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Sectores económicos

La indumentaria busca un modelo

La industria de la indumentaria -“los ingresos de más de un millón de personas están vinculadas a ella”- hilvana una propuesta para la cadena de valor sectorial analizada durante una reunión de la que participaron más de 200 referentes (industriales, comerciantes, diseñadores, profesionales, técnicos). En el acto se resaltó que las exportaciones de diseño, por su alto valor agregado, cotizan a un promedio de 55.000 dólares por tonelada mientras que, como ejemplo, la soja lo hace por alrededor de 390 dólares por tonelada. Así mismo se reafirmó que el modelo de desarrollo que el sector siguiera en Chile, una dolorosa y costosa experiencia en términos de destrucción de empresas y puestos de trabajo, no es el apropiado para el sector local.

ImagenEl presidente de la CIAI presentó la propuesta del sector.
Durante el acto, en el que intervinieron el presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), Claudio Drescher; el diseñador y empresario Martín Churba; la consultora especializada en gestión de moda y diseño, Laura Novik; el asesor y ex gerente de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA)de Chile,Hugo Baierlein, y el economista-jefe de la Unión Industrial Argentina, Diego Coat,z hubo coincidencias en la apreciación de los problemas que se enfrentan así como en las vías de solución que debieran explorarse.

En este “Primer Foro Estratégico. Hacia dónde va la indumentaria argentina” se coincidió en que, a nivel mundial, el sector afronta una compleja situación que en la Argentina se agudiza por factores locales. “Por un lado, la caída del poder adquisitivo afectó negativamente las ventas de ropa nacional, al tiempo que diversos costos se incrementaron sensiblemente. Por otro, la suba de las tasas de interés, así como el aumento de tarifas en los servicios públicos y de los combustibles, en un contexto de presión impositiva elevada en términos internacionales”. A lo que deben sumarse los laxos controles aduaneros que favorecen el contrabando, el empleo informal y la escasa disponibilidad de financiamiento para capital de trabajo y reequipamiento.

La propuesta del sector de la indumentaria para la cadena de valor contempla entre otras medidas: la reducción de los costos de producción y la informalidad laboral, a través de una reforma impositiva que comprenda reducciones de aportes personales y contribuciones; la implementación de políticas comerciales que eviten exponer a la producción nacional a la competencia desleal de países con salarios de miseria, así como de incentivos por parte del Estado para la exportación de prendas y el desarrollo de acciones que promuevan la marca moda argentina en los países de la región, y el estricto control del contrabando y la precariedad laboral.

Los esfuerzos del Estado, sostuvo Drescher, deben ser complementados por compromisos del sector privado en materia de incrementar las inversiones, para mejorar la productividad y abaratar costos sin afectar el salario de los trabajadores, aumentar la calidad de la ropa confeccionada en el país, con la incorporación de diseños de autor”.

Por otra parte, la CIAI y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial elaboran un trabajo para garantizar la trazabilidad de las prendas que se comercializan en el mercado interno, lo que permitirá conocer los eslabones productivos por los que atravesaron y así poder verificar su formalidad.

De los muchos comentarios que invitan a la reflexión resaltamos dos: Novik dijo: “Conmueve pensar que una prenda que viste un niño de 10 años pueda haber sido confeccionada por otro niño de la misma edad, que es explotado laboralmente en un taller clandestino”. Y fue Drescher quien resaltó el valor de la industria apuntando aquellas cifras de 55.000 dólares la tonelada por exportaciones con diseño versus 390 dólares por tonelada de soja.


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