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Miércoles 22 de Noviembre, 2017
Temas en debate

Moneda más, moneda menos

A un año y medio del gobierno del ingeniero Mauricio Macri, cada argentino pasó a deber 2.600 dólares mientras al comienzo de este gobierno cada uno de nosotros debía 1.700 dólares. “Cuando lleguemos al equilibrio fiscal, nos va a haber costado 10 puntos más de deuda. moneda más moneda menos ”, dijo el ministro de Finanzas Luis A. Caputo al defender la política de endeudamiento explicando que su sustentabilidad se mide en relación al Producto Bruto Interno (PBI) y que la deuda argentina es la “más baja de Latinoamérica”. Quizás sea éste uno de los motivos por los que el cuestionado funcionario nos impuso una nueva deuda: a 100 años y con una tasa de interés abusiva.

ImagenLa politica de endeudamiento ¿es sustentable?
Desde el comienzo de la gestión de la alianza Cambiemos la deuda externa pública (nominada en divisas y en manos de acreedores privados) se ha incrementado en forma neta en aproximadamente 41.400 millones de dólares. La deuda externa bruta total, tanto pública como privada, creció un 16% interanual a 204.509 millones de dólares al cierre del primer trimestre, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En tanto, la deuda pública externa del gobierno nacional alcanzó los 128.482 millones de dólares, un 40% más frente al primer trimestre del año pasado, agregó la institución oficial.

Las tres cuartas partes de ese aumento corresponden al Estado nacional y el cuarto restante a los Estados provinciales dicen desde el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz -CESO- mientras, no sin cierta ironía, se preguntan “¿es sustentable el modelo de M?” Este experimento económico , una remake de otros ensayos fallidos en el pasado, financia el déficit de divisas de la economía nacional con el incremento de los pasivos externos. En números redondos, apuntan los economistas del CESO, la nueva deuda externa pública fue utilizada para pagar a los fondos buitres y demás holdouts (15.000 millones de dólares), cubrir intereses en divisas con acreedores privados (10.000 millones de dólares) y el resto para incrementar las reservas del BCRA.

Mientras tanto, el sector privado logró cubrir su déficit comercial de bienes y servicios (1.500 millones de dólares), remisión de utilidades (3.900 millones de dólares) y fuga de capitales (20.000 millones de dólares) con inversiones extranjeras (3.500 millones de dólares), créditos e ingresos de capitales especulativos (14.500 millones de dólares) y el ingreso de divisas por el blanqueo (10.000 millones de dólares), dejando un saldo para la acumulación de reservas.

Por ello, argumentan enseguida desde ese Centro de Estudios,, el financiamiento del déficit externo mediante el incremento de la deuda externa pública y privada, abre el interrogante sobre la sustentabilidad del modelo en el mediano plazo, toda vez que ese sustento no depende de la evolución de las cuentas públicas, tal como señalan analistas ortodoxos obsesionados con el déficit fiscal. Es que aun logrando el equilibrio presupuestario del Estado, el pago de la deuda externa corresponde a un problema de otra categoría: ¿de dónde saldrán los dólares para hacer frente a los pagos que compromete el actual incremento de la deuda externa pública y pasivos externos privados? Es que, según informa el INDEC, el déficit de la cuenta corriente - que es la medición más amplia del comercio de un país con el resto del mundo, e incluye el intercambio de bienes y servicios y los flujos de inversión- creció casi 40% interanual a 6.871 millones de dólares en el primer trimestre del año y resultó deficitaria en 4.927 millones de dólares.

La pregunta sigue en pié:¿ de dónde saldrán los dólares?

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