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Política industrial

Los sectores tienen la palabra (primera parte)

Es el momento de conocer la opinión de las cadenas de valor seleccionadas en el Plan Estratégico Industrial 2020. Informe Industrial invitó a destacados representantes de siete de ellas a responder a un cuestionario, ofreciéndoles la posibilidad de plantear sus coincidencias e inquietudes con la iniciativa oficial en un texto único. A continuación las definiciones del presidente del Grupo Empresario Autopartista -PROA-, señor Sergio Klaut; el director del departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, licenciado Fernando Grasso; el presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines, señor Pedro Reyna; el titular del Centro Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos, doctor Rubén Abete.

ImagenesSergio KlautFernando GrassoPedro ReynaRuben Abete
SERGIO KLAUT (Autopartes)

–Los objetivos cuantitativos del PEI 2020 para la cadena automotriz-autopartista prevén una producción de 1,9 millones de automóviles con el 60% de abastecimiento de partes locales y reversión del déficit del rubro y pasar a una balanza comercial en autopartes superior a los 600 millones de dólares. ¿Son posibles de alcanzar?

–Pensamos que el objetivo planteado en este punto se puede alcanzar y de concretarse tendrá un efecto de desarrollo en toda la cadena de valor autopartista; pero para poder lograrlo se debe implementar el plan utilizando la segmentación de los grandes conjuntos funcionales de los vehículos (transmisión, caja, motor, chasis, carrocería, asientos, tableros, piezas plásticas, etcétera) fijando objetivos en forma progresiva por año, por segmento y por modelo de vehículo. Esta segmentación debe ser controlada en dólares y en kilos de cada conjunto funcional para que el avance del plan sea equilibrado en cada uno de los mismos.

–El PEI 2020 sostiene la necesidad de que el sector autopartes incremente su competitividad, aumente sus inversiones para lograr un mayor tamaño de sus plantas, haciendo posible la participación en redes de provisión global. En los últimos años el gobierno implementó una serie de programas-acuerdos -regímenes con objetivos similares ¿Qué impacto tuvieron en la actividad del sector?

–Consideramos que la única manera que el sector autopartista tiene para incrementar la competitividad es con un fuerte plan de inversiones. El gobierno debe incentivarlo implementando un plan de amortización acelerada de las inversiones y además logrando que todas las variables macroeconómicas estén alineadas en el mediano y largo plazo. En cuanto a contar con proveedores globales, consideramos que la red de proveedores incentivada por los altos volúmenes de producción y ventas irá teniendo cada vez más proveedores globales que se instalarán en nuestro país. Sin embargo, el desafío es que a través de un plan de desarrollo de proveedores cada terminal automotriz centre sus esfuerzos para que los proveedores locales se transformen en regionales y algunos de ellos en globales para tener una industria autopartista de capitales nacionales sustentable en el tiempo. La única manera de lograrlo es fijando metas y objetivos que se puedan monitorear en el tiempo como los utilizados en los acuerdos que se definieron para otros sectores.

–El Plan no contempla medidas específicas para los sectores seleccionados que seguramente serán definidas en los próximos meses .Le solicitamos nos adelante las medidas de política industrial, financieras, de comercio exterior, inversión, que consideran deberán implementarse para que las empresas autopartistas puedan responder con éxito a los desafíos que plantean las metas del Plan?

–Como venimos argumentando en las respuestas anteriores, el PEI 2020 en su fase de implementación debería contemplar mecanismos para incentivar la inversión productiva, la reducción de los derechos de exportación de toda la cadena de valor en forma progresiva hasta eliminarlos, iniciando por las autopartes con mayor valor agregado y contenido local, también se deberían aumentar los reembolsos de exportación hasta el valor que garantice la devolución de todos los impuestos que se cobran a nivel municipal, provincial y nacional; otra medida necesaria sería la equiparación de los impuestos que pagan los autopartes locales con las autopartes importadas implementando un sistema que permita considerar como exportación a las ventas de autopartes a las terminales automotrices que terminan en exportaciones como tales o como vehículos, es decir no pagando impuestos de ninguna índole ni jurisdicción.

En definitiva en la fase de implementación del PEI 2020 para la cadena automotriz-autopartista se debe profundizar el análisis conjunto entre las autoridades y toda la cadena de valor para lograr el objetivo de tener un complejo integrado sustentable en el tiempo que desarrolle personal calificado y autopartistas locales fortalecidos para poder ser competitivos.

FERNANDO GRASSO (Bienes de capital)

El Plan Estratégico Industrial 2020 representa un ejercicio de suma importancia para todos los actores vinculados a la dinámica productiva de la Argentina, tanto del sector público como del sector privado. Resulta central que los consensos y lineamientos que se condensaron en el documento final se vayan concretando en acciones específicas, dado que de ello depende en buena medida la consolidación del ciclo iniciado en 2003. Bajo esta perspectiva, el plan debe entenderse como un aporte fundamental a los avances logrados en estos años. Debe concebirse como la “llave” para generar los cambios estructurales que permitan consolidar la dinámica económica que sucedió a la salida de la Convertibilidad. A partir de entonces, nuestro país fue escenario de importantes transformaciones que implicaron una recomposición de las condiciones básicas que requiere un proceso de desarrollo económico y social. En el plano más productivo, haber revertido la inercia de desindustrialización que atravesó la Argentina desde mediados de los ´70 quizás sea uno de los logros más importantes.

En el caso del sector de bienes de capital y sus eslabonamientos productivos, el PEI 2020 realiza un diagnóstico adecuado de las problemáticas generales que enfrenta el mismo para su desarrollo. Se ha destacado la necesidad de establecer un esquema de inversión en la Argentina que tenga un sesgo en favor de la oferta local. Complementariamente, la definición de un marco competitivo para los fabricantes, mediante incentivos directos que apunten a desarrollar la integración nacional de partes y piezas, la innovación tecnológica y la optimización de procesos productivos. Ambas cosas podrían requerir un estudio de eventuales modificaciones de los aranceles a la importación, bajo la conformación de un esquema de “ex tarifarios” similar al que funciona actualmente en Brasil. De esta manera, se restituirían aranceles sobre los bienes producidos en el país, pero se reducirían al mínimo si se demuestra la inexistencia de equivalente nacional, abordando la cuestión de manera más detallada que a 8 dígitos del nomenclador. De avanzar en este sentido, será necesario adecuar los regímenes especiales de importación, como los establecidos por las Resoluciones 256/00 y 511/00 (líneas de producción nuevas y usadas), a efectos de evitar prácticas de elusión arancelaria por esta vía. La intervención técnica de ADIMRA resulta central en ambos planos. Asimismo el fortalecimiento de los mecanismos de defensa frente a la competencia desleal, en un mundo que tiende a proteger sus mercados y dar mayor competitividad a sus economías.

También se ha puesto de manifiesto que una política integral para el sector debe combinar instrumentos varios, de “compre nacional”, financieros y de apoyo técnico para la formación de recursos humanos, el diseño industrial, el desarrollo tecnológico y la internacionalización de las empresas. Todos ellos orientados a diferenciar la producción nacional de la competencia por escala o salarios bajos y a ecualizar las condiciones de competitividad con países de similar desarrollo relativo, fundamentalmente en lo relacionado a herramientas de financiamiento y de acceso a mercados. Algunas acciones que irían en este sentido son: la adaptación de todos los regímenes vigentes de incentivo a la inversión (por ejemplo, la LPI) a efectos de diferenciar los beneficios en favor de la oferta local; mejorar el recupero de saldo técnico del IVA para el sector, incorporando todos los créditos fiscales que se generan en la actividad y establecer incentivos directos sobre los niveles de valor agregado nacional en la fabricación de bienes de capital, ya sea a través de bonos fiscales o aportes no reembolsables. En otro orden, se destaca como relevante la necesidad de conformar ámbitos mediadores entre fabricantes y compradores de bienes de capital en grandes proyectos de inversión, para que el Estado facilite la integración nacional de estas obras y cadenas de valor. Existen amplios espacios en lo que respecta a las inversiones en infraestructura energética, transporte, comunicaciones, producción de alimentos y minería, entre otros.

Asimismo, debe potenciarse la salida exportadora del sector a través de una mejora en la ecuación económica y financiera para exportar Todo ello facilitaría la expansión de los mercados externos, atenuaría las cargas tributarias sobre la exportación y no afectaría la operación del mercado interno. Pero ello debería estar complementado con herramientas de financiamiento adecuadas, similares a las que existen en los principales países competidores de la Argentina.

Actualmente, la competitividad en el sector de bienes de capital se da vía precios, calidad o financiamiento. Nuestro país cuenta con una muy buena relación calidad-precio. Pero muchas veces existen oportunidades de negocios que no pueden concretarse por falta de financiamiento a clientes. Si bien esto resulta más evidente en los mercados externos, también existen casos en el mercado interno. La post-financiación de exportaciones a tasas internacionales y de largo plazo, así como la pre-financiación, permiten reducir los costos de producción para exportar y mejorar la oferta exportable. Finalmente, es evidente que todas estas acciones podrían ser potenciadas de manera proactiva, a través del apoyo técnico y económico para el desarrollo tecnológico y de I+D. El sector de bienes de capital debe ser escenario de un fuerte impulso a la tecnología y constituirse como vector principal de la prospectiva y la política tecnológica, articulándose con todos los actores relevantes (universidades, INTI, INTA, IRAM, INET, centros de capacitación, etcétera).

Es decir, existen múltiples desafíos a afrontar que actualmente tienen como referencia un conjunto de definiciones estratégicas y líneas de acción bien orientadas, sintetizadas en el PEI 2020. Avanzar en este sentido requerirá ante todo de la iniciativa privada, pero fundamentalmente de su articulación con el sector público. Este es el primer paso para la consolidación del esquema iniciado en 2003, los próximos serán igualmente determinantes y corresponden al diseño de herramientas específicas, para lo cual seguiremos trabajando estrechamente con los organismos correspondientes.

PEDRO REYNA (Foresto Industria)

–El PEI 2020 propone la revalorización y agregación de valor a la riqueza forestal a partir del reconocimiento de que la Argentina es altamente competitiva en los eslabones primarios de la cadena ¿cómo se posiciona ante esta propuesta el sector madera y muebles?

–Nuestro desafío es trabajar en nuevas formas de acercamiento a la temática forestal (bosques nativos e implantados) ya que hoy percibimos una tendencia hacia el “consumo responsable” de los recursos forestales en el mundo. El éxito de nuestras acciones deberá medirse bajo otros parámetros en orden a nuevos paradigmas. Los conceptos de sustentabilidad, producción limpia y el cuidado del ambiente ya no son palabras, sino que cada vez encontramos éstos conceptos transformados en exigencias del mercado, que pueden poner en riesgo a nuestra industria y dejarla fuera del negocio internacional.

Justamente aquí es donde hemos dado una muestra clara de trabajo conjunto y visiones compartidas entre todos los eslabones de la cadena, con la creación del Organismo de Administración del Sistema Nacional de Certificación Forestal (CERFOAR), ya que entendemos que la importancia de contar con este organismo aporta a la adecuación de exigencias técnico-normativas para la producción y comercialización de nuestros productos industriales madereros, afectando directa o indirectamente a la inmensa cantidad de empresas PyMES que integran el sector.

Y es sabido por muchos que la Argentina tiene la posibilidad de convertirse, en un futuro próximo, en un polo forestoindustrial de relevancia en el escenario mundial a raíz de las razones y ventajas comparativas y competitivas por todos ya conocidas.

El rol de las inversiones en la primera y segunda etapa de transformación será vital y un motor de tracción para el resto de la cadena, donde el concepto de incorporación de valor debe ser entendido bajo un enfoque integral. Sólo esta manera permitirá obtener verdaderos réditos económicos y sociales a las inversiones realizadas por los distintos subsectores que trabajan hacia un objetivo de crecimiento y desarrollo.

Resulta extremadamente necesario obtener un aprovechamiento eficiente e integral del árbol, (Aserrado, Tritutado y Energía), como así también diversificar las especies explotadas y fomentar la forestación de especies con valor.

– ¿Cómo repercutieron en el sector las medidas de apoyo y protección puestas en marcha en los últimos años?

–Cabe reconocer que se han tomado diversas medidas e implementados diversos instrumentos para la asistencia a las PyMES.

Considero que en nuestro caso la medida de mayor impacto positivo ha sido la apertura al diálogo por parte de las autoridades, identificando a las organizaciones empresariales con interlocutores válidos en cuanto a las necesidades, realidades y propuestas de los sectores representados. Esta interacción publico privada ha dado muestras de buenos resultados.

Por otra parte, las Licencias No Automáticas, que fueron aplicadas para el segmento de productos de madera y muebles -maderas contrachapadas, chapadas y estratificadas, muebles de oficina y dormitorio, asientos, partes de asientos y partes de muebles-, pueden ser identificadas como la medida directa de mayor impacto concreto.

Evidentemente fueron destinadas a los eslabones de la cadena que generan mayor valor agregado y empleo. Estos han sustituido importaciones, invirtiendo para incrementar sus capacidades productivas y ampliar sus plantas.

–Apuntando a 2020, el PEI prevé avanzar en la sustitución de importaciones de muebles y carpintería de obra y dar un salto exportador en productos de madera ¿Qué medidas proponen para alcanzar esos objetivos?

–En el congreso de FAIMA celebrado en Misiones en junio pasado, hemos desarrollado un documento en el cual esgrimimos las “condiciones básicas para un desarrollo del sector”. A modo de síntesis serían las siguientes:

  • Calidad Institucional. Marco Institucional que asegure continuidad en las políticas; Instituciones fuertes y flexibles (empresa-Estado-Universidad/centros tecnológicos regionalizadas); un Estado presente y custodio de agendas de desarrollo, con articulación público privada; marco legislativo que genere estabilidad en las reglas de juego, confianza y que contribuya a su evolución y desarrollo, y concientización del uso de la madera.
  • Políticas PYMES. Crear las condiciones adecuadas para que las propias empresas desarrollen sus capacidades competitivas; sanción de la ley PyME. (temas impositivos, laborales, inversiones, etcétera); promover un mayor escalonamiento en los reintegros en función de la incorporación de Valor Agregado; presunciones a favor del empleador; fomento y mantenimiento del empleo formal; régimen especial de reinversión de utilidades; régimen especifico de Incentivos y promoción para el sector madera-mueble (contemplando la cadena pero atendiendo las realidades y necesidades particulares intrasectoriales); Plan de Promoción Sectorial de Comercio Exterior; aseguramiento de materias primas; establecer un puente entre oferta y demanda para evitar desabastecimiento; propiciar el aumento (cualitativo y cuantitativo) de la masa forestal, contemplando las realidades de cada zona/región.
  • Infraestructura. Debe ser concebida en forma integral, pensando en la competitividad y productividad de los bienes que el país exporta o importa no en base al modo de transporte. Ello requiere; planificar y diseñar la política en función de los servicios a la carga y no de los modos de transporte; promover la eficiencia del transporte interno de cargas a través de una adecuada asignación modal de los tráficos; facilitar el transporte binacional y regional en los corredores de integración y agilizar los pasos fronterizos y adecuar la Ley de Puertos.
  • Capacitación y formación profesional. Fortalecer la educación técnica y universitaria; impulsar una red de formadores; desarrollar mecanismos formales de difusión, vinculación y colaboración entre el sector productivo y el sistema educativo; regionalización de la capacitación, y concientización y promoción de la gestión de Diseño, con capacitación permanente en la materia.
  • Inversiones y financiamiento. Creación de un Banco de Desarrollo; elevar el nivel de crédito al sector privado; implementar medidas fiscales “ProInversión” (ley de reinversion); aumentar las líneas de tasas subsidias; desarrollar SGR especificas y fondear las existentes.

En el área energética, nuestra propuesta contempla el apoyo y promoción del desarrollo de las energías alternativas.

RUBÉN ABETE (Medicamentos)

–El Plan Estratégico Industrial contempla que el sector de medicamentos de uso humano alcanzará en 2020 una producción superior a 1.300 millones de unidades, habrá creado 30.000 nuevos empleos y tendrá una balanza comercial con un saldo favorable de 1.538 millones de dólares, al reducir la incidencia en la misma de las importaciones de insumos y aumentar las ventas externas de medicamentos. ¿Son metas posibles de alcanzar?

–En primer lugar corresponde señalar que el Plan Estratégico Industrial 2020 representa para el conjunto de la industria una visión de desarrollo que incluye metas ambiciosas cuyo resultado dependerá en gran medida de la puesta en marcha de medidas complementarias de política económica en el campo productivo, financiero y de comercio exterior cuyos alcances se desconocen al presente.

En efecto, en el caso de las metas productivas y de empleo las mismas duplican los valores actuales, mientras que los objetivos para la balanza comercial externa del sector medicamentos se plantea pasar de un déficit comercial de 877 millones de dólares en 2010 a un superávit de 2.685 millones en 2020. Esto se lograría por la vía de cuadruplicar las exportaciones de medicamentos (lo cual equivaldría a una tasa de crecimiento anual acumulativa del 17,7%) y sustituir importaciones por un monto de 740 millones de dólares anuales.

Descontamos que el gobierno está analizando las medidas de política económica necesarias para alcanzar estas metas, ya que el sector empresario comparte la estrategia de crecimiento y la necesidad de incrementar la competitividad de las empresas nacionales y la presencia de la industria argentina en los mercados internacionales.

– ¿Qué medidas de política industrial, financieras, de comercio exterior, de inversión, laborales, entre otras, deberían implementarse para lograrlo?

–En el caso del sector industrial farmacéutico consideramos que el gobierno debería tomar como referencia y en su caso replicar las mejores políticas publicas puestas en práctica por el gobierno del Brasil para su programa PROFARMA (de fomento de la competitividad en la industria farmacéutica), que definió medidas de estímulo especiales en materia industrial, financiera y de comercio exterior para las inversiones del sector farmacéutico.

– ¿Cuál debe ser el papel del Estado y sus instituciones de Ciencia y Técnica en el área de investigación y desarrollo teniendo en cuenta las restricciones propias de las PyMES para invertir en el sector?

–Entendemos el rol del Estado en esta área como promotor de las inversiones empresarias en lo que se refiere primordialmente a Investigación y Desarrollo (I&D). En ese orden y referido a nuestro sector debería impulsar las mejores iniciativas innovativas, respaldándolas con financiamiento de largo plazo y desgravaciones impositivas que permitan concretar las inversiones necesarias para el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos, tanto de origen químico como de origen biológico y biotecnológico. A su vez, la realización de inversiones productivas que permitan ampliar la capacidad productiva instalada requiere que las empresas cuenten con la rentabilidad necesaria para mantener la sustentabilidad de las operaciones comerciales, tanto destinadas al mercado interno como a la exportación.


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