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Ciencia & tecnología

Pensar el país

"Más convencido que nunca, les digo: es por acá. No hay otro camino. Por acá vamos al progreso, al futuro, al trabajo digno y de calidad", dijo el presidente Macri en su visita a Ushuaia. ¿Es así?. Repasamos los índices del INDEC y decimos NO. La agencia Bloomberg, especializada en finanzas, dice que "Macri es el mayor perdedor del mundo". Por su parte, el Grupo CyTA, compuesto por intelectuales argentinos de prestigio internacional, vuelve a levantar su voz para alertar sobre el agravamiento de las condiciones en que se desenvuelve la vida de los sectores más extendidos de la sociedad. En un escenario de ajuste y achicamiento continuo del estado, dicen desde CyTA, no es extraño que se hayan cancelado proyectos nacionales que implicaban desarrollo autónomo de tecnología y que se haya hecho imposible cumplimentar el entrelazamiento virtuoso del triángulo de Sábato.

ImagenUn pais sin un sistema de ciencia y técnica es un pais sin futuro
El indisimulable industricidio, que en primera instancia golpea a las PyMES, se lleva a cabo apiñando aumentos tarifarios fuera de toda lógica, tasas de interés que no tienen parangón en ninguna parte del mundo, política cambiaria arbitraria y, entre otras, una estrategia impositiva caníbal que comprime la producción crecientemente primarizada. Añádase un nivel de endeudamiento que implica el 100% de un PBI, un mercado interno anoréxico y un mundo desinteresado de los saldos exportables de la Argentina y estamos productivamente desnudos enfrentando un escenario extremadamente complejo.

Frente a una lectura objetiva de la realidad los miembros de CyTA- Adrián Paenza; Alberto Kornblihtt; Ana Franchi; Andrea Gamarnik; Andrés Kreiner; Carolina Mera; Daniel Filmus; Diego Hurtado; Diego Tatian; Dora Barrancos; Eduardo Dvorkin; Emmanuel Alvarez Agis; Federico Robledo; Félix Requejo; Fernanda Beigel; Graciela Morgade; Hugo Aimar; Jorge Geffner; José Paruelo; Juan Pablo Paz; Luis Alberto Quevedo; Marcelo Ruiz; Marcos Vaira, Marisa Herrera; Mirta Susana Iriondo; Noé Jitrik; Osvaldo Uchitel; Pablo Nuñez; Raquel Chan; Roberto Salvarezza; Rolando González-José; Sandra Carli- manifiestan: “ En enero de 2016, poco después de la asunción del Presidente Mauricio Macri, advertimos que un gobierno que promovía la reprimarización de la economía, la desprotección de la industria, el endeudamiento externo y la bicicleta financiera no necesitaba de la ciencia y de la tecnología nacionales. Lo dijimos cuando una parte importante de la comunidad científica depositaba esperanzas en que la continuidad del (ex) Ministro Barañao iba a permitir preservar el adecuado funcionamiento del sector. La gestión del gobierno en el sector científico, sobre la que nos explayaremos más abajo, dejó en claro que, tal como lo previmos, la continuidad del Ministro no implicó el mantenimiento de una política sino que fue una estrategia destinada a ocultar, al menos temporariamente, que el objetivo del “mejor equipo de los últimos 50 años” era impulsar la desfinanciación y la destrucción del sistema científico argentino, abortando todo intento por alcanzar la soberanía tecnológica.

Hoy, a menos de un año de las elecciones presidenciales, convocamos a la comunidad científica y a toda la ciudadanía a frenar la destrucción de la ciencia y la tecnología argentinas. Estamos convencidos de que la única forma de hacerlo es construyendo la unidad opositora para derrotar al macrismo y así recuperar un modelo de desarrollo económico con inclusión social, que se apoye en la ciencia y la tecnología.

La derrota del macrismo en las elecciones de 2019 es necesaria para salvar nuestro sistema científico. Pero la crisis institucional y de financiamiento de este sector es tan profunda que debemos actuar aún antes de las elecciones. En efecto, resulta imprescindible que la comunidad científica trabaje de manera mancomunada para revertir en formas urgentes algunas de las políticas impulsadas desde el gobierno que, de otro modo, causarán daños irreversibles. Nos referiremos en este documento a las medidas necesarias para salvar al CONICET, organismo emblemático de nuestro sistema científico y a otras instituciones dependientes del (ex) Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. En futuros documentos, hablaremos sobre la crítica situación que atraviesan otros organismos como el INTI, la CNEA, el INTA, la CONAE, etc. La gestión del actual gobierno en el campo de la ciencia y la tecnología es tan desastrosa que ha recibido un repudio casi unánime y ha dado lugar a declaraciones que no reconocen alineamientos partidarios. Entre ellas, se destaca la dura carta abierta firmada por centenares de académicas y académicos extranjeros entre los que se incluyen 21 que fueron galardonados con el Premio Nobel en disciplinas como la física, la química o la medicina.

El deterioro de la situación del CONICET dio lugar, recientemente, a una carta abierta firmada por cinco de los ocho miembros de su Directorio. Allí, se hace notar que los datos oficiales demuestran que los salarios en el CONICET han perdido más del 25% de su poder adquisitivo desde diciembre de 2015. Por otra parte, tal como fue denunciado en una carta firmada en agosto pasado por más del 90% de las autoridades de 270 Institutos del CONICET, el presupuesto recibido en 2018 por dichos Institutos alcanzó sólo el 40% del monto nominal recibido en 2017, lo que impidió pagar servicios elementales como los de higiene y seguridad. El CONICET está paralizado: los estudios más serios sobre la ejecución presupuestaria en el organismo, realizados por nuestro compañero Jorge Aliaga, muestran que el presupuesto destinado a gastos de funcionamiento, infraestructura y ejecución de proyectos científicos cayó, en valores reales, a la tercera parte de lo destinado en 2010. En 2018, el CONICET destinó a esos fines tan sólo el 4% de su presupuesto, siendo que en 2010 dicho porcentaje se elevaba al 11% del total y que durante el lustro que va de 2010 y 2015 alcanzó un promedio del 9%. Con este tipo de presupuesto no sorprende que el CONICET haya resuelto dejar de financiar reuniones científicas y haya suspendido el pago de proyectos que, como los de Unidades Ejecutoras, fueron presentados en 2016 como banderas de la actual gestión.

La situación de investigadoras e investigadores jóvenes es insostenible: Al hecho de que los montos de las becas y salarios son irrisoriamente bajos, el número de vacantes para ingresar a la Carrera del Investigador (CIC) ha disminuido abruptamente, revirtiendo el sostenido crecimiento establecido por el Plan Argentina Innovadora 2020, aprobado por el gobierno anterior. A la sombría situación del CONICET se suma la parálisis de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT), el único organismo estatal que financia proyectos de investigación científica y tecnológica a nivel nacional. El presupuesto de la Agencia se ha reducido, en valores reales, a menos de la mitad del asignado en 2015 y el poder de compra de los proyectos que financia se ha pulverizado a menos del 30% del originalmente previsto. Los montos máximos a los que un grupo de investigación puede acceder en la convocatoria en curso en 2018 son ocho veces menores en dólares que aquellos que estaban disponibles en 2010. En estas condiciones, la investigación científica en Argentina se vuelve inviable. La disminución del presupuesto de la Agencia, que ha incumplido con todos sus compromisos, es tan grave que ha paralizado incluso la ejecución de proyectos que contaban con financiación externa otorgada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o la Corporación Andina de Fomento (CAF). De la mano de la gestión del gobierno de Cambiemos, la ANPCyT se encamina a su desaparición.

Esta crisis no es fruto de una “tormenta” sino que se origina en las políticas del gobierno y las medidas (o falta de las mismas) de las actuales autoridades. El (ex) Ministro Lino Barañao y el Presidente del CONICET Alejandro Ceccatto son los principales responsables de la destrucción del sistema científico argentino y de encubrirla con promesas que nunca se cumplieron, enunciadas descaradamente en reuniones mantenidas con investigadores, gremialistas, sociedades científicas y directores de instituto. Son responsables también de haber impulsado una campaña de desprestigio del CONICET promoviendo el falso debate entre ciencia “útil” e “inútil”, que dio lugar a ataques mediáticos que se enfocaron principalmente sobre quienes investigan en el campo de las ciencias sociales y las humanidades. El desgaste de Barañao y Ceccatto es tan grande que algunas asociaciones científicas han pedido su renuncia. Si bien nos sumamos a estos pedidos de renuncias, que están sobradamente justificadas, queremos dejar claro que en nuestra opinión, no resolverían nada por sí solas.

Como lo afirmamos más arriba, debemos ser conscientes que para salvar la ciencia, es necesario cambiar el gobierno. Mientras tanto, convocamos a toda la comunidad científica a trabajar, a lo largo de los meses que nos separan de la asunción del próximo gobierno, para lograr las siguientes conquistas, que deben ser tomadas como un pliego de reivindicaciones mínimas necesarias para garantizar la supervivencia del CONICET y la ANPCyT: a) El inmediato aumento de salarios para investigadores, becarios y becarias, personal de apoyo y de administración del CONICET. El monto de este aumento, destinado a recomponer el poder adquisitivo a diciembre de 2015 no debería ser inferior al 25%, por encima de los acuerdos paritarios anunciados hasta el momento.

b) La urgente duplicación del presupuesto del CONICET destinado a cubrir gastos de funcionamiento, infraestructura y proyectos c) El aumento del número de vacantes para el concurso de ingresos a la CIC actualmente en curso (elevando el cupo al menos hasta 700 cargos) y la inmediata convocatoria al concurso de ingresos a la CIC 2018 para ser sustanciado antes de fines del corriente año, sin los condicionamientos impuestos por la gestión del Dr. Ceccatto en los llamados abiertos en 2016 y 2017.

d) El cese de la intervención del Ministerio de Modernización en el ámbito del CONICET y la regularización de todos los contratos bajo el régimen del Art 9.

e) La inmediata normalización del Directorio del CONICET, el fin de la discriminación política en su seno y la designación de los Dres. Kornblihtt y Pecheny como representantes de las grandes áreas del conocimiento que realizaron elecciones en mayo de 2018.

f) La inmediata duplicación del presupuesto de la ANPCyT y el aumento de los montos de los subsidios PICT con el fin de cubrir el deterioro de su poder de compras (en un monto no inferior al 50%).

g) El cumplimiento de todas las obligaciones de la ANPCyT en lo referente al pago de los subsidios PME, PICT, PICT-E, PICTO, etc.

Convocamos a la comunidad científica a aunar esfuerzos luchando a lo largo de 2019 para obtener estas conquistas que serían un paliativo ante la actual crisis del sector. Y, a la vez, reiteramos nuestra convocatoria a la unidad para derrotar en las elecciones de 2019 al proyecto neoliberal encarnado en Cambiemos. Sólo de ese modo, podremos retomar el camino del crecimiento de nuestro país y de su sector científico y tecnológico “.


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