Ir a la página principal
Economía internacional

Para erradicar la pobreza, más industrialización

Reconociendo que cada país tiene la responsabilidad primordial de su propio desarrollo y el derecho a determinar las vías y estrategias adecuadas para lograrlo, las 15º Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) aprobó una declaración que ratifica el mandato del organismo para ayudar a sus miembros a alcanzar un crecimiento económico sostenido y erradicar la pobreza, a la vez que reafirma “la importancia de promover los derechos humanos, la buena gobernanza, el estado de derecho, la transparencia y la rendición de cuentas a todos los niveles”.

ImagenMinistros y diplomáticos en un plenario de la conferencia de la ONUDI
Creemos que ha llegado el momento de reforzar la cooperación internacional en favor del desarrollo industrial, que ha de basarse en la inversión extranjera directa, la transferencia de conocimiento y tecnología, unos mecanismos financieros adecuados y nuevas asociaciones apoyadas en un conjunto amplio de múltiples interesados, en condiciones mutuamente convenidas”, destaca la “Declaración de Lima” difundida al término de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) celebrada en los primeros días de diciembre en la capital peruana. También enfatiza que “la erradicación de la pobreza sigue siendo el objetivo primordial, un objetivo que solo puede lograrse mediante un crecimiento económico e industrial fuerte, inclusivo, sostenible y resilente y una integración eficaz de las dimensiones económica y social y medioambiental del desarrollo sostenible”. Los jefes de Estados y de Gobierno, ministros y representantes de los 172 países miembros de la ONUDI presentes en la reunión, coincidieron en que “las medidas eficaces encaminadas a lograr el desarrollo industrial inclusivo y sostenido, además de integrar de forma equilibrada las tres dimensiones citadas, deberían aumentar la capacidad productiva de forma que se apoye la transformación estructural de la economía; incrementar la productividad, la transferencia y absorción de tecnología en condiciones acordadas recíprocamente, la infraestructura y la innovación tecnológica; impulsar el comercio y el desarrollo, en particular en el sector de las pequeñas y medianas empresas, las microindustrias y otras formas nuevas de entidades basadas en la comunidad; promover la utilización sostenible, la gestión y la protección de los recursos naturales y los servicios de los ecosistemas que prestan y se apoyen las investigaciones y desarrollos conexos”.

Al presentar el informe anual de Desarrollo Industrial, el director general de la ONUDI, Li Yong, señaló que una de sus principales conclusiones es que “los países deben pasar de la baja tecnología a la alta tecnología, de menor valor agregado a los sectores de mayor valor añadido, y de la baja productividad a sectores de mayor productividad”. Varios países, asegura el funcionario, ya estarían cumpliendo con esa tarea, teniendo en cuenta que el valor agregado manufacturero (VAM) de los países en proceso de industrialización se triplicó y aumentó 6,4% anual, por encima del 5% de su PBI entre 2007 y 2012. Ajenos a ese positivo proceso, estarían, según el informe, países latinoamericanos “como la Argentina, Ecuador, Colombia, Chile y Perú, pues su participación dentro del grupo de países en vías de industrialización cayó del 21% en 2007 a 16,6% en 2012”. De hecho el VAM de América Latina y el Caribe fue el que presentó el menor crecimiento en ese período, con una tasa de apenas 1,4% anual (entre 2003 y 2007 promedió 4,24%).

Por otra parte, el informe subraya que el crecimiento del VAM latinoamericano es seis veces menor o más lento que el del Lejano Oriente y el Pacífico, que lidera la expansión mundial a una del 9,1% anual (motorizada por la industria china).

Por último, cabe destacar que la Argentina después de once años de ausencia volvió a integrar la Junta de Desarrollo Industrial el organismo internacional -hecho que fue recordado por el embajador Rafael M. Grossi, jefe de la delegación de nuestro país en la reunión de Lima. En su discurso, el diplomático afirmó: “Para la República Argentina, la ONUDI debe asumir con firmeza y con convicción el papel de fuerte impulsora del desarrollo industrial que sigue siendo un imperativo central en la lucha contra la pobreza y en la promoción de un mundo en el que las desigualdades e injusticias sean cada vez menos”.

La ONUDI fue creada en 1966 como un órgano autónomo dentro de las Naciones Unidas para promover y acelerar la industrialización en los países en desarrollo, se convirtió en 1975 en una agenda especializada de la ONU.


Ir al principio de la nota