un tercio de su comercio total, para México fue el 59% de sus importaciones totales y el 85% de sus exportaciones al mundo (en las que solo los Estados Unidos concentraron el 94% de las exportaciones mexicanas al TPP en 2014).

Según CEPAL el Acuerdo presenta oportunidades y riesgos para cada uno de los países participantes Entre las principales oportunidades se señala la posibilidad de acumular origen entre los 12 países miembros y se pone como ejemplo que un productor chileno de vestuario podría teóricamente incorporar sin límites algodón peruano en las prendas que exporta a los Estados Unidos. Además, Chile, México y Perú – el trío regional participante- mejorarían el acceso de sus productos agrícolas a mercados altamente protegidos como son el de Japón, Canadá y Malasia.

Entre los posibles riesgos se señala un eventual aumento del precio de los medicamentos debido a las mayores dificultades que tendrían las versiones genéricas para el ingreso al mercado. Asimismo, y pese a que no forman parte del Acuerdo, la apertura del mercado textil estadounidense es sensible para los productores centroamericanos, principalmente por la mayor competencia que representa Vietnam.

El TPP incluye la eliminación de los aranceles para la mayor parte del comercio de bienes entre sus miembros, así como compromisos de apertura en comercio de servicios, inversión y contratación pública. Contiene, además, disposiciones sobre sectores que hasta ahora no han sido mayormente regulados por la Organización Mundial de Comercio (OMC), como el comercio digital, las empresas estatales, la coherencia regulatoria, la protección de la propiedad intelectual en Internet y diversos aspectos laborales y medioambientales.

Una vez que entre en vigor, el TPP coexistirá con los numerosos acuerdos existentes entre las naciones que lo componen aunque los compromisos de liberalización negociados en el Acuerdo de Asociación Transpacífico superan a los de los otros convenios existentes, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y los acuerdos bilaterales suscritos por Chile, México y Perú con países asiáticos.

Por su parte los tres países latinoamericanos participantes, a los que podría sumarse Colombia que ha manifestado interés en integrar el bloque, son también miembros de la Alianza del Pacífico. El Acuerdo tiene tantos defensores como detractores pero la cruzada será solventada (o no) por los parlamentos de cada uno de los estados miembro.


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