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Reportajes

Mi amigo Héctor

Economista, profesor, analista. Defensor de políticas económicas con olor a nación, paladín del desarrollo, activo en la gestión, hábil negociador. Héctor Valle era eso y más. Aquellas eran sus facetas públicas, las más conocidas: secretaria o ministerio de Planificación o de Industria, Plan Fénix, Fondo Nacional de las Artes, YPF … aunque, por sobre cualquier cargo ocasional, pocas cosas le importaban tanto como FIDE, la fundación que comandaba junto a Mercedes a quien quería y respetaba como a muy pocos. Todos los que lo conocimos sabíamos que gustaba de la ironía y que a menudo rozaba el cinismo.También sabíamos que los usaba como escudo, para que no se notara su gran sensibilidad.

ImagenCon el sabor amargo del adiós
Había en él, sin embargo, otra faceta poco expuesta, la de cuentista y escritor de novelas. Una editada “Heridas de guerra” y otra en gestación “Goyo” a las que, en los últimos años, dedicaba buena parte de su creatividad y un mucho de sus ilusiones.

En los últimos correos que nos cruzamos y en respuesta a mis felicitaciones por su disertación en Carta Abierta respondió: ” Gracias, la verdad que había tenido un día mediocre y mientras iba por Austria, cagado de frío me preguntaba ¿hasta cuándo ?, Pero me agarró una onda, a medida que avanzaba con el relato me sentía mejor, como si los años retrocedieran. Me olvidé del power point y el libreto que había llevado. Fue un consumo de endorfinas bestial, al otro día dormí hasta el medio día. En eso ando muy bien pero me canso, algo que antes no me ocurría. Claro está, todo el mundo te pregunta ¿y ahora qué? Bueno, es lo que hay…” En mi respuesta le decía … “y nada de esas chocheras de me canso y cosas francamente indignas en un luchador de pura cepa, como vos. Vamos !! la cosa es –incansablemente- hasta el final.” Fue así, trabajó y pensó hasta el último día en el país que amaba y por el que más que soñar, se desvelaba y se fue sin ruidos aunque, como el bien sabía, el silencio puede ser ensordecedor.

Lo voy a extrañar. Lo vamos a extrañar. Irene