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Miércoles 23 de Octubre, 2019
PYMES

Lo que se logró. Lo que falta

De destacada trayectoria en el gremialismo empresario, el ingeniero César A. Tortorella, preside en la actualidad la Cámara de PyMES de Bolsa, Economía y Finanzas. A nuestro requerimiento, analiza en esta nota las alternativas que ofrece el mercado de capitales para el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas, los avances logrados y propone, mirando a futuro, algunas acciones facilitadoras de la actividad de las firmas del segmento.

ImagenEl Ingeniero César A. Tortorella
Sería bueno que el próximo gobierno (sea del signo que fuere) dejara de declamar su apoyo virtual a las pequeñas y medianas empresas y se encargara realmente de potenciar nuestro entramado productivo generando, en los hechos, condiciones para que el 97,7 % de las empresas argentinas puedan desarrollarse en función de acceder al crédito genuino que les permita crecer en virtud a sus capacidades y proyectos a futuro, generar empleo formal, modernizar sus tecnologías, calificar al personal, ampliar su capital de trabajo, optimizar procesos y producir nuevos bienes.

Claro que para ello, el financiamiento productivo es un punto crucial. Y el mercado de capitales, el ámbito más apropiado para que las PyMES se abastezcan del combustible esencial que precisan para avanzar, ya que el sistema tradicional –el sector bancario no ha cumplido su razón de ser: Con tasas prohibitivas, plazos de devolución inadecuados y la exigencia de garantías que inhiben toda posibilidad de acceso a la mayoría de las empresas del segmento, si los bancos no les abren las puertas como corresponde, ¿adónde acuden en búsqueda de dinero fresco para atender sus necesidades?... Al mercado ilegal, no formal.

Frente a ese panorama desalentador, existe una alternativa superadora: la del mercado de capitales, que no es la panacea pero es competitivo, libre de intermediación parasitaria y a todas luces limpio para unos y otros.

Lo que se logró…

En la Bolsa tenemos no pocos instrumentos financieros de apoyo a la producción PyME, y hay que aprovecharlos: Cheques de pago diferido, pagarés y warrants; o las facturas, contratos u órdenes de compra para ser descontados que, a diferencia de los clásicos “préstamos” de otros circuitos donde lo que en verdad cuenta es la garantía del patrimonio, demuestran cuán importante es, además de quién es quién y el historial de su empresa, el conjunto de operaciones productivas y comerciales de las cuales resultará el flujo necesario para saldar -sin aprietos- los compromisos contraídos.

Además de muy sencillas, este tipo de operaciones se han instalado en el mercado a partir de la negociación pública de los cheques de pago diferido.

Desde entonces transcurrió algo más de una década, en la que se ha avanzado mucho pero no lo suficiente como para atender a una cantidad más significativa de pequeñas y medianas empresas.

De modo que estamos orgullosísimos porque nuestro sistema –al menos en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA)- ya atiende a más de 15 mil PyMES, que parecen muchas pero que al lado de las 800 mil que hay en la Argentina, lamentablemente representan solo una pequeña muestra del mercado potencial que habrá que atender.

En ese sentido, también los montos negociados han crecido en forma incesante. Entre obligaciones negociables, fideicomisos, cheques y pagarés –que es un instrumento muy reciente- hablamos de unos mil millones de pesos/mes, que constituye un piso bajo si se considera la facturación que en conjunto esgrimen esas mismas PyMES beneficiarias.

Las PyMES que nutren su desenvolvimiento productivo con el aporte de fondos que provienen del mercado de capitales, están muy satisfechos. También los inversionistas, dado que son muy buenas pagadoras. Necesitan capital y por lo tanto, suelen cumplir a rajatablas sus obligaciones a fin de poder continuar la rueda del negocio que los involucra cotidianamente con la exigencia de producir más y mejor.

Claro que los bancos no acostumbran a reparar en esas cuestiones y es así cómo les cobran más altos intereses, en tanto incorporan “el riesgo PyME” como un costo diferencial que agregan a la tasa de pizarra.

En el mercado de capitales, al contrario, esa misma “tasa PyME” se asocia a los quilates del avalista -habitualmente una Sociedad de Garantías Recíprocas (SGR)- por lo que su valor es similar (17 a 23 puntos anuales) al que obtiene una empresa de primera línea. Al menos ese es el comportamiento de los cheques de pago diferido, propios o de terceros, con fecha de hasta un año (aunque en promedio se datan a 90 días) y que, avalados por una SGR, desde la BCBA proponen una vía rápida y sencilla de obtener capital de giro. Del mismo modo, aunque su instrumentación es reciente, está comenzando a ganar espacio la negociación de pagarés que, también merced a atractivas tasas de descuento (20 a 24 % anual), operan a más largo plazo: 18, e incluso 24 meses.

…lo que falta

Somos optimistas por cuanto imaginamos que estos mecanismos deberán extenderse a lo largo y ancho del país. Todas las PyMES, tanto en las grandes urbes como en pequeñas localidades del interior de nuestras provincias, deberían obtener el mejor financiamiento, en igualdad de condiciones respecto al resto de las firmas. En esa dirección, entonces, lo más lógico sería que las SGR tuvieran una actuación más cercana a las aspiraciones de las empresas del segmento; y que la banca pública profundizara sus líneas de asistencia, al tiempo que los ahorros de cada región pudieran servir, cual círculo virtuoso, para alimentar el mismo circuito de la producción local.

Por otra parte, en función de agilizar cada vez más las operatorias, es creciente el uso de herramientas informáticas, aunque deberá acentuarse con el uso extendido de la firma electrónica y la expansión de los mecanismos de depósito en el interior del país.

Nuestra entidad – la Cámara de PyMES de Bolsa, Economía y Finanzas- reúne un amplio espectro de asociados que no sólo realizan frecuentes operaciones con cheques, pagarés u órdenes de compra de grandes firmas, sino también con Obligaciones Negociables (ON) o con Valores de Corto Plazo (VCP). El nuestro, es un buen espejo en el que pueden mirarse las PyMES de todo el país y por supuesto, de cualquier sector. En conjunto bregamos por mejorar las condiciones que permitan potenciar el desarrollo de nuestras empresas y el país. En ese sentido, también la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresas y Desarrollo Regional fue bastante coherente en la instrumentación de medidas que favorecieron esta línea de acción. Pero resta aún transitar un largo camino.

Por su parte, la Comisión Nacional de Valores debió haber hecho mucho más, pues en vez de ejercer un control tan restrictivo, casi policial, debería dedicar mayor empeño al desarrollo de productos dedicados a abastecer capital productivo a las PyMES. En la BCBA, por caso, hay un Departamento PyME que es un ejemplo a tomar, ya que en forma gratuita les brinda asistencia técnica integral, tanto a los empresarios como a sus profesionales. Yo creo que este tipo de “ayuda” debería multiplicarse a lo largo y ancho del país.

Para la buena marcha de nuestras PyMES, es fundamental el financiamiento. También, obviamente, hay que incluir otras cuestiones complejas, como la carga impositiva o el creciente costo laboral, pero convengamos en que el acceso al financiamiento es el punto crítico que más nos afecta, en tanto resulta la clave del desarrollo empresarial en la Argentina.

Sucede que con muy pocas excepciones, nuestras empresas son PyMES. Por lo tanto no tendrían que ser tratadas como apenas un sector, sino como lo que son: la abrumadora mayoría de las empresas en nuestro país. En consecuencia, en el gobierno debería haber alguien que sólo se ocupara de las empresas grandes, mientras que el conjunto de acciones del Estado debería dedicarse a resolver los problemas y necesidades de las PyMES. De ahí que sería substancial una interacción más fecunda destinada a facilitar nuestra actividad, librándonos de trámites absurdos que nos privan del tan preciado tiempo que dedica a su trabajo.

Por ello sería un paso adelante disponer “Ventanillas para PyMES” que en cada localidad comprendan la acción mancomunada entre los distintos actores: organismos estatales, cámaras empresarias, departamentos de producción de cada municipio con la parte de la ciencia y la tecnología, la innovación productiva, los bancos públicos, etcétera, para atender a los PyMES en un solo lugar, con respuesta ajustada a cada inquietud. Incluyendo, por supuesta, la orientación en materia de financiamiento, que no siempre encuadra una respuesta valedera para todos los casos. No hay un solo libreto, sino mucho más: nuestras empresas necesitan capital para invertir en nuevos desarrollos, en investigación e innovación, para ampliar su participación en el mercado interno o para salir a competir en mercados externos.


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