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Energía

Pensando en petróleo

El título del encuentro fue “Recursos No Convencionales: un nuevo horizonte energético” y la convocatoria la realizó el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas –IAPG- que llevó adelante el Foro de la Industria de los Hidrocarburos, en el marco de la edición 2013 de la exposición Argentina Oil & Gas. Durante cuatro días, varios de los hombres más conocidos de la industria se sucedieron en el estrado y dieron su opinión sobre la situación actual del sector. Y aunque no hubo cruces (que hubieran sido jugosos) y cada cual habló a su turno, podría intentarse un resumen de lo mucho que allí se dijo apuntando que el negocio petrolero no entiende de urgencias y que, en todo caso, a los que les apremia el tiempo es a algunos políticos.

ImagenEl presidente de YPF sostuvo que hay que “arriesgar y ponerse a producir”.
Vayamos por partes. La primera de las disertaciones programadas estuvo a cargo del presidente y CEO de YPF, ingeniero Miguel Galuccio, un experto respetado entre sus pares por su profesionalidad que, en la ocasión, reiteró los argumentos que sostiene en sus últimas apariciones públicas en el marco de la importancia que ha tenido para el Estado Nacional la recuperación de la petrolera y su funcionamiento de acuerdo a las reglas del arte. Y remarcó que la empresa nacionalizada ha duplicado sus inversiones pero que, lejos de poder cerrar el circuito oferta-demanda de hidrocarburos que alcance para sostener el crecimiento del país, necesita de “toda la industria petrolera para enfrentar el desafío”. Lo cierto es que la caída en la producción del upstream, que no es un dato novedoso, sumada al incremento de la demanda y tarifas refrigeradas constituyen un combo que ¿se resuelve? aumentando la importación de combustibles, en especial del gas, que desemboca en crecientes desequilibrios en el balance comercial del país.

Galuccio repitió, con parecidas palabras, lo que ya había afirmado en intervenciones anteriores: para hacer frente al desafío que plantea un país que aumenta su consumo energético (en especial de hidrocarburos) se necesitan inversiones, hay que “arriesgar, y ponerse a producir”, dijo no sin antes recordar que la Argentina tiene recursos naturales que le permiten pensar en su explotación, de acuerdo al tipo de yacimientos, a mediano y largo plazo.

Como en todo buen libro de cocina, pero alejado de los estrados y “haciendo pasillo” se escucharon recetas no tanto personales como institucionales sobre el arte de extraer petróleo no convencional con métodos, como es obvio, poco convencionales. Consultado un técnico en la materia, la conclusión es que si bien la Argentina tiene su Vaca Muerta y sus Molles, para el tipo de explotación requerida los conocimientos técnicos son limitados y la experiencia es pobre.

Alejandro por Carlos. Aunque la invitación la había aceptado Carlos, el estrado fue ocupado por su hermano Alejandro Bulgheroni que no vaciló en limitar las posibilidades inmediatas del desarrollo de ese sueño de excesos que ha despertado Vaca Muerta. “Muchos piensan que, rápidamente, se pasa de la abundancia de los recursos a la abundancia de la producción, pero el pasaje de uno a otro estadio no es automático y desconocer este hecho suele generar conflictos”, dijo con experiencia uno de los dueños de Axion Energy, que es el nombre actual de la ex Esso en nuestro país.

“La Argentina tiene recursos para lograr más producción de crudo y gas”, dijo el directivo de Bridas, la petrolera que comparte con su hermano Carlos asociados a la compañía china Cnooc y subrayó las potencialidades de Vaca Muerta y el interés de su compañía por participar en su explotación. Pero (y la salvedad es significativa) “la poca experiencia, la falta de tecnología de las compañías de servicios en la Argentina y los altos costos operativos de la inversión hacen difícil la rentabilidad de los proyectos en hidrocarburos no convencionales”, sostuvo taxativo a la par que enojaba al gobernador Jorge Sapag.

“Que Vaca Muerta puede producir petróleo y gas lo sé hace 40 años”, afirmó el orador que insistió en que” lo relevante son la tecnología y los costos”. Se va a producir, sostuvo a continuación, pero todavía no sabemos cuánto ni a qué precio. Si bien Bulgheroni destacó las potencialidades de los recursos no convencionales, resaltó que para alcanzar un nivel de producción significativo es imprescindible desarrollar la logística y la industria de servicios, así como importar equipos de perforación y fractura de última generación. Si éste es el kit tecnológico, a estas necesidades deberán sumarse un flujo de información más fluida de las experiencias atesoradas por otras empresas y “regulaciones eficientes a nivel provincial y nacional”.

Los hidrocarburos no convencionales “representan un gran desafío a nivel mundial y para la Argentina”, agregó Bulgheroni y ejemplificó sus dichos con el ejemplo más vibrante. “En los últimos 5 años, recordó, la industria petrolera de los Estados Unidos aumentó un 84% la producción de petróleo y un 33% la de gas, en la que el shale representa un 25%. El proceso fue muy exitoso y no es que en ese país no haya regulaciones que cumplir, también allí hay gente que dice que las fracturas hidráulicas son peligrosas, pero la industria rápidamente busca soluciones y mejora las tecnologías. Los gobiernos, las compañías y la industria actuaron rápidamente para que eso se convierta en realidad. En la Argentina tenemos Vaca Muerta que es uno de los mejores reservorios no convencionales, no sólo de la Argentina sino del mundo. Tenemos que pensar la explotación de Vaca Muerta como un proyecto minero más que petrolero. Debemos traer equipos de perforación y de fractura hidráulica de última generación. Estamos frente a dos desafíos, lograr la mayor productividad posible durante el tiempo que se perfore y hacer que esa producción tenga costos comparativos con los de otras partes del mundo. Son necesarias regulaciones eficientes a nivel nacional y provincial, capacitación y alianzas entre empresas e intercambio de información, hay que formar un gran equipo para mejorar los tiempos de exploración y desarrollo”.

No es información de detalle añadir que Bridas es el principal accionista de Pan American Energy, la mayor productora privada de petróleo en la Argentina y concesionaria de las reservas más importantes en el sur del país (Santa Cruz y Chubut).

Las inversiones del polifacético Eurnekian. Con estilo mesurado pero exhibiendo su inquieto espíritu empresario Eduardo Eurnekian manifestó que “nosotros queremos ir al grano porque hay áreas que ya han sido exploradas y que esperan ser puestas en producción”. Esta posición adquiere especial relevancia si se conoce que, antes de asumirla, el exitoso empresario había hecho una somera pero apropiada descripción de la actualidad energética del país.

El Chairman de Corporación América aseguró que el fenómeno del shale “representará para la Argentina una nueva fuente de estímulo para el crecimiento y habrá que responder con eficacia operativa y eficiencia”. “Aspiramos, dijo más tarde, a que la política y los empresarios comprendan que estamos frente a un poderoso agente de cambio para el país”. Y en ese sentido, explicó que “el empresariado requerirá una cuota de optimismo, creatividad, sensibilidad a los problemas; y de tolerancia a las dicotomía de valor, precios etcétera. Debemos asumir ese horizonte con apertura económica e idoneidad tecnológica.” Puesto en el traje de petrolero – desde la compra de CGC- y comprometiendo inversiones que superarían los 500 millones de dólares, Eurnekian insistió definir en “el largo plazo como la mejor magnitud de medida en la energía” y afirmó que “no es en uno, sino de algunos períodos presidenciales que alcanzaremos hacer realidad nuestras expectativas”.

El turno de Tenaris. El ingeniero Javier Martínez Álvarez, Director General de Tenaris, puso en negro sobre blanco que el shale gas es un recurso que siempre existió y que la diferencia con el pasado estriba en que, en los últimos años, pudo ser explotado competitivamente. “El shale es económicamente rentable, pero no es fácilmente rentable”, sintetizó Martínez Álvarez explicó que “el desarrollo de estos yacimientos requiere de tecnologías y capacidades nuevas, servicios sofisticados y un nivel de inversiones muy significativas”, pero, como contraparte, tiene una “gran capacidad de generar empleo”. Y expresó que aún no saben con qué velocidad va a ocurrir el desarrollo de yacimientos no convencionales pero que “es una oportunidad única para solucionar las actuales necesidades energéticas, desarrollar la potencialidad industrial de nuestro país y convertir al sector petrolero en una industria nacional competitiva, pujante y dinámica, intentando emular el caso estadounidense.” “El recurso está, sólo tenemos que alinear los temas que permitan desarrollar la capacidad petrolera del país. Y esto debe darse y debe para todos”, concluyó haciendo tacita referencia al trabajo conjunto de los sectores público y privado.

El impacto ambiental. Apache Corporation dijo lo suyo a través de George King, su Distinguished Engineering Advisor que puso sobre el tapete (o transmitió con micrófono) la notable experiencia norteamericana.

King recordó que, antes del boom del shale, decenas de empresas de los Estados Unidos (EE.UU.) habían emigrado a Asia y que hoy han regresado generando miles de empleos muy bien pagos. De esta manera, explico, la industria incentiva la economía del país.

“Después de 60 años de aplicar la estimulación hidráulica en cientos de formaciones de petróleo y gas, aún no existen pruebas científicas acerca de daños al medio ambiente. He leído prácticamente todos los argumentos anti-fractura y puedo asegurar que no tienen la base científica que proclaman. Luego de estudios que involucraron a unos 650.000 pozos, “no se ha logrado demostrar que las fracturas causen impacto ambiental, las actuales acusaciones de algunos grupos se realizan sin evidencia”, dijo con firmeza. Y añadió más tarde que “los métodos de construcción de pozos han mejorado drásticamente en los últimos cien años, ha mejorado la tecnología en cada fase de la perforación, construcción y producción y este accionar tiene como resultado pozos y operaciones más seguras”.

De la conferencia de cierre participó el secretario de Energía, ingeniero Daniel Cameron quien junto al presidente del IAPG, ingeniero Ernesto López Anadón, sumaron esperanzas y comprometieron esfuerzos para superar inconvenientes y lograr la completa puesta en marcha de un proyecto considerado prioritario para el país.

A modo de colofón digamos que, desde el IFPEN (la ex institución francesa del petróleo) se considera que los proyectos de exploración de hidrocarburos de esquisto se van a desarrollar en todos los continentes aunque, especifican, la “revolución” estadounidense no parece que se esté reproduciendo en otras partes. Estados Unidos (que está a punto de lograr con Canadá el autoabastecimiento petrolero) es un caso atípico dicen y la explicación de esa diferencia estaría en que “los propietarios de los terrenos son también propietarios del subsuelo y que pese a que muchas veces encuentran una fuerte oposición local, es superior la avidez por perforar. En Polonia, Rumania o Gran Bretaña, por ejemplo, lograr ese comportamiento no es tan fácil”.

Mientras el shale se convierte en la estrella en petróleo y gas del país norteamericano y en otras latitudes siguen las discusiones sobre la conveniencia o no de ese tipo de desarrollo, la prensa internacional especializada en el tema señala que entre tanto “China sale de compra” y que, en los próximos años, el gigante asiático redoblará la adquisición de compañías de petróleo y gas en el extranjero para alimentar la creciente expansión de su demanda de energía. China hoy se está posicionando como el mayor importador neto de crudo del mundo.

La Administración de Información Energética de los Estados Unidos ubicó a la Argentina en un cuarto lugar en el mundo, detrás de Rusia, EE.UU. y China, respecto de su potencial en petróleo no convencional con 27 mil millones de barriles y colocó a nuestro país en segundo lugar, detrás de China, por sus reservas de 802 trillones de metros cúbicos de shale gas.

Este es el tablado en el que se intenta insertar a la Argentina, un escenario en el que, en apretada síntesis, podría decirse que nada es como era entonces.


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