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Miércoles 14 de Noviembre, 2018
Procesos de integración

Mercosur “Una prisión cognitiva” (sic)

Para la relación bilateral, el triunfo de Jair Bolsonaro como presidente del Brasil es un dato capaz de alterar el espacio económico y político creado desde el Mercosur y los procesos de integración previos a su constitución. Aunque hay quienes se esperanzan en que el cambio pueda potenciar a la economía local, los más prudentes advierten dificultades que incrementan las alertas ya encendidas por la opresiva marcha de la economía vernácula. “Sobre llovido mojado” dice el refrán en el que se escudan los que sostienen que el gobierno de Mauricio Macri hizo una lectura equivocada sobre el mundo en el que se pretendía insertar a la Argentina. No fue el único error-

ImagenLa integración vía Mercosur se deshilacha
“Entonces, ¿la relación con Argentina no es prioridad?”, re- preguntó Eleonora Gosman, corresponsal de Clarín en Brasil desde hace más de dos décadas. La respuesta de Paulo Roberto Nunes Guedes (posible superministro del próximo gobierno carioca) fue específica y altanera: “No, no es prioridad la Argentina. El Mercosur tampoco es prioridad. ¿Es eso lo que usted quería oír? Argentina no es prioridad. Para nosotros, la prioridad es comerciar con todo el mundo”.

Días después, cuando le pidieron explicar aquella respuesta, a modo de disculpas dijo: “Nuestro principal problema hoy es el desequilibrio interno, el déficit fiscal. Entonces, nunca quise desmerecer el Mercosur y a la Argentina. Lo que quise decir es que hoy mi prioridad es el gasto público. Entonces, nada contra el Mercosur. Solo que no es una prioridad. Ese es nuestro recado para Argentina”.

Pero, en su momento, el doctor Paulo Guedes dijo más, dijo que “el Mercosur cuando fue hecho, resultó totalmente ideológico. Es una prisión cognitiva”, afirmó. Así que es probable que ésta calificación, inocultablemente ideológica, desnude la posición de un economista al que las circunstancias obligaron, a posteriori, a oficiar de canciller.

¿ Es temprano para aventurar cursos de acción entre los dos países más importantes de la región? ¿Tiene el mismo peso Brasil para Argentina que Argentina para Brasil?.

El ingeniero Miguel Ponce, reconocido experto en Comercio Exterior,piensa que "podemos hacer lecturas voluntaristas sobre el posible impacto que la elección de Bolsonaro pueda tener sobre el vínculo de Brasil con nuestro país, pero me parece más realista asumir que el vínculo que conocimos, y, también que el Mercosur que conocimos, han concluido”.

“Es obvio que debemos esperar las medidas concretas, a partir de la asunción formal al cargo, pero no debemos repetir la “experiencia Trump”, cuando algunos confiaron en la “buena onda” de la diplomacia presidencial” y un día nos despertamos con aranceles que perjudicaban nuestras exportaciones de biodisel, acero, aluminio, etc.” Ponce explica su postura afirmando que “el primer paso es asumir la realidad tal cual es, no la que quisiéramos que fuera y entender que (no es novedad), la nueva administración brasileña, quiere que la actual Unión Aduanera, en la que se basa el Mercosur, se transforme en una Zona de Libre Comercio que, entre otras cosas, posibilite acuerdos bilaterales con otros países, acordando aranceles que, inclusive, puedan afectar intereses de los otros socios.Y éste es un cambio copernicano de la estrategia que conocimos hasta aquí, donde por ejemplo Brasil junto con Argentina, se opusieron a que Uruguay firmara un acuerdo con China con el argumento de que “o firmamos como Mercosur o no firma nadie” … Eso es lo que ha terminado” , aclara Miguel Ponce.

Obviamente, dice más adelante, “copiando la estrategia de Trump que denunció el Nafta para finalmente volver a establecerlo en mejores condiciones para los Estados Unidos, así Brasil puede estar planteando obtener mejores condiciones en las cadenas regionales de valor de ambos países, en particular la de la industria automotriz. Y si a esto le agregamos el potencial retiro del acuerdo de París, presionado por el complejo agropecuario brasileño, se ampliarían las zonas bajo protección para aumentar la producción de ganado y granos que compiten directamente con nuestras producciones y nuestras exportaciones”.

“En éste resurgir del militarismo tardío y de la trasnochada vuelta de los tiempos de la cruz y la espada, remata Ponce su postura, es de esperar que nuestra debilitada diplomacia comercial sepa encontrar los mejores caminos para la defensa de los intereses de nuestra producción y trabajo nacionales".

De acuerdo a trascendidos, el presidente electo actuaría con inusual dinamismo y energía tanto puertas adentro como en el frente externo.

Al interior del país, aunque una parte de las políticas ya fueron ensayadas por Michel Temer, se trataría de profundizar algunas reformas entre las que sobresale la previsional.

Hay otros cursos de acción que aguardan su turno en carpetas preferenciales. Ya se han alzado voces contra una mirada imprudente sobre la Amazonia, soslayando la importancia vital de este pulmón planetario sobre los equilibrios cada vez más inestables en el cambio climático. Y están los que consideran inevitable el resurgir de una nueva ola privatizadora .

Respecto al realineamiento mundial de Brasil quedan pocos acertijos: los Estados Unidos de América del Norte es un número puesto. Y, en la región, más Colombia y Chile que Argentina o Perú (descartado el Mercosur cuando la CEPAL advierte que “el comercio exterior de América Latina y el Caribe crecerá en 2018 en medio de tensiones globales que exigen una mayor integración regional”).

¿Cuál puede ser el tropiezo de la estrategia que, es posible, despliegue la nueva administración a corto plazo?: China, porque es el país con el que Brasil (vía Mercosur) mantiene las más importantes relaciones comerciales.

De todos modos, aunque en alerta, todo puede cambiar. Recordemos que a fines de agosto del 2018 el diario “El País “de España publicaba una encuesta de Ibope (que corroboraba la CNT7MDA) en la que Luiz Inácio Lula da Silva tenía un 37% de intención de voto en las encuestas y Jair Bolsonaro un 18%.

Quizás también allá “pasaron cosas”. Lo cierto es que dos meses más tarde ese mismo diario publicaba que con el 99,49% de las mesas escrutadas “el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, ha ganado este domingo con claridad la presidencia de Brasil con un 55,21% de los votos frente al 44,79% de su opositor, el progresista Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores”.

Sería interesantísimo conocer ¿qué pasó? en ese breve lapso de tiempo. Pero, de saber, esa es otra historia.


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