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Procesos de integración

Los “sensibles” tienen la palabra

Madera y muebles y línea blanca (heladeras, cocinas y lavarropas) integran el grupo de sectores industriales definidos como “sensibles” en la estrategia de integración productiva impulsada por los gobiernos de la Argentina y Brasil en el ámbito del bloque subregional. Los presidentes de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines y de la Cámara Argentina de Industrias de Refrigeración y Aire Acondicionado, , Pedro Reyna y Roberto Lenzi respectivamente, fueron consultados por Informe Industrial sobre los alcances de la iniciativa. En la próxima edición será el turno de los sectores “estratégicos”.

ImagenesPedro Reyna, presidente de FAIMA.Roberto Lenzi, presidente de CAIRAA
Madera y muebles

Durante 2008 Argentina importó 878.393 muebles brasileños (de oficina, cocina, dormitorio y demás) y un año después, 48% menos: 456.052 unidades. No sólo la crisis mundial precipitó la caída. Para ello fue fundamental el documento de entendimiento recíproco celebrado entre la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) y la Asociación Brasileña de la Industria del Mueble (ABIMOVEL). En febrero de 2009 señala el presidente de FAIMA, Pedro Reyna, “llegamos a un acuerdo por el cual nuestros pares brasileños aceptaron una reducción voluntaria del 35% de sus exportaciones a la Argentina. Los resultados están a la vista. Se conjugaron diversos factores. Las acciones que libró el gobierno brasileño para sostener la demanda incorporando más gente al consumo, dieron resultado. En plena crisis dirigieron su potencial hacia el mercado interno y si bien tienen empresas exportadoras que superan holgadamente la oferta fabril de Argentina, la revaluación del real contribuyó a desalentar sus envíos. No obstante, previendo la recuperación del mercado internacional y lo mucho que tenemos por ganar juntos, también acordamos iniciar conversaciones dirigidas a trabajar conjuntamente, sobre todo en el sector muebles, con destino al mundo”.

Fue así como mediando un pedido a la ministra Giorgi, quien por entonces trataba el tema de las licencias automáticas con su par brasileño, se introdujo la posibilidad de avanzar hacia la integración productiva entre ambos sectores. “Al comenzar 2010, nuestra solicitud prosperó al punto que se considerara a los fabricantes argentinos de muebles como sector sensible. O sea, una de las áreas sujetas a acciones de promoción conjunta”.

“En nuestro caso –asegura Reyna- esta selección resulta trascendente. Es la primera vez que nuestra actividad tiene un paraguas oficial, de carácter binacional, dedicado a favorecer la complementación industrial merced a la adopción de medidas concretas”.

¿La primera vez? “Bueno, si bien en el Mercosur hay antecedentes de trabajo conjunto en el Grupo 7, en realidad fueron buenas ideas aunque nunca prosperaron”.

Sin embargo, no todo se pinta en rosa. Las desigualdades son notables. “Brasil tiene muchas fábricas de muebles que emplean a más de 1.500 personas mientras que en Argentina sólo dos o tres superan las 200 y en la mayoría de ellas trabajan menos de diez personas. Por lo tanto –afirma Reyna- la gran cuestión es ver de qué manera se hace crecer a nuestro sector. La relación entre un peso pesado y un peso pluma no puede ser liberada a las leyes del mercado”. Es más: Al revalorizar su moneda Brasil ha complicado su sesgo exportador, por lo que las empresas se ven necesitadas a abaratar costos.

Esa es una buena razón para iluminar la posible complementación entre aquel gigante y nuestras PyMES. Al decir del presidente de FAIMA, “integrando valor agregado al producto final, cuyos procesos intermedios hoy están encarecidos en Brasil”. En ese sentido, rememora la experiencia anterior: “En 2005 / 2006 se operaron negocios en este sector, atraídos por el mercado estadounidense, y en la Argentina se producían partes y piezas que se ensamblaban en Brasil con destino a su comercialización en el Norte. En aquella época se lograron acuerdos muy interesantes; nuestro sector se re/equipó y capacitó al personal (porque no es lo mismo cortar madera para la construcción que hacer muebles o fabricar sus componentes) pero con la caída de la demanda norteamericana por la crisis internacional nuestras exportaciones se redujeron a la mitad. Nuestra producción industrial, incluyendo los procesos primarios de la madera, quedó muy resentida”.

Pero, claro, teniendo la base cimentada (materia prima, producción razonable, capacidad tecnológica, costos adecuados, calidad, vínculos asociativos) ahora es tiempo de salir adelante. Y en esa dirección, el acuerdo sirve a tal fin cual trampolín de despegue.

“En realidad –finaliza Reyna- vamos paso a paso y por el camino más lógico. Es difícil que los entes y las empresas brasileñas promocionen la producción argentina. Pero seguimos el camino que ya transitamos con éxito: Habiendo mercado internacional y con el real revaluado, nuestras posibilidades se acentúan. No hay que olvidar que llegamos a 220 millones de dólares en exportaciones de madera, de los cuales unos 50 correspondían a la manufactura de muebles. Nuestra intención es duplicar la exportación de estos productos en el término de dos años”.

Línea Blanca (heladeras)

“En varias audiencias con el licenciado Bianchi y también en notas presentadas en la Secretaria de Industria Comercio y PyMES nuestra Cámara Argentina de Industrias de Refrigeración y Aire Acondicionado ha propuesto que, manteniendo las condiciones de administración de comercio actuales, o sea las LPNAI, la parte privada brasileña se reintegre a la mesa de negociaciones con el propósito de alcanzar acuerdos en corto y mediano plazo que permitan en forma equilibrada intercambiar productos entre ambos países”, enfatiza Roberto Lenzi presidente de la entidad empresaria. Y agrega: También debería comenzarse a trabajar para tener una oferta completa de productos a nivel mundial, fortaleciendo el bloque sudamericano”.

Lenzi señala que el producto heladeras es “sensible” dado la capacidad productiva de Brasil que, a su juicio, contará posiblemente en el periodo 2010/11 con alta capacidad ociosa como consecuencia “inevitable” de las compras anticipadas alentadas por la fuerte rebaja del Impuesto al Producto Industrializado que rigió en 2009.

El dirigente nos comenta que el intercambio de productos terminados nunca pudo profundizarse porque la industria brasileña quiere un comercio univoco hacia la Argentina sin ninguna reciprocidad. “Dicha pretensión se basa en que los productores establecidos en Brasil tienen en nuestro país sólo delegaciones comerciales –importadoras y distribuidoras- que no tienen intención de formalizar inversiones y que, en algún caso, se retiraron del país donde fabricaban artículos de línea blanca”.

El producto argentino en la actualidad es sumamente competitivo, razona el presidente de CAIRAA, y “estamos en condiciones de intentar un intercambio con Brasil de productos terminados, pero sólo entre fabricantes, no permitiendo por lo menos en forma directa la participación del comercio distribuidor. El principal escollo que se presenta es que la industria brasileña está totalmente integrada para todo tipo de tecnología, desde la clásica y cómoda heladera cíclica hasta los modernos equipos no frost. Sortear este problema estructural podría hacerse liberando la importación de los productos no frost de alta gama producidos en Brasil y que a la vez las empresas terminales brasileñas se obliguen a importar refrigeradores con tecnología cíclica”.

“A mediano y largo plazo, sigue Lenzi, nuestro sector intenta cubrir las necesidades del consumidor argentino y de la región con todas las tecnologías especialmente las de punta, en materia de refrigeración domestica. Este objetivo, contrapuesto con las empresas del mismo sector de Brasil, bien podría llevar a un horizonte de integración entre ambos países en la medida en que se eliminen las asimetrías de todo tipo que surgen en ambos lados de la frontera. Superadas esas asimetrías y siempre tratando a nivel empresas terminales se podrán detectar oportunidades para la necesaria complementación que equilibre el intercambio sectorial en reemplazo del crónico y elevado superávit a favor de Brasil”.

Finalmente, el presidente de CAIRAA afirma que “la integración productiva con Brasil existe y muy desarrollada a nivel de componentes para la fabricación de refrigeradores en nuestro país. Los motocompresores, termostatos y tubos de cobre utilizados, así como chapa de hierro, plástico, químicos para aislamiento y otros, que provienen de Brasil justifican el 40% de los materiales requeridos para la producción de heladeras y freezers”.

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