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Política industrial

Presente y futuro de los desafíos para el desarrollo industrial

¿Puede la industria argentina transformarse en una industria 4.0? ¿Sobre qué capacidades? ¿Cuáles son las mayores condicionantes? ¿Qué rol debe asumir el Estado para que la incorporación de las tecnologías digitales, que están transformando los modos de producción, impacten positivamente en el tejido productivo y social de la Argentina? Estos y otros interrogantes son respondidos por el licenciado Diego Coatz, director ejecutivo y economista jefe de la Unión Industrial Argentina(UIA) y docente universitario, en una nota incluida en el libro “Industria 4.0:Fabricando el futuro” ,realizado por el Sector de Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo ,la central fabril y el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe(INTAL).Con la autorización del BID- responsable de la edición- reproducimos a continuación el texto de “Presente y futuro de los desafíos para el desarrollo industrial”.

ImagenEl 76,9% de los recursos destinados a  I+D en los países de la OCDE fue originado en la industria manufacturera.
“El futuro no está escrito, todos los días la sociedad está construyendo la industria del mañana. El desafío que tenemos es el de convertirnos en arquitectos de una industria que le permita a la Argentina retomar la senda del crecimiento y el desarrollo. El éxito estará determinado por la capacidad para articular una estrategia que potencie la producción en el marco de la Industria 4.0, fomentando la creación de tecnología para alcanzar una mejor integración en las Cadenas Globales de Valor (CGV).

El big data, la inteligencia artificial, las impresoras 3D, el machine learning, la computación en la nube, la automatización, la customización y la robotización no son palabras aisladas utilizadas para impresionar a los lectores, sino que son fenómenos que transforman los modos de producción al interior de las fábricas, modifican las interacciones entre fabricantes y proveedores, y también entre clientes y vendedores. La creciente conexión entre el software y el hardware permite que en una fábrica tengan información instantánea sobre el estado de sus máquinas para identificar en qué momento necesita arreglos, o incluso que sus proveedores sepan de manera automática cuándo enviarles la materia prima que precisan para poner las máquinas en funcionamiento. La mayor conectividad y el intercambio de información permite mejorar la productividad. Del mismo modo, una compañía puede conocer los diversos usos que se le dan a los productos que fabrica para posteriormente elaborar mejores. Estas transformaciones tienen a la industria manufacturera como una de sus protagonistas por ser una de las actividades que mayores esfuerzos de innovación realiza. El 76,9% de los recursos destinados a Investigación +Desarrollo ( I+D) en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) fue originado por la industria manufacturera y países como China, Japón, Corea y Alemania destinan más del 80% de los recursos en I+D a la industria. La nueva manufactura implica un salto analítico, los servicios y la industria están cada vez más interconectados, ya no sólo en el proceso productivo, sino que son parte constitutiva del propio bien elaborado.

La mayor inversión en I+D está vinculada a un eje que es necesario incorporar en una estrategia de desarrollo: la creación de tecnología. Los países desarrollados son los que cuentan con estructuras económicas más complejas al producir bienes que pocas naciones fabrican. También se caracterizan por destinar más recursos para financiar actividades de innovación. Brasil es el único país de la región que invierte más del 1% del PBI en actividades en I+D, mientras que en Argentina se invierte el equivalente al 0,6% del PBI. China logró multiplicar por cuatro sus inversiones en I+D: en 1996 destinaba el 0,5% del PBI y 20 años después llegó al 2%.En el año 2009 China no fabricaba robots industriales y en 2020 va a fabricar el 40% de los robots del mundo. Como plantean autores como la economista Mariana Mazzucato, o Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson del MIT, el sector público ha sido y continuará siendo un protagonista para impulsar procesos de innovación. Sobre todo, como impulsor de un ecosistema productivo dinamice la inversión del sector privado.

La creación de tecnología les permite a los países contar con más activos estratégicos que se convierten en la puerta de entrada para tener una mejor integración en las Cadenas Globales de Valor. Ghana, por ejemplo, es el mayor exportador mundial de cacao en un mercado de menos de 5 mil millones de dólares. Sin embargo, Alemania es el mayor exportador de chocolates en un negocio que a nivel mundial llega a los 25 mil millones de dólares. Alemania no se convirtió en el mayor exportador de chocolates únicamente por tener las fábricas, sino también por innovar y desarrollar aquellas actividades asociadas a la producción como la investigación para fabricar nuevos y mejores chocolates, las actividades de diseño de los paquetes, el marketing para vender sus productos, la logística para que lleguen a todos los rincones del mundo y el desarrollo para potenciar las experiencias con los usuarios. En la Industria 4.0 hay que concentrar los esfuerzos en lo que sucede adentro de las fábricas, pero también en todas aquellas actividades asociadas que son impulsadas y traccionadas por la producción industrial. Sin ese motor que es la industria difícilmente existan todas aquellas actividades vinculadas.

Estos cambios generan en las pequeñas y medianas empresas (PyMES) numerosos desafíos como oportunidades producto de la customización de la producción. De las producciones artesanales previas a la revolución industrial, a las producciones estandarizadas en masa, de manera creciente estamos ingresando en una etapa con fabricaciones personalizadas que se producen en el interior de las fábricas. Las nuevas tecnologías, como las impresoras 3D, brindan la oportunidad de ajustar segmentos de la producción a las necesidades de los consumidores. Por ejemplo, las impresoras 3D le permiten a un fabricante de calzado personalizar las plantillas según las características del usuario. Las PyMES al contar con estructuras más flexibles y tener más posibilidades de interacción directa con los usuarios, son las que cuentan con más potencialidades para explotar las ventajas de esta mayor cercanía. Esta situación incluso representa una oportunidad para aquellos establecimientos alejados de los grandes centros de consumo porque ellos conocen las necesidades de los ciudadanos locales. En un país como la Argentina, con un entramado industrial heterogéneo, el aprovechamiento del mercado interno es una oportunidad para potenciar la producción local, como base para desplegar el potenciar exportador.

Grupo Petersen


El acceso al crédito es una herramienta para potenciar la incorporación de nuevas tecnologías, así como el vehículo para realizar innovaciones en procesos y productos. El crédito al sector privado en Argentina representa el 13,4% del PBI, mientras que en México el 33%, en Colombia 47% y en Chile 111%. La evidencia muestra que el sector público tiene un rol protagónico para potenciar el crédito. Desde Escocia que anunció a comienzos de 2018 la creación del Banco Nacional de Inversiones hasta los créditos del Banco de Desarrollo de Brasil que representan el 10,4% del PBI o el de China que equivalen al 11,7% del PBI (Guadagno, 2016). De esta manera, fomentar el acceso a diversos instrumentos de financiamiento en condiciones competitivas para los sectores productivos es indispensable para potenciar la creación de tecnología.

La clave como siempre es lograr una mayor coordinación entre el sector público y el privado. Definir objetivos concretos, trazar una estrategia de largo plazo, medir los resultados, las desviaciones y definir el rol que debe ocupar cada actor de la producción. Es un proceso de aprendizaje institucional dinámico y complejo, que tendrá tanto aciertos como errores. En la Argentina existen cerca de 600.000 empresas, de ellas 6.000 realizan esfuerzos cotidianos de innovación, 600 formalmente realizan actividades de I+D, y tan sólo 60 compañías explican el 80% de la I+D privada (Innubatec, 2017). Ampliar la base empresarial que invierta en I+D, generando un núcleo dinámico de industrias que sean el sujeto de cambio estructural es el gran desafío que tenemos para absorber positivamente las disrupciones de la industria 4.0”.

Diego Coatz


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