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Procesos de integración

Paso a paso, respetando la diversidad

Mientras en el mundo se afianzan las iniciativas tendientes a poner en marcha megaacuerdos comerciales y de inversión entre grandes bloques y regiones, en América Latina los representantes de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú y México) y del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela) demoraron en sentarse en una misma mesa para iniciar un diálogo “de cara a posibles esquemas de colaboración”. Superados los antiguos resquemores, en las primeras reuniones coincidieron en “avanzar con realismo, sin expectativas desmedidas”

ImagenAlianza del Pacífico y Mercosur. Indicadores económicos seleccionados, 2013.
La primera reunión informativa a nivel ministerial de la Alianza del Pacífico (AP) y el Mercosur se realizó en los inicios de noviembre en Cartagena, Colombia, oportunidad en que se presentaron “los objetivos, modalidades de trabajo, logros y perspectivas de ambos mecanismos de integración, con el objetivo de identificar potenciales en distintas áreas para concordar una mejor relación y cooperación”. El encuentro, de carácter exploratorio, fue coordinado por los cancilleres de México y la Argentina, José A. Made y Héctor Timerman respectivamente, quienes coincidieron que el encuentro entre los representantes de ambos bloques había sido fructífero.

El diálogo iniciado en Cartagena, tuvo su continuidad, avanzado noviembre, en un seminario a nivel ministerial (con la participación de académicos y empresarios) que tuvo lugar en Santiago de Chile, donde se profundizó “el conocimiento entre ambos bloques en cuanto a sus trabajos actuales y retos a futuro, de cara a posibles esquemas de colaboración”.

La reunión fue inaugurada por la presidenta chilena, Michelle Bachelet, quien afirmó “somos un continente increíblemente rico y diverso. No tenemos derecho a negarnos al desarrollo. No tenemos excusas para aislarnos unos de otros y negarnos la potencia que podemos encontrar en la unidad”. Pero, a renglón seguido aclaró: “La unidad no puede ser sinónimo de homogeneización. Somos una región diversa, hemos optado por distintos caminos hacia el desarrollo, trabajamos con estrategias políticas y económicas distintas y hemos enfrentado de diferentes modos nuestros desafíos democráticos”.

Bachelet reconoció que el Mercosur y la AP son esquemas de integración articulados sobre bases muy diferentes, por lo que “no es realista postular hoy una integración en materia arancelaria”, pero sí lo es dejar de lado “de una vez por todas ese prejuicio de que hay dos bloques contrapuestos que no dialogan entre sí”.

La posición argentina fue expuesta por el canciller Timerman, quien expresó que nuestro país lleva adelante desde hace más de diez años un proceso de desarrollo económico con inclusión social basado en la industrialización, base para la generación de empleo digno y estable. En este sentido, remarcó que la estrategia de inserción económica y comercial tiene por eje fundamental la necesidad de contar con una industria competitiva, siendo el Mercosur la base hacia una mayor convergencia en las estructuras productivas de los Estados parte.

Timerman destacó también que la Argentina tiene firmados acuerdos comerciales con todos los países de la Alianza del Pacífico, acuerdos que en su mayoría tienen cronogramas de desgravación arancelaria muy avanzados, por lo que los esfuerzos para impulsar más aún la integración deberían enfocarse en aumentar el comercio regional, todavía lejos de su potencial, y profundizar la integración productiva y las cadenas de valor entre los países de ambos bloques. “Un mayor comercio y una estructura productiva más sólida permitirán mejorar las posibilidades y competitividad de nuestra industria”.

En los tres paneles del seminario, los representantes del Mercosur y la AP coincidieron en que más allá de las preferencias arancelarias que se han otorgado recíprocamente en acuerdos comerciales debe, inicialmente, asignarse importancia a la identificación de áreas de trabajo que abarquen la facilitación del comercio, ventanillas únicas, la integración productiva, el fomento de las PyMES, la movilidad de las personas y el intercambio de bienes culturales, entre otras. “Una agenda corta, con elementos que sean fáciles de trabajar, para ir despejando el terreno y continuar más adelante con elementos de mayor complejidad”, según el decir de algunos, o “avanzar con realismo, sin expectativas desmedidas”, como sostuvo el canciller chileno, Heraldo Muñoz.

Un equipo del Ministerio de Relaciones Exteriores del país anfitrión, elaborará un documento que contemplará las principales conclusiones del encuentro y que será elevado a los presidentes pro tempore de ambos bloques para el posterior análisis de cada uno de sus miembros.

Los flujos comerciales extra e intrarregionales

En un informe publicado en la edición No 125 de la “Carta Mensual” del Instituto para la Integración de América Latina (INTAL), se analizaron los principales rasgos del comercio de la AP y el Mercosur.

El principal socio extrarregional de la AP es Estados Unidos, pero su peso relativo en los flujos comerciales del bloque “está sesgado por el intenso vínculo con México, derivado de las varias condiciones que favorecen el intercambio entre países tales como la ventaja comparativa del último de los nombrados en la producción trabajo-intensiva, la cercanía geográfica y el mismo Tratado de Libre Comercio de América del Norte”. Estados Unidos es también el principal socio comercial de Colombia y el segundo de Chile y Perú.

En cambio, señala el trabajo realizado por Romina Gayá y Kathia Michalczewsky, para el Mercosur Estados Unidos tiene menor importancia relativa en sus flujos comerciales, excepto en el caso de Venezuela para quien representa un quinto del intercambio total. “Esto está relacionado con la escasa complementariedad entre las otras economías del bloque subregional y la de Estados Unidos. Muchas economías de las producciones en las que las primeras exhiben una alta productividad también son significativas en la economía norteamericana, en particular las actividades agropecuarias”.

Si bien para el Mercosur la región de mayor relevancia para el intercambio es Asia Pacífico-sobresale China, con quién en la última década “se crearon importantes vínculos complementarios” -para dos países de la AP el comercio con aquella región es significativo ya que “absorbe la mitad de las ventas externas chilenas y casi un tercio de las peruanas, en las que participan mayoritariamente minerales y metales”.

Por su parte, la Unión Europea (UE) detenta una mayor participación en los flujos totales del Mercosur que en los de la AP. No obstante que los países de la última cuentan con acuerdos de asociación con el bloque europeo (Chile y México desde hace más de una década y Colombia y Perú, más recientemente).En cambio, sigue demorada la negociación del acuerdo birregional entre el Mercosur y la UE, estando pendiente el intercambio de las respectivas ofertas técnicas. A quince años de iniciadas las tratativas, aseguran en fuentes diplomáticas, el proceso debería ingresar en una etapa decisiva, ya que en varios países de ambos bloques se reiteran las propuestas de encaminar acuerdos individuales (posibilidad que está vedada para los miembros del Mercosur).

Al analizar los flujos comerciales entre los países de la AP y del Mercosur, las consultoras del INTAL subrayan que un rasgo común de ambos acuerdos es que presentan niveles de comercio intrarregional bajos: “esta condición no es sorprendente si se considera que las especializaciones internacionales de estos países los vinculan intensamente con socios extrarregionales”.

En el caso de la AP, México es el país que tiene menor intensidad en el vínculo comercial con los propios socios (Colombia, Perú y Chile representan entre 5% y 7% de sus ventas externas y entre 8% y l3% de sus importaciones. “Ello se justifica en la escasa complementariedad resultante de la similitud de la especialización exportadora y el antes mencionado vínculo de México con Estados Unidos”.

En cuanto al Mercosur, el propio mercado es más relevante que en la AP .Las exportaciones dentro del bloque (sin considerar Venezuela) representan entre 12%-caso Brasil-y 45%-caso Paraguay- del total y se dan porcentajes similares en las importaciones El informe subraya que “un aspecto bastante llamativo es que para la AP el comercio con los países del Mercosur gravita más que el propio comercio dentro del acuerdo, tanto en las exportaciones como para las importaciones. Asimismo, la AP resulta un socio comercial no marginal para los países del bloque subregional sudamericano, con excepción de Venezuela”.

La CEPAL recomienda...

Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elaboró un informe que fue presentado en el seminario organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores chileno que, además de repasar la evolución de la AP y el Mercosur y actualizar estadísticas, propone una agenda de trabajo concentrada en la problemática de la integración.

Teniendo en cuenta los actuales niveles de intercambio entre ambos bloques -en 2013 el comercio total alcanzó 47.400 millones de dólares con montos muy similares en los envíos- la CEPAL destaca que la convergencia entre la AP y el Mercosur “no solo traería beneficios para sus países miembros, sino que constituiría una oportunidad histórica para avanzar hacia una verdadera integración regional”.

El trabajo llama la atención sobre la situación de estancamiento de la región en materia exportadora desde fines de los ’90 -su participación en las exportaciones se mantuvo entre 5% y 6%-, pese a los altos precios registrados por varios de los productos básicos exportados en la mayor parte de la década pasada, y una “baja inserción en la economía del conocimiento, ya que destinó entre 2005 y 2012 en promedio 0,84% del PBI regional en investigaciones y desarrollo, si bien el gasto en el área en casi todos los países (excepto la Argentina y Brasil) fue inferior a 0,5% del PBI.

Para el organismo de las Naciones Unidas, una integración final de todas las subregiones de América Latina y el Caribe debiera ser el Norte que guíe los esfuerzos de las distintas agrupaciones y foros en los próximos años. “Una acción concertada permitiría fortalecer la voz de la región en los principales encuentros de debate mundiales y en sus relaciones con otros actores relevantes del sistema internacional”.


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