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Sábado 21 de Septiembre, 2019
Reportajes

Luis Leibas 1937-2019

Tenía 12 años y empezaba la década de los cincuenta cuando ganó el Primer Premio en la escuela en la que cursaba sus primeros años como estudiante con una composición tema: “La importancia de la industria argentina”. Nunca olvidó lo que escribió y ese discurso temprano fue la base de una postura que mantuvo inalterable a lo largo de su vida: Argentina debe industrializarse, sostuvo siempre, para convertirse no sólo en un país económicamente desarrollado sino en una Nación estructurada sobre una sociedad más justa. Esta idea de justicia social se remontaba a su juvenil pertenencia al Partido Demócrata Progresista al que había ingresado enamorado de uno de sus grandes ídolos patrios: Lisandro de la Torre.

ImagenLuis Leibas, un hombre, un padre, un amigo.
Durante su vida como periodista, después de varios años en “Gaceta Financiera”, algunas incursiones en radio y televisión, fundó la revista “Informe Industrial”. Corría 1977 y hacía poco se había iniciado una de las etapas más dramáticas de la historia nacional y uno de los procesos de desindustrialización más severos repetido después a lo largo de los años. Lanzó también un “Informe de Comercio Exterior” de vida más breve y un diario en el que se debatían los primeros pasos de lo que alguna vez sería el Mercosur, los “Ecos de ALADI”, publicación en la que se defendía la necesidad de una integración latinoamericana.

Trabajó apasionadamente en las exposiciones de máquinas herramientas que se llevaron a cabo durante muchos años y en ADIMRA, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, entidad de la que conocía historias y personajes y a la que quería como propia.

Viajó mucho, en especial por América Latina; siempre se las ingenió para hacer lo que quería y fue muy conocida su pertinaz afición a fumar su pipa (aún bajo la ducha).

Muy querido por sus hijos y sus nietos, por los que sentía un orgullo merecido, devoto del orden, protestón en toda protesta, hincha de Platense y de pocos amigos, fue mi compañero durante 47 años de mi ya larga vida.

El 16 de agosto nos dejó físicamente. Pero sigue por aquí, por nuestra casa, tan presente que escribir estas líneas me parece una contradicción ¿cómo se le dice adiós a quien todavía está? Irene

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