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Política industrial

La importancia de tener una fuerte industria nacional de bienes de capital

El presidente de la Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital (CIPIBIC), ingeniero Luis Manini, resalta el carácter estratégico del sector y el papel que desempeña en el desarrollo tecnológico y la competitividad de los países. Destaca que su fortalecimiento depende de la adopción de una serie de medidas y políticas específicas que constituyen el núcleo central del estudio “Diagnóstico y propuestas para el desarrollo estratégico de la industria de bienes de capitalen la Argentina” presentado recientemente por la entidad.

ImagenLuis Manini
Desde su nacimiento, CIPIBIC mantiene un nítido perfil de promoción de la actividad industrial de alto valor agregado y empleo calificado. Nuestros socios, que por definición estatutaria excluyente deben ser empresas de capital nacional, han sostenido y fortalecido el ideario de sus fundadores.

El desafío de todas las cámaras de fabricantes de bienes de capital agrupadas en la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la Republica Argentina (ADIMRA), es lograr las condiciones para que nuestras industrias se desarrollen. En esa dirección, hemos considerado necesario apuntalar el accionar conjunto y con el valioso aporte del “Programa de Desarrollo y Fomento de Cámaras Regionales y Sectoriales Metalúrgicas” de ADIMRA, elaboramos un estudio –“Diagnóstico y propuestas para el desarrollo estratégico de la industria de bienes de capital en la Argentina”- que hemos puesto a consideración del sector industrial y de los funcionarios oficiales pertinentes.

El trabajo fue desarrollado en base a entrevistas con nuestros socios activos, complementadas con encuestas a los socios adherentes, y fundamentado con una labor de investigación y tareas de análisis estadístico.

En primer lugar intentamos resaltar la importancia del sector. Las industrias de bienes de capital son “fábricas de fábricas” y por lo tanto constituyen un sector económico de relevancia estratégica. En base a esto sostenemos que el régimen de bienes de capital debe ser una Política de Estado.

Fundamentos

La búsqueda de un incesante desarrollo económico social se enlaza con el afianzamiento de la soberanía científico tecnológica y, para ello resulta ineludible la intensificación y profundización de las capacidades locales para la producción de bienes de capital, que son los bienes que se aplican a un proceso productivo, que permiten elaborar otros bienes, servicios o riqueza y que no se extinguen con el uso.

Las industrias de bienes de capital son determinantes en los procesos de industrialización de carácter nacional por su elevada densidad tecnológica y sus variados encadenamientos productivos. La experiencia de otras naciones muestra que su fortalecimiento permite extender las posibilidades de avance científico tecnológico sostenido de un país.

La producción nacional de bienes de capital posibilita la acumulación de conocimientos de una gran multiplicidad de procesos incorporándolos luego a sus propios productos. También desempeña un rol irremplazable en la optimización de recursos y materias primas frente a la incorporación de tecnología importada. El fabricante nacional, junto con sus ingenieros, científicos y obreros, dominan no solo los aspectos técnicos de la fabricación del bien en sí mismo, sino que también se especializan en el dominio de los procesos industriales aguas arriba y abajo, lo que les permite un mayor dominio técnico de su actividad y la posibilidad de impulsar la difusión de tecnologías en condiciones ajustadas a las necesidades del país.

Todas estas ventajas se pierden frente a la “transferencia” de tecnología a través de equipos importados. En este caso opera la disociación entre el “saber como” (vinculado al uso de una tecnología) y el “saber porque” (vinculadoa la creación de una tecnología).

Esta disgregación determina que quien transfiere (la empresa extranjera) restringe los usos y la difusión de la tecnología. Adquirir el “saber como” de un proceso tecnológico implica sólo un período limitado de aprendizaje, con un bajo desarrollo de actividades de investigación e ingeniería nacional.

Es necesario enfatizarlo. La compra de tecnología no involucra el dominio de la misma. El proceso creativo, es decir el desarrollo del “saber porque”, es el único que asegura el dominio tecnológico, y para ello se requiere que la investigación, la ingeniería y la fabricación estén en manos de empresas nacionales.

Cuanto más desarrollada esté la industria nacional de bienes de capital, mayor será el conocimiento atesorado sobre productos, procesos, recursos naturales y energéticos disponibles, y esto redundará en mejoras de competitividad de todo el aparato productivo. Todo ello realizado con una estructura del empleo orientada a mayores calificaciones y cualidades técnicas, favoreciendo un desarrollo social más equilibrado.

Los bienes de capital definen la diferenciación competitiva de los países. Para ser proveedor confiable de materias primas levemente elaboradas alcanza con importarlos. Si por el contrario se piensa en una nación que albergue dignamente a sus 40 millones de habitantes, el fortalecimiento de la industria de bienes de capital nacional es imprescindible.

Creemos que el estudio al que nos hemos referido al comienzo de esta nota, ayuda a definir un rumbo estratégico. Y lo hemos puesto a consideración de todos, con la certeza que es apenas un borrador inteligente que requiere del aporte amplio y generoso de otros protagonistas que ayuden a perfeccionarlo y enriquecerlo, pero fundamentalmente a hacerlo posible.

Propuestas

A modo de resumen, enumeramos algunas de las medidas que consideramos necesarias para hacer viable la existencia y fortalecimiento de nuestras industrias como creadoras de tecnología, demandantes y formadoras de empleo calificado y en condiciones de asegurar una sociedad más justa e integrada.

  1. Modificar la regresiva estructura tributaria actual. En este punto, la propuesta contempla: la eliminación de los impuestos sobre la facturación (cheque, ingresos brutos); la simplificación de la estructura tributaria para las pequeñas y medianas empresas; Ley PyME de reinversión de utilidades; la amortización acelerada de bienes de capital nacionalesy la unificación del IVA en el nivel de la tasa general, evitando la generación sistémica de saldos a favor del contribuyente de difícil recuperación y que impactan sobre el capital de trabajo.
  2. Modificar la estructura arancelaria y redefinir del grado de apertura de la economía.
  3. Reconstruir las ramas estratégicas de las diferentes cadenas productivas domésticas.
  4. Impulsar la producción nacional de materias primas de fundamental importancia para el desarrollo delsector,
  5. Acceso a precios competitivos de las materias primas e insumos no producidos en el país.
  6. Modificar la legislación sobre Riesgos del Trabajo.
  7. La Obra Pública debe ser un motor de la economía en general y de la demanda hacia el sector en particular, garantizando el cumplimiento efectivo de las leyes de “Compre Argentino” y de “Contrate Nacional”.
  8. Mejora del tipo de cambio real sectorial para bienes de capital, eliminando el derecho de exportación yrestituyendo el reintegro a las exportaciones a su valor histórico.
  9. Recuperar la capacidad científica y tecnológica.
  10. Crear un Banco de Desarrollo Productivo e Industrial que financie a largo plazo y con tasas adecuadas la actividad.
La implementación de estas medidas, junto al combate contra el empleo “en negro”, redundará en un mejoramiento significativo en la distribución del ingreso, con la consiguiente ampliación del mercado interno.


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