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Política industrial

La travesía hacia una Industria 4.0

Un documento revela que, mientras la mitad de las empresas industriales todavía no ha comenzado la escalada tecnológica, casi una décima parte del entramado industrial argentino es considerado tecnológicamente avanzado y un 45% cuenta con una implementación incipiente de las tecnologías 4.0.

ImagenLa incorporación de tecnologías 4.0 crece en el mundo desarrollado
El entramado industrial argentino presenta un bajo uso de las tecnologías 4.0:menos del 10% de las empresas cuenta con estas tecnologías y casi 50% no han tomado medidas para incorporar los beneficios de la Cuarta Revolución Industrial , en tanto la mitad de las firmas todavía no comenzó la escalada tecnológica, mientras que en lo que respecta a la cuestión laboral, entre el 10% y 15% de las empresas viene demandando trabajadores con habilidades tecnológicas. Así surge de un trabajo llevado adelante por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y la Unión Industrial Argentina (UIA) para conocer el estado de la innovación tecnológica en la industria argentina.

Con ese objetivo entre junio y septiembre de 2018, se encuestó a 293 empresas con más de diez empleados de seis sectores de la industria manufacturera, que aglutinan el 72% del empleo registrado-alimentos procesados, siderurgia y metalmecánica, vehículos livianos y piezas y accesorios, textil, maquinaria agrícola y biofarma -radicadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Tucumán y Mendoza, donde tienen sus plantas el 76% de las empresas manufactureras del país.

Las principales conclusiones del trabajo-“Industria 4.0: Hacia la transformación industrial argentina”- ,que coinciden cualitativamente con las que surgieron de un estudio comparable realizado en Brasil por la Confederación Nacional de Industrias (CNI), con el apoyo de la Universidad Federal de Río de Janeiro y la Universidad Estadual de Campinas, son las siguientes.

*Lideran el proceso un 6% de las empresas, que son tecnológicamente avanzadas —que se caracterizan por ser empresas medianas y grandes, exportadoras y que invierten en su desarrollo tecnológico, sobre todo al contratar servicios de tecnologías digitales. Su principal traba para la adopción de nuevas tecnologías es la falta de una infraestructura digital adecuada, más que la falta de financiamiento. Además, demandan más personal con habilidades blandas y de interacción entre personas y computadoras y con conocimiento de tecnologías 4.0. La mayoría de estas empresas aumentaron su dotación de personal como consecuencia de la automatización.

*A mitad de camino hacia la cumbre tecnológica se encuentran las empresas de desarrollo tecnológico intermedio, pero comprometidas con el achicamiento de las brechas. Representan el 45% del universo empresarial y, en su mayoría, son PyMES no exportadoras pero que invierten en mano de obra que maneja las nuevas tecnologías. Para la adopción de nuevas tecnologías, son las que más padecen la falta de financiamiento, pero también sufren la ausencia de recursos humanos adecuados. Casi la mitad de ellas prevé que la automatización derive en menos personal en los próximos cinco años, especialmente en tareas repetitivas.

*El resto representan alrededor de la mitad de las empresas industriales y, mayoritariamente, son micro y pequeñas empresas no exportadoras que cuentan con menores niveles de inversión, sobre todo en desarrollo tecnológico. Estas empresas tienen problemas de financiamiento y obstáculos internos para adoptar nuevas tecnologías, como el desconocimiento y la cultura de la empresa. No prevén hacer grandes cambios tecnológicos y creen que la automatización no impactará fuerte en su dotación de personal de los próximos cinco años.

A juicio de sus autores,“los resultados del trabajo sugieren que la industria argentina es consciente de la magnitud de los desafíos- casi la mitad de las empresas proyectan un salto tecnológico importante en los próximos diez años-, y de que para aprovechar los beneficios de esa transformación deberán hacer un esfuerzo para acelerar el ritmo de cambio tecnológico y lograr un proceso inclusivo de transformación”, Y reconocen que “este camino de transformación no solo implica un cambio al interior de las firmas, sino- tal vez más importante- un agresivo esfuerzo de política pública que salve los obstáculos que hoy encuentran para adoptar tecnologías y apuntale la generación de competencias laborales con el cambio tecnológico en curso”.

Al respecto, sostienen que las políticas públicas para superar el atraso tecnológico y lograr un proceso inclusivo de transformación, con creación de empleo, deben partir de tres principios:1)La transformación tecnológica puede y debe ser inclusiva, con creación de empleo. Para eso, hay que impulsar modelos de negocios basados en la innovación y la I+D, la ampliación de mercados y la analítica de datos; y formar a los trabajadores. Políticas que promuevan tanto la adopción como la creación de tecnología, serán la clave para hacer de este un proceso virtuoso que redunde en más y mejores puestos de trabajo;2) deben estimularse la adopción de nuevas tecnologías con el financiamiento y los incentivos necesarios para que el proceso se acelere, evitando ampliar las brechas existentes, y 3) las políticas públicas deben ser segmentadas. Cada grupo de empresas necesita estímulos diferentes, según su condición tecnológica inicial y sus planes de inversión.

Los autores de la versión final del estudio-“ fueron: Ramiro Albreu, Ana Inés Basco, Caterina Brest López, Belisario de Azevedo, Fernando Peirano ,Martín Rapetti y Gabriel Vienni.


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