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Economía internacional

Los mayores deudores y acreedores del mundo

El informe “Perspectivas de la economía mundial”, que presenta en estos días el Fondo Monetario Internacional (FMI), se concentra en uno de sus capítulos en la reducción en cerca de un tercio de los desequilibrios en cuenta corriente mundiales respecto del nivel máximo registrado en 2006. De ellos, los más importantes -el abultado déficit de los Estados Unidos y los grandes superávits de China y Japón- han disminuido a menos de la mitad. La deuda externa estadounidense sigue siendo la más abultada (5,5 billones de dólares), y representa el 34% del PBI del país.

ImagenEn 2013, el ranking mundial de países deudores y acreedores no ha registrado mayores cambios.
El informe destaca que “como en conjunto los desequilibrios de flujos se han reducido, en 2013 los saldos acreedores y deudores netos en general han seguido aumentando. Además, prácticamente no ha habido cambios en la constelación de grandes deudores y acreedores”. El ranking del endeudamiento externo es encabezado por los Estados Unidos, seguido por España con 1.400 millones de dólares (103,1% del PBI), Brasil con 750 mil millones (33,4%), Australia con 746 mil millones (49,6%) e Italia con 739 mil millones de dólares (35,6% del PBI). Al respecto, los técnicos del FMI señalan que “el débil crecimiento ha contribuido a que las relaciones pasivas externas netos/PBI sigan siendo elevadas en algunas economías deudoras”.

En el grupo de los mayores acreedores figuran Japón con 3 billones de dólares, China con 1,6 billones y Alemania con 1,6 billones. El gigante asiático en 2006 ocupaba la séptima posición en esa clasificación.

Para el FMI, “los esfuerzos en materia de política en pro de un reequilibrio mundial siguen siendo una prioridad. Una demanda externa más sólida y una mayor orientación del gasto contribuirán a mejorar los saldos en cuenta corriente y lograr un crecimiento más sólido”.

En otro capítulo, el informe aborda “los efectos macroeconómicos de la inversión pública”, enfatizando que el aumento de la inversión en infraestructura es un factor esencial para la producción, sobre todo en períodos en que se registra capacidad económica ociosa y cuando la eficiencia de la inversión alta. “Un incremento del 1% del PBI en infraestructura aumenta el nivel de producción en torno a un 0,4% en el mismo año y cerca de 1,5% en los cuatro años siguientes”, estima el trabajo del FMI.


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