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Procesos de integración

Negociaciones Mercosur-Unión Europea: ¿La última oportunidad?

En esta nota, el licenciado Miguel A. Maito, economista y magíster en Derecho de Integración Económica, analiza la evolución de las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur y señala que “de continuar la lógica de las mismas, las posibilidades concretas de avanzar durante 2010 aparecen como muy remotas, a menos que las partes replanteen y renueven sus propuestas considerando otros criterios y ejes temáticos”

ImagenMercosur - Comercio exterior con la Unión Europea
En la reunión del Consejo de Ministros y Presidentes de los Estados Parte del Mercosur, realizada en Montevideo en los primeros días de diciembre, se evaluó el estado de las negociaciones con la Unión Europea (UE), y las perspectivas de una conclusión satisfactoria del Acuerdo Comercial entre ambos bloques. Los Presidentes reiteraron la prioridad que le atribuyen al mismo y destacaron que se busca un acuerdo “ambicioso y equilibrado, que tenga en consideración las asimetrías entre ambas Partes”. También expresaron la voluntad de acelerar los trabajos con el objetivo de “alcanzar los mayores progresos posibles en las negociaciones, con vistas al encuentro presidencial que se prevé realizar en el contexto de la Cumbre América Latina y el Caribe-Unión Europea que tendrá lugar en España en mayo próximo.

Antecedentes

Las relaciones institucionales entre el Mercosur y la UE se iniciaron en forma inmediata a la firma del Tratado de Asunción, en marzo de 1991. Los cuatro cancilleres del bloque subregional se reunieron con sus pares de la UE, a efectos de presentarles los objetivos y alcances del acuerdo firmado por los cuatro países del sur de América.

Las relaciones entre ambos bloques continuaron profundizándose durante el período 1992-1994, hasta que se logró definir una agenda de trabajo que contemplaba avanzar en la liberación del comercio recíproco.

El Mercosur firmó con la UE el Acuerdo Marco de Cooperación Interregional en diciembre de 1995, por el cual se fortalecieron las vinculaciones políticas y se generó una instancia institucional de cooperación y elaboración de una agenda tendiente a facilitar las negociaciones para liberalizar el intercambio comercial entre las Partes. El acuerdo tuvo enorme trascendencia política en esos años, sobre todo, teniendo en cuenta el lanzamiento de las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas –ALCA- que en 1994 concretara el Presidente de los Estados Unidos.

El propósito del acuerdo era la preparación de las condiciones para la creación de una Asociación Interregional y la negociación de una zona de libre comercio, e incluyó el diálogo político y los ámbitos comercial, económico y de cooperación para la integración.

- Ámbito comercial. El objetivo fijado es fomentar el incremento y la diversificación de los intercambios comerciales, preparar la liberación progresiva y recíproca de los mismos y promover condiciones para el establecimiento de la asociación interregional. Los ámbitos de negociación comprenden, principalmente:
  • Acceso al mercado.
  • Liberalización comercial (barreras arancelarias y no arancelarias).
  • Disciplinas comerciales (prácticas restrictivas de la competencia, normas de origen, salvaguardias, regímenes aduaneros especiales, etcétera).
  • Relaciones comerciales con terceros países.
  • Compatibilidad de la liberalización comercial con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
  • Identificación de los productos sensibles y productos prioritarios.
  • Cooperación e intercambio de información en materia de servicios.

El acuerdo contiene también previsiones sobre cooperación en otras áreas, tales como: normas agroalimentarias e industriales y reconocimiento de la conformidad; aduanera; estadísticas; propiedad intelectual; lucha contra el narcotráfico y educación y cultura.

- Cooperación económica. Se prevé la expansión de las respectivas economías, el fortalecimiento de su competitividad internacional, el fomento del desarrollo tecnológico y científico, el mejoramiento de los niveles de vida, la creación y la calidad del empleo, y la diversificación y el estrechamiento de sus vínculos económicos. El acuerdo considera:
  • La cooperación en materia aduanera, de propiedad intelectual y estadísticas, y en las áreas de transporte, ciencia y tecnología, telecomunicaciones y tecnologías de la información, protección del medio ambiente, energética y empresarial.
  • El fomento de las inversiones. En este punto, quedó establecido que la cooperación se llevará a cabo a través de la divulgación de las legislaciones y de las oportunidades de inversión, y se apoyará la celebración de acuerdos bilaterales de fomento y protección de inversiones entre la Comunidad y los Estados Partes del Mercosur interesados.

- Fortalecimiento de la integración. La cooperación entre las Partes debe estar orientada a apoyar los objetivos del proceso de integración del Mercosur, conforme a sus requerimientos específicos.

- Cooperación Interinstitucional. Se promueve la celebración de contactos regulares entre las instituciones de ambos bloques.

La Comisión Europea aprobó el mandato negociador con el Mercosur y propuso al Consejo de Ministros iniciar las negociaciones para desarrollar plenamente los objetivos de una asociación interregional fundada en tres elementos esenciales: a) un partenariado para las cuestiones políticas y de seguridad; b) un proceso reforzado de cooperación en los campos económico e institucional; y c) el establecimiento de una zona de libre comercio de mercaderías y servicios, teniendo en cuenta las reglas de la OMC y la sensibilidad de ciertos productos.

En 1999, los Consejos de Ministros de la UE y el Mercosur resolvieron iniciar las negociaciones tendientes a conformar una zona de libre comercio. Entre ese año y 2004 se realizaron quince reuniones del Comité de Negociaciones Birregional, para culminar con un intercambio de ofertas de bienes, servicios y compras gubernamentales y posteriormente, la interrupción de las negociaciones formales por la evidente insatisfacción de las Partes con el contenido de las ofertas. El Mercosur declaró en varias oportunidades que el estado de las negociaciones mostraba un marcado desequilibrio a favor de la UE, tanto en el sector agrícola como en el industrial, y consideró imprescindible equilibrar el balance de costos y beneficios de la negociación.

En los meses de marzo y abril de 2006 las partes emitieron sendos documentos con los elementos para un posible acuerdo, incluyendo comentarios, condicionamientos y posiciones de las respectivas ofertas, sin que ello representara cambio alguno en la negociación respecto de la situación anterior.

Cabe acotar que, en ese período, los negociadores europeos manifestaron que estando pendiente de concreción las negociaciones multilaterales de la Roda Doha de la OMC, no observaban espacio alguno para que la negociación Mercosur-UE pudiera avanzar, dado que esta última tenía “un único bolsillo”, es decir, no podía definir las concesiones agrícolas a otorgar al bloque subregional sin conocer lo que debería ceder en el ámbito multilateral.

Debe tenerse en cuenta que la UE ha firmado Acuerdos de Libre Comercio con quince países, de los cuales dos son de América Latina, (México en 2000 y Chile en 2002). Y desde 2007 está negociando sendos acuerdos con los países de América Central y la Comunidad Andina, si bien en este último caso, la negociación está limitada con Perú y Colombia.

La situación actual de las negociaciones

En el primer semestre de 2009 y durante la Presidencia Pro Tempore de Paraguay, la UE expresó su interés de concretar una reunión técnica informal para explorar las posibilidades de definir un punto inicial y las condiciones generales para reanudar las negociaciones. En ese marco, se realizaron dos reuniones en Lisboa, la primera en junio y la segunda en noviembre de 2009. Ambas encuentros no arrojaron ningún resultado, quedando las delegaciones en retomar las conversaciones en el año 2010.

Sin embargo, las declaraciones de los Presidentes del Mercosur sobre las futuras negociaciones, así como también las realizadas por el primer ministro español José Luis Rodríguez Zapatero, han activado los trabajos internos de los equipos negociadores de ambos bloques.

La negociación ha estado centrada en bienes, servicios, compras gubernamentales, inversiones y propiedad intelectual. En materia de derechos de propiedad intelectual, se ha considerado la protección de un determinado número de denominaciones de origen de productos alimenticios europeos; pero sistemáticamente el Mercosur no ha aceptado incluir otros temas en la negociación, pese a la insistencia de la UE. (*)

El desequilibro en la negociación de bienes es muy amplio y complicado. Por una parte, la oferta agrícola europea tiene una escasa cobertura preferencial con fuertes condicionamientos y por el otro, la UE no responde en forma positiva a los pedidos de flexibilidad realizados por el Mercosur y pretende una apertura del bloque subregional en materia de bienes y servicios absolutamente desequilibrada, en relación a lo que ofrece en materia agrícola y bienes industriales. Desequilibrio que se agravaría si se incluyesen las pretensiones de la UE en materia de servicios, compras gubernamentales e inversiones.

Evidentemente, los negociadores de los Estados Parte del Mercosur han defendido de manera consistente los principios de la negociación, en el sentido que la misma debe ser equilibrada, sin dejar de ser ambiciosa, y que debe respetarse un tratamiento especial y diferenciado a favor de los países que lo integran, teniendo en cuenta la enorme disparidad y asimetría de las economías de ambos bloques.

Parecería desprenderse de las características del desarrollo de las sucesivas rondas negociadoras que, de continuar la lógica de las mismas, las posibilidades concretas de avanzar en la negociación Mercosur-UE durante 2010 aparecen como muy remotas, a menos que las partes replanteen y renueven sus propuestas en torno de otros criterios y ejes temáticos. Por ejemplo, cada parte debería comprender de manera cabal los problemas y dificultades reales de la otra parte, lo que se podría traducir en no insistir o pretender:
  • Que se acepten pedidos de concesiones ya rechazados.
  • Introducir temas nuevos en el acuerdo comercial a los ya consensuados en rondas negociadoras anteriores.
  • Avanzar en disciplinas comerciales y otros temas conexos, como ser derechos de propiedad intelectual, más allá de los estándares establecidos y vigentes en virtud de los acuerdos multilaterales de la OMC, o imponer una interpretación rígida de lo que se entiende por “lo sustancial del comercio” para la cobertura del acuerdo de zona de libre comercio según el artículo XXIV del GATT de 1994.

Otro criterio podría transitar por definir una metodología objetiva de dimensionar el efecto económico de las concesiones, por ejemplo, en términos de comercio valorizado por las correspondientes reducciones efectivas de aranceles o mecanismo similar, a efectos que exista un balance aceptable de los costos y beneficios de la negociación para cada parte.

Un tercer criterio o nuevo eje negociador se vincula con la posibilidad de acotar las pretensiones de las partes en cuanto a la extensión o profundidad del acuerdo en materia comercial y poner un nuevo y renovado énfasis en temas de gran importancia política para la sostenibilidad de los espacios geográficos de las comunidades de la UE y el Mercosur.

En los últimos diez años han surgido temas de gran relevancia para los habitantes de ambas regiones; nos referimos a las cuestiones prácticas vinculadas al cambio climático y a la mitigación de los factores de mayor contaminación relativa, el desarrollo de fuentes de energía renovable y la cooperación reforzada en materia de innovación en las áreas de salud y ciencias biomédicas, biotecnología, comunicaciones, tecnología de la información y educación.

El Acuerdo Marco de Cooperación Interregional suscripto en 1995 contempla la posibilidad de desarrollar los temas y políticas señaladas precedentemente. De concretarse esta instancia, se fortalecerían los lazos políticos, sociales y culturales entre las naciones del Mercosur y la Unión Europea.

(*) Cabe destacar que en la agenda de dichas reuniones, la parte europea pretendió incluir dos temas: los derechos de exportación y la observancia de los derechos de propiedad intelectual, recibiendo el rechazo de la Argentina y Brasil, respectivamente.

Miguel Maito


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