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Energía

No sólo for export

Bajo tierra y los mares del planeta queda poco más de un billón de barriles de petróleo y gas. Es la reserva para abastecer la energía que consumirá el mundo durante los próximos 40 años. Por eso la búsqueda de otras fuentes de provisión energética cobra hoy sentido de urgencia y oportunidad. Hidrógeno, litio, silicio –amén de las alternativas termonuclear, eólica y solar- están llamadas a reemplazar, sin sustituir, buena parte de los hidrocarburos en camino de extinción. Con un horizonte más próximo, también los biocombustibles hoy en boga -biodiésel, etanol- responden a esa preocupación del mundo. Su elaboración a gran escala es agenda del día. De ahí que a la Argentina se le abre un magnífico panorama para triunfar frente a un mundo tan perplejo como sediento de alimento para sus motores. ¿Será éste, acaso, el nuevo boom de nuestra verde nación bicentenaria?

ImagenClaudio Molina director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno.
Nuestro país, luego de establecer un programa de biocombustibles desde 2007, incluyendo la obligación de “cortar” al 5% desde enero de 2010 el despacho de nafta con etanol y de gasoil con biodiésel de origen nacional, en el plano internacional se ha convertido en un jugador de primera línea: “Hace un par de años –recuerda Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno- éramos un actor insignificante. Hoy, con una capacidad instalada de 2.5 millones de toneladas, somos el cuarto productor de combustibles verdes y el principal exportador mundial de biodiésel”.

El salto no es casual: los 55 millones de toneladas de oleaginosas que se cosecharán este año en nuestro país, testimonian un nuevo record. De ellos, el 80% -más de 11 mil camiones cada día- transita la ruta que conduce a las plantas procesadoras y los puertos que rodean a San Lorenzo, en Santa Fe. Allí, en un radio de 50 kilómetros con centro en Rosario, se asienta el más competitivo de los polos aceiteros. Con inversiones por 10 mil millones de dólares y una facturación que los duplica anualmente merced a sus envíos de harina y aceite de soja, este complejo expone ventajas inigualables. “No existe ningún país, ni siquiera Brasil, que tenga concentrada la producción, el procesamiento y el puerto en un radio relativamente tan pequeño y produzca con tales niveles de eficiencia”, apuntará Fernando Peláez presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), al definir la clave del liderazgo argentino en el mercado internacional de biodiésel.

Es así como partiendo de cero, aunque con una inversión cercana a los mil millones de dólares que destinaron dos decenas de grandes empresas para transformar aceite sojero en combustible vegetal, este año exportarán biodiésel por casi 1.500 millones de dólares; cifra que supera la de los envíos de carne, trigo, lácteos y otros commodities agrícolas made la pampa y sus alrededores.

For export

En efecto, ya durante el primer cuatrimestre de 2010 fueron exportadas 430 mil toneladas de biodiésel. 200 mil más que en igual período del año anterior, cuando se negociaron 1,2 millones de toneladas por 200 millones de dólares. De modo que entre enero y abril de este año, 15 mil toneladas arribaron a Perú y el resto las importó Europa, el principal demandante, cuya obligación de corte de gasoil al 5,75% (será 10% en 2020) revela una demanda creciente para una producción mundial que ya superó las 14 millones de toneladas. De ese total, las 27 naciones europeas (que consumen más de 15 mil barriles diarios de petróleo, frente a los 19.419 de los Estados Unidos) demandan el 27,01% del biodiésel que se produce, al tiempo que generan la mitad del volumen global: el 56,19%. Los Estados Unidos, en cambio, si bien genera biodiésel de maíz (a gran escala y volumen creciente) en realidad lidera el consumo de etanol -al que con una producción mundial de 74,7 mil metros cuadrados se aludirá más adelante- pues para continuar bien vale aclarar la diferencia fundada en el abastecimiento que reciben sus respectivas matrices energéticas; en particular, la del combustible que predomina entre su parque automotor: mientras que el biodiésel corta el gasoil, las naftas (el combustible que más usan los estadounidenses) se cortan con etanol.

Vale decir que el naciente gran negocio internacional de los combustibles ecológicos, campo en el que la Argentina picó en punta –al menos, en materia de biodiésel- es más que floreciente aunque no exento de cuestionamientos ecologistas, dificultades logísticas y conflictos comerciales a superar. Entre los últimos, la molestia que ocasionó entre los productores europeos el incremento de los envíos argentinos. La irrupción de nuestro biodiésel en el viejo continente, a precio muy competitivo, despertó resquemores de estar subsidiados en virtud a la vigencia en nuestro país de derechos de exportación diferenciales a favor del mismo. Sometido al Tribunal de Justicia Europeo, el reclamo fue desestimado. Sin embargo, dado que la Unión Europea tiene una capacidad ociosa muy alta en toda la industria de combustibles –explica Molina- esa situación implica “un factor de presión para el establecimiento de barreras arancelarias y para/arancelarias”. Aún así, el negocio sigue viento en popa.

Estado de situación

El diálogo con Molina -uno de los especialistas más reconocidos en la materia- se prolongó con el análisis de la actualidad del sector y de las perspectivas de desarrollo de la producción local de biocombustibles.

– ¿Cuál es la situación actual de la producción de biocombustibles en Argentina?

– La ley 26.093 que regula la producción, la comercialización y el uso de biocombustibles en nuestro país, se complementa con el decreto 109 /07 y otras resoluciones de la Secretaría de Energía. A ellas se sumó la ley 26.334, dedicada a favorecer el desarrollo de la oferta de etanol por parte de los ingenios azucareros.

Es así que desde este año comenzó a operar el corte obligatorio del 5% para nuestro país, lo que merece una salvedad: El corte de las naftas aún es parcial, porque para abastecer la demanda interna se precisan 285 mil metros cúbicos de etanol y la oferta de este año estará en torno a los 170 mil. Por lo tanto, como por razones técnicas no se puede adicionar menos del 5%, si bien la provisión ya funciona todavía hay lugares (Capital Federal, el Gran Buenos Aires y el sur) donde el corte no llegó. Recién durante el último trimestre habrá cobertura en todo el país. Sucede que al sistema se están incorporando nuevas plantas. La de Ledesma agregará una oferta importante y además aumentará la capacidad de producción de otros, como es el caso de la Compañía Azucarera Los Balcanes. Habrá que mejorar algunos aspectos, entonces, pero el año próximo habrá etanol suficiente para cortar al 5%. Es más: para 2012, la industria espera cortar al 8%.

– ¿Y la provisión de biodiésel?

– En este caso la situación es distinta. Desde 2007 se construyó una industria muy fuerte, cuya capacidad actual ronda los 2,5 millones de toneladas. Para abastecer la demanda doméstica se requiere sólo una porción. Esta gran industria, con base principal en los alrededores de Rosario, se preparó para exportar a gran escala. Y como la legislación nacional establece que para calificar en el programa las sociedades deben reunir una mayoría de productores agropecuarios locales, ese requisito trabó la formación de una oferta con esas empresas. De modo que hasta fin de año abrió un sistema de cupos entre quienes deseaban participar del abastecimiento, dándoles prioridad a las PyMES oferentes. El resto se repartió entre las grandes. Resulta que el gobierno consultó a cada empresa cuánto estaba dispuesta a aportar al mercado interno; a las grandes les concedió entre el 40 y el 60% del cupo solicitado y a las más pequeñas le dieron el total de lo que pidieron. Y bien, merced a este convenio hoy el corte de biodiésel al 5% está garantizado en todo el país. Funciona con todo éxito. A tal punto que el gobierno está planteando incrementar el corte, antes de fin de año, al 7%.

– ¿Al primer año de funcionar?

– Así es. La Argentina tiene problemas en la oferta de gasoil, de manera que la incorporación de biodiésel contribuirá a sumar volumen. Para incrementar este porcentaje de corte existen negociaciones con la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) y también con las petroleras.

– ¿Siempre al mismo precio que los usuarios pagan en el surtidor?

– Si, el precio no varía. Tanto para el etanol como para el biodiésel, el precio lo fija mensualmente la Secretaría de Energía. A la salida de fábrica asciende a unos 3 pesos por litro y tras incorporarlo al gasoil, el aumento de costo es imperceptible. En esos niveles la aguja no se mueve.

– El fuerte está en la exportación...

– En la industria del biodiésel, sí. Además puede abastecer el mercado interno sin ningún problema: con un B5 (corte al 5%) la demanda será de 859.819 mil toneladas; con un B7 alcanzará un millón. También hay que considerar su uso para la generación de energía eléctrica. Hay varios generadores que están realizando ensayos. En Dock Sud por ejemplo, Energía Argentina S.A. (ENARSA) cortará más de 250 mil toneladas del gasoil importado con biodiésel nacional. De esa forma, además de abastecer la demanda interna, se estima que este año las exportaciones de este combustible alcanzarán el millón y medio de toneladas, con lo cual es posible que haya nuevas inversiones en el sector. La ampliación de las plantas existentes es constante y a ellas se sumarán nuevos jugadores.

– Que, por supuesto, requieren un gran volumen de inversión.

– La inversión realizada por la industria del biodiésel ya superó los 500 millones de dólares y va en camino de llegar a los 700. La de los productores de bioetanol está alcanzando los 300 millones de dólares.

– Pero el rédito, como el volumen de las exportaciones, es importante.

– El año pasado se exportaron 1.150.000 toneladas por algo más de 900 millones de dólares; en 2010 se espera colocar en el exterior por casi 1.500 millones de dólares.

– ¿Quiénes son los que más compran?

– Alemania, Francia, España, Inglaterra. En 2003 Europa estableció sus metas para 2020. Utilizan el biocombustible de soja que importan con el de colza que producen. Su demanda es creciente.

– ¿Podrá la Argentina potenciar su oferta?

– Las perspectivas son excelentes, el complejo sigue creciendo. En nuestro país tenemos una industria cuya capacidad instalada alcanzará los 5 a 6 millones de toneladas en el 2015. Si ahora se procesaran los 55 millones de toneladas de soja que ofrece la cosecha récord de este año, podríamos producir más de 10 millones de toneladas de aceite. Sin considerar las necesidades del biodiésel, en la Argentina se destina entre 300 y 400 mil toneladas al consumo de alimentos y a la industria en general. El resto se exporta a valor internacional.

– De ahora en más, ¿cuáles son los principales desafíos?

– A nivel interno, que se ordenen las disposiciones dedicadas a certificar la sostenibilidad de los biocombustibles; estamos transitando ese camino. El segundo punto reside en superar los problemas que surgen en el frente externo: Atentos a que somos competitivos, la Unión Europea intenta trabar nuestras exportaciones. Otra cuestión es consolidar la demanda interna para que funcione bien el programa. Que se regule la participación de todos los eslabones de la cadena de valor. Así como la industria petrolera tiene bien aceitada su integración –desde la exploración y la extracción de crudo hasta la distribución de sus productos- también nuestra cadena requiere una coordinación que también sirva para garantizar sostenibilidad desde el punto de vista técnico, económico, ambiental y social.

Luis Sznaiberg


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