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Reportajes

Los temas de la agenda industrial de Córdoba

A Roberto H. Avalle, ministro de Industria, Comercio y Trabajo del gobierno de Córdoba, se le reconoce una extensa y destacada trayectoria en los ámbitos público y privado vinculados con los sectores industriales. Hoy protagoniza el desafío de gestionar áreas de gobierno comprometidas con actividades castigadas por la crisis internacional y el conflicto con el campo y, al mismo tiempo, diseñar políticas mirando a futuro.

ImagenRoberto J. Avalle
–La industria de la provincia de Córdoba en sus grandes sectores - agroindustria, metalmecánica, automotriz y autopartes- sufrió el doble impacto del conflicto gobierno nacional/campo y de la crisis financiera internacional ¿En que situación se encuentran actualmente la industria cordobesa en general y los citados sectores en particular?

–Sin lugar a dudas, la industria cordobesa ha sufrido el doble impacto al que hace referencia la pregunta, aunque la mayor incidencia se lolleva la aún no resuelta disputa entre el sector agropecuario y el gobierno nacional.

Respecto al momento actual, la industria automotriz y sus proveedores autopartistas han visto bastante aliviada su situación en los últimos 90 días, como producto de la mayor demanda del tipo de vehículos fabricados en nuestra provincia, a partir de la acertada política de fomento al consumo implementada en Brasil por el presidente Luiz Inacio Da Silva.

Las empresas fabricantes de bienes de capital de uso agropecuario están aún muy lejos de recuperar los niveles de actividad previos a la crisis del campo, si bien desde el gobierno provincial hemos tomado decisiones que están ayudando a mantener un nivel de actividad, sin tener que tomar medidas más drásticas, como sería prescindir del personal.

En ese sentido, el gobernador Schiaretti implementó un programa de devolución para los productores agropecuarios cordobeses del 10% del valor de las máquinas agrícolas, implementos o accesorios fabricadosy/o adquiridos en la provincia.

Otro sector importante, como es el caso de la industria de la alimentación, no ha tenido caídas muy significativas.

–¿Qué otros instrumentos tienen en vigencia para apoyar al sector industrial?

–A lo comentado, se agrega que para las pequeñas y medianas industrias hemos instrumentado, desde fines de 2008, un programa de subsidio al mantenimiento del empleo, de 400 pesos por mes y por empleado, otorgado en la medida en que el empresario transforme decisiones de despido por suspensiones temporarias.

Con este programa hemos logrado evitar lo que, en un principio, aparecía como una situación sumamente compleja respecto al mantenimiento del empleo en Córdoba.

También sobre finales de 2008 implementamos, a través del Banco de la Provincia de Córdoba, créditos con destino a PyMES en dificultades, con 4 puntos de subsidio en la tasa de interés.

En lo referido a la capacitación de recursos humanos, la provincia cuenta con 29 centrosde formación en el interior provincial y 2 muy importantes en la ciudad capital. En estos centros, durante 2008 se formaron más de diez mil personas que pudieron mejorar sus conocimientos y otros adquirieron nuevas competencias para desempeñarse enel ámbito laboral en relación de dependencia, como así también para quienes han decidido iniciar una actividad independiente.

A estos últimos, desde la Dirección de Microemprendimientos, el estado provincial les posibilita el acceso a pequeños créditos de hasta 15.000 pesos, a tres años de plazo y una tasa del 3% anual, para financiar el inicio de su microempresa.

Estas medidas han posibilitado, hasta el momento, amortiguar el impacto de ambas crisis.

–En su momento Córdoba fue pionera en el desarrollo de las TICs y en la difusión e incorporación de nuevas tecnologías en los procesos productivos ¿Se mantiene ese liderazgo?

–Estimo que Córdoba mantiene ese liderazgo, de la mano de más de un centenar y medio de PyMES de este sector y grandes compañías internacionales.

Asimismo, el gobierno provincial está apoyando una iniciativa privada de construcción de un Parque Tecnológico, con ayuda orientada a las PyMES que decidan instalarse en el mismo. Por otra parte, nuestro Ministerio de Ciencia y Tecnología tiene en vigencia programas que tienden a estimular, con ayudas económicas, la innovación en las empresas de alta tecnología.

–En recientes declaraciones, Usted se refirió al estudio y aprobación de una nueva ley de Promoción Industrial ¿cuáles son sus principales objetivos y lineamientos?

–Efectivamente, el Poder Ejecutivo provincial está a punto de presentar a la Legislatura un proyecto de ley de Promoción Industrial, destinadaa las pequeñas y medianas industrias.

La iniciativa contempla exenciones impositivas, subsidios a la incorporación de mano de obra y al costo de la energía eléctrica (entre otros beneficios), a las empresas que presenten proyectos que incluyan lossiguientes aspectos: Modernización o innovación en productos y/o procesos; protección del medio ambiente; implementación de sistemas de gestión de calidad; inversiones en activos fijos; conformación de grupos asociativos; creación de empresas industriales innovadoras y generación de nuevos puestos de trabajo.

Cabe destacar, que el proyecto de ley fue consensuado previamente con la Unión Industrial de Córdoba.

–En su discurso en el Coloquio Industrial de la UIC, enumeró los temas que, a su juicio, deben estar incluidos en una planificación estratégica a largo plazo que contemple el futuro del sector industrial de nuestro país. Le pedimos desarrolle esos temas.

–Resulta conveniente comentar previamente, y de manera breve, algunas particularidades de nuestro país, que ayudan a definir una línea de pensamiento respecto al modelo de desarrollo industrial para las próximas décadas.

Estas particularidades las podemos expresar como ventajas comparativas estáticas y dinámicas, que influyen de manera decisiva en lo que debiera ser una planificación estratégica para el desarrollo industrial nacional.

Las primeras, están directamente vinculadas a cuestiones que tienen que ver con la ubicación geográfica, las características del suelo, el clima, la población, mientras que las ventajas competitivas dinámicas con la educación, las políticas activas para promover el desarrollo interno, la presencia internacional de los productos argentinos, las políticas de integración regional.

Quiero destacar, que considero que unas y otras son complementarias y de ninguna manera antagónicas, por lo que racionalmente debemos tomar decisiones que generen una sinergia positiva entre ellas.

–Hablemos de las ventajas comparativas estáticas...

–La Argentina tiene la llanura de clima templado más extensa del mundo y ello define una realidad incontrastable: somos un país de producción agropecuaria.

Producimos lo que más necesita el mundo, es decir laprincipal fuente energética que requiere el ser humano: los alimentos.

Alimentos para una población mundial de alrededor de siete mil millones de habitantes, producidos en un país con una población menor a los cuarenta millones de personas, con una capacidad de producción para abastecer a trescientas millones de almas.

En función de ello, la primera conclusión es que debemos tener plena conciencia de esa realidad, que nos lleva de manera natural a definiciones referidas al tema que nos ocupa, es decir al modelo de desarrollo industrial.

La ubicación geográfica de nuestro país, al sur de América del Sur, también es un elemento que condiciona y a la vez orienta respecto a la producción industrial con posibilidades de presencia internacional.

–... y de las ventajas comparativas dinámicas

–A pesar de las dificultades que desde hace años enfrenta el sector educativo en nuestro país, es una realidad en este aspecto que aún hoy la Argentina presenta una característicaque la diferencia de manera positiva respecto a muchos países de América Latina y esa ventaja comparativa dinámica hay que profundizarla, puesto que ello nos permitirá definir los perfiles industriales a desarrollar.

Es indispensable pensar e implementar, una reforma educativa que recupere la educación técnica y desde allí, poner a disposición de los jóvenes una actualizada oferta de carreras terciarias y universitarias que contengan las necesidades de la industria y de otros sectores vinculados.

Por lo señalado antes y por las características propias de nuestra población, la Argentina ha desarrollado actividades industriales que le permiten tener presencia internacional, a pesar de nuestra ubicación geográfica tan alejada de los centros mundiales de alto consumo.

En ese sentido deben ir también dirigidas el diseño y la implementación de políticas activas orientadas al desarrollo, la sustentación en el tiempo y la presencia internacional de la producción industrial local.

Definido el marco conceptual, paso a referirme sobre algunas actividades industriales a las que considero estratégicas y que no son excluyentes, sino más bien tractoras de otras en el mismo campo industrial, como así también en los servicios.

–¿Serían los sectores clave?

–Si, son cuatro: industrialización de productos primarios de origen agropecuario; bienes de capital; industria automotriz – industria aeronáutica e industria de la tecnología de la información y comunicación.

En el primero, contar con un sector agropecuario desarrollado, nos posibilita pensar en la diversificación y crecimiento de una industria agroalimentaria y de otros productos industrializados, originarios en la producción primaria.

Podríamos decir, que es el desarrollo industrial generado después de la tranquera.

Para que ello sea posible, el estado debe tener un rol muy activo diseñando políticas integrales para que este proceso de industrialización sea posible, realizando las obras de infraestructura indispensables para este fin, tales como gasoductos para llegar con el gas natural a las industrias y a las poblaciones donde están instaladas, electrificación con el mismo propósito, construcción de carreteras y autopistas para el traslado de las materias primas y los productos industrializados, conectividad para las empresas y los establecimientos educativos, etcétera.

Pero también hay sectores industriales vinculados a la producción primaria, cuyos productos colaboran para hacerla más eficiente y productiva. Podemos decir que estas industrias se ubican antes de la tranquera y entre ellas sobresale, sin lugar a dudas, la industria productora de bienes de capital para el sector agropecuario, en el que la Argentina ha logrado situarse por calidad y desarrollo tecnológico, entre las primeras del mundo.

Esta industria metalmecánica no solamente colabora eficazmente en la producción agropecuaria, sino que es un factor eficiente del crecimiento de una gran cantidad de pueblos y ciudades, que en el interior de la República Argentina, generan riqueza y brindan oportunidad de empleo digno a miles de familias.

Asimismo, nuestro país es eficiente en la producción de otros bienes de capital destinados a diversas actividades, tales como maquinarias para diferentes actividades industriales, moldes y matrices, dispositivos de ensamblado, entre otros. Son series de fabricación cortas y de alto valor agregado, por lo que se debería fomentar su desarrollo creciente.

En tanto, cuando se analizan los sectores estratégicos del desarrollo industrial, no se puede dejar de mencionar la importancia del complejo automotriz y la reimplantación en nuestro país de la industria aeronáutica.

Estos dos sectores marcan diferencias muy importantes entre las naciones que las poseen y aquellas que no, puesto que ambas requieren de recursos humanos muy calificados basados en la disponibilidad de educación técnica, terciaria y universitaria. Además, son sectores en constante evolución tecnológica y por ello, derraman su innovación hacia otras actividades.

Por otra parte, es angosta la franja de países con una industria automotriz integrada y más angosta aún, la franja con industria aeronáutica. La Argentina posee estos dos sectores y debería orientarse en el primero, a la fabricación de vehículos con mayor valor agregado.

Al sector aeronáutico, y a partir de la decisión de reestatizar la fábrica de aviones, es indispensable brindarle contenido real de negocios a travésde la utilización virtuosa del potencial poder de compra de material aeronáutico por parte del estado, implementando el sistema off set de intercambio para el desarrollo de la industria aeropartista.

Asimismo, resulta vital la asociación de nuestra fábrica nacional con Embraer en el ámbito regional y con otras a nivel mundial, para proveer componentes aeronáuticos importantes, como paso previo al desarrollo en el futuro de una nueva aeronave. Por su parte la industria electrónica, de telecomunicaciones, informática, los softwares desarrollados para aplicaciones diversas, son actualmente hechos comunes de la vida cotidiana y los encontramos en prácticamente todas las actividades humanas.

Hablamos antes de la ventaja que todavía tiene nuestro país en materia educativa respecto a muchas naciones de América Latina, y es en este sector industrial en el que se observa con mayor claridad, las posibilidades de desarrollo que brinda contar con un sistema educativo que disponga de una oferta orientada a estos sectores.

El desarrollo de industrias de base tecnológica en nuestro país, resulta estratégico por varias razones. Entre ellas: influyen de manera decisiva en otros sectores de la economía, reduciendo los costos, mejorando la eficiencia y la calidad y generando mayor competitividad; socialmente, brinda la posibilidad del acceso a la información y el conocimiento a sectores postergados; son actividades de alto valor agregado, que ocupan personal altamente capacitado y con muy buenos niveles salariales. Por su parte el mundo contemporáneo, es cada vez más dependiente de estas tecnologías, por lo que el mercado internacional está creciendo permanentemente.

A la luz de la avanzada tecnológica, aparecen nuevas actividades industriales que nos proponen, más que nunca, orientarnos hacia un esquema de producción encadenado y con una vinculación más estrecha con el sistema educativo en sus distintos niveles.

En función de ello, definir una estrategia de desarrollo industrial para la Argentina de las próximas décadas y diseñar los instrumentos que la hagan posible, es un imperativo insoslayable para los sectores público y privado.

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