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Temas en debate

La voz del Fénix

“Desde el Plan Fénix alertamos sobre los riesgos de la evolución de las medidas actualmente implementadas”, dice uno de los párrafos finales del meduloso documento de trabajo presentado por aquel colectivo de economistas de la Universidad de Buenos Aires. Antes alertaba que “la realidad, observada atentamente, se presenta como un anticipo de nuevas crisis” y enseguida puntualiza que aunque “la Argentina cuenta con los recursos necesarios para crecer de manera soberana consolidando un modelo de desarrollo y equidad” este no es el camino que estamos recorriendo.

ImagenAbraham Leonardo Gak:alma mater del Plan Fénix
A casi un año de la asunción del nuevo gobierno y a las puertas del quince cumpleaños de aquel proyecto aprobado por la Universidad Nacional de Buenos Aires “Hacia el Plan Fénix, diagnóstico y propuestas. Una estrategia de reconstrucción de la economía argentina para el crecimiento con equidad “, el grupo de estudiosos que componen la Cátedra Abierta Plan Fénix vuelve a realizar un pormenorizado análisis de la realidad económica y social, propone vías de acción inmediatas y se compromete a “la elaboración de un proyecto alternativo que apunte al desarrollo nacional con equidad “.

Crear una economía genuinamente competitiva, dice en su planteamiento, es una tarea que demanda la construcción consciente de capacidades, tanto en el Estado como en el sector privado, mediante un plan articulado.

Creemos, apuntan desde la Cátedra Abierta Plan Fénix, que se deben desarrollar políticas y proyectos dentro de los lineamientos siguientes.

• La Argentina necesita definir una estrategia productiva de largo plazo que contribuya a la maduración productiva y tecnológica de nuestra industria. De lo contrario, continuará la fuerte dependencia manufacturera de insumos importados, que se manifiesta en el crónico déficit externo del sector, como la dependencia de las exportaciones primarias para la provisión de divisas. Esto, que requiere ir más allá de posibles correcciones en el tipo de cambio real y no debe apoyarse en la compresión de los salarios, debe apuntar a fortalecer las políticas que promocionen la innovación en aquellos sectores donde el país tiene ventajas dinámicas potenciales y a consolidar la competitividad de las economías regionales y de los sectores con fuertes capacidades de generar empleo.

• A nivel sectorial, se deben procesar los recursos naturales a partir del desarrollo de eslabonamientos hacia atrás (biotecnología, desarrollo de maquinarias) y hacia adelante. A esto deberán agregarse acciones concretas en el sentido de sustituir importaciones allí donde existan nichos económicos viables. Se diversificará así la matriz industrial.

• Esa estrategia está ligada a la promoción de la inversión, lo que se vincula con la expansión del mercado interno, a partir de una recuperación del salario real, de políticas macroeconómicas que no generen procesos recesivos, sobrevaluación cambiaria o tasas de interés elevadas, y del desarrollo de infraestructuras críticas a nivel físico y tecnológico. Al Estado le corresponde un papel activo y cualitativamente estratégico en la promoción de inversiones innovadoras y competitivas, al tiempo que deberá desalentar mediante la política impositiva las prácticas económicas rentistas, desvinculadas de la producción de bienes y servicios.

• A nivel comercial, es necesario definir una política acorde con la estrategia productiva de largo plazo, que tome en cuenta las transformaciones recientes de la escena internacional, donde se está generando un proceso de revalorización del proteccionismo (crecimiento de los subsidios, compras públicas, etc.) y en donde las barreras paraarancelarias llegan a superar el 30 % del comercio global. Una visión multipolar, y no satelital, debe ordenar las políticas públicas en ese sentido. Las propuestas provenientes de los centros sobre tratados de libre comercio, tratados de inversiones, o sobre el ingreso en organismos que promuevan la liberalización y la pérdida de capacidades regulatorias estatales deberán ser evaluadas desde la perspectiva de los intereses del desarrollo nacional y de las mayorías nacionales.

• En el campo fiscal, se requieren reformas que tiendan a un sistema tributario más progresivo, que, entre otras medidas, ensanche la base del impuesto a las ganancias mediante la eliminación de exenciones y la incorporación de las ganancias de capital, y permita una mejora sustantiva de los ingresos provinciales, fortaleciendo así el federalismo. En cuanto al gasto público, debe mejorarse su calidad y ser dirigido a un proceso que promueva la equidad, el crecimiento y la inclusión social.

• Los principios de reparto y universalidad que están en la base del sistema previsional actual no deben modificarse. Bajo ningún concepto debe reincidirse en esquemas previsionales basados en aportes compulsivos a fondos privados de capitalización, puesto que solo contribuyen a un injustificable desfinanciamiento estatal, a la vez que retribuyen pobremente a sus beneficiarios, como se observa actualmente en Chile.

• En el terreno institucional, se requiere un fortalecimiento y una coordinación de la estructura organizacional en las distintas jurisdicciones del Estado, así como una reconversión de la burocracia estatal basada en las capacidades y en el desarrollo de carreras profesionales de largo plazo. El Estado debe estar dispuesto a liderar con eficiencia un proceso de reconversión productiva y suplir las debilidades e insuficiencias de las dinámicas productivas privadas. El resguardo del mercado interno solo puede ser justificado en función del aprendizaje, del empleo y de la transformación productiva, y no de la salvaguarda del quietismo, la falta de inversión y las rentas de privilegio.

• Con respecto a las inversiones extranjeras, es necesario priorizar aquellas que generen la incorporación difundida de conocimiento e innovaciones y promuevan la generación de complementariedades sectoriales para aumentar valor agregado local; esto apuntará a lograr una dinámica positiva en términos de balanza de pagos, acumulación de capacidades locales y empleo. Recordemos que tales inversiones generan un flujo estructural de divisas hacia el exterior, por lo que deben favorecerse aquellas que garanticen ingresos equivalentes de moneda extranjera.

• El sistema científico y tecnológico nacional debe ser fortalecido no solo con mayor dotación de científicos y técnicos, sino con claras orientaciones estratégicas, en función de prioridades productivas y sociales articuladas con el sector productivo público y privado. El valor de la investigación y el desarrollo para lograr transformaciones cualitativas de la sociedad es ampliamente reconocido en los países centrales, pero en nuestro país choca contra la incomprensión de las dirigencias retrógradas".

En los momentos más caóticos de aquel 2001 Daniel Azpiazu, Eduardo Basualdo, Luis Beccaria, Víctor Beker, Marta Bekerman, Rubén Berenblum, Manuel Fernández López, Aldo Ferrer, Natalia Fridman, Alfredo T. García, Norberto González, Jorge Katz, Saúl Keifman, Benjamín Hopenhayn, Marcelo Lascano, Hugo Nochteff, Arturo O'Connell, Oscar Oszlak, Mario Rapoport, Alejandro Rofman, Jorge Schvarzer, Héctor Valle y Salvador Treber se reunieron a iniciativa de Abraham Leonardo Gak y pensaron y propusieron un programa para un país desarrollado e inclusivo. Aunque algunos de ellos ya no están, el incansable Abraham Gak vuelve a convocar a una nueva camada de economistas independientes para volver a pensar el país de todos.


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