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Temas en debate

Que piensan... (II)

La convocatoria de Informe Industrial a Daniel Hugo Bouille, Jaime Campos, Eduardo Curia, Eduardo Dvorkin, Aldo Ferrer, Jorge Göttert y Juan Carlos Lascurain incluyó una pregunta común: ¿Cuáles son los mayores aciertos y los mayores errores cometidos en la década en materia económica? Sus respuestas, salvo del primero que se abstuvo de contestarla, son las siguientes.

ImagenesAldo FerrerJorge GottertJuan Carlos Lascurain
Jaime Campos: El mayor acierto fue el sostenido superávit fiscal durante los primeros años de esta última década, que permitió crecer a altas tasas sin riesgos de inflación.

Los mayores desaciertos fueron la intervención del INDEC, la política de grandes y crecientes subsidios a la energía y al transporte con tarifas retrasadas, y permitir que la inflación alcanzara los actuales niveles, con todos los efectos negativos que esto implica.

Eduardo L. Curia: Cabe destacar que en la década, se reposicionó el enfoque de una estructura productiva más integrada del país, con acento en el desenvolvimiento del sector manufacturero para contribuir a ese objetivo.

Junto con un crecimiento acumulado significativo de la manufactura en el período, aquellas banderas se sostuvieron discursivamente a lo largo del todo el lapso, lo cual también se corporizó en la continuidad en ciertos emprendimientos y proyectos más particulares de alcance relevante.

La gran pena ha sido el quiebre modélico aludido arriba, que nos hizo perder la gran contribución de la macroeconomía pro desarrollo. A la postre, este elemento trazó un dato de “solución de continuidad” en términos de estrategias efectivas, con una indudable pérdida de “densidad” en cuanto al despliegue sectorial en el correr de la segunda parte de la trayectoria involucrada.

Eduardo Dvorkin: La nacionalización de las AFJP fue una acción imprescindible ya que sustrajo una inmensa masa de dinero de los circuitos de especulación financiera para volcarla hacia tareas productivas y de promoción social.

La creación de trabajo y por ende de mercado interno que retroalimenta la creación de trabajo fue el distintivo de la época. En esta dirección los aumentos de salarios se mantuvieron por encima de los incrementos de precios y los subsidios al transporte y a la energía aumentaron el salario real de los trabajadores.

Los temas que hacen a la inclusión social fueron imprescindibles para el desarrollo del proceso, desde los puntos de vista convergentes de la equidad social y del fortalecimiento del mercado interno para poder sostener el crecimiento: la AUH, la ampliación de la cantidad de beneficiarios del sistema jubilatorio, la actualización periódica de los montos de jubilaciones y pensiones, el potenciamiento de la inversión en educación, los subsidios en servicios públicos, etcétera.

La nacionalización de Aerolíneas y la nacionalización parcial de YPF constituyeron importantes hitos en el camino de aumentar la “densidad nacional” de nuestra economía.

Hoy los peligros que se vislumbran en el camino y que constituyen los principales temas a resolver están asociados a la necesidad de superar el riesgo de la restricción externa incrementando la participación nacional en las diferentes cadenas de valor, sobre todo en aquellas fuertemente deficitarias. Es necesario incrementar el valor nacional incorporado a productos que tienen una fuerte componente importada, sobre todo en aquellos casos en los que la producción nacional no ofrece impedimentos tecnológicos difíciles de remontar (ejs. industria automotriz, industria de bienes de capital, etcétera.). Es necesario disminuir el grado de extranjerización de la economía para factibilizar el desarrollo de tecnologías nacionales que nos permitan avanzar en la superación de la necesidad de importación permanente de maquinarias e insumos, del pago de royalties y de la remisión de utilidades al exterior.

Además de la disminución de importaciones y del aumento del valor agregado de las exportaciones de MOI, la superación de la restricción externa pasa por asegurar el control estatal de la entrada de divisas proveniente de las exportaciones de granos, evitando así maniobras especulativas legales e ilegales. Es el momento de considerar la recreación de una Junta Nacional de Granos.

Aldo Ferrer: Los mayores éxitos se vinculan al desendeudamiento, la nacionalización de YPF y de las AFJP, la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y los programas sociales.

Los desaciertos incluyen el deterioro de la macroeconomía por la apreciación cambiaria, los gastos públicos innecesarios y la falta de espacios de rentabilidad para atraer la inversión privada nacional a los núcleos estratégicos (como electrónica y bienes de capital) Si persiste el desequilibrio sistémico entre, por una parte, el déficit industrial y energético y, por la otra, los excedentes de divisas de la producción primaria, el sistema puede entrar en turbulencias severas que culminen con un ajuste masivo de las principales variables económicas y una contracción de la actividad económica. Un escenario de éstas características sería extraordinariamente propicio para un “golpe de mercado”, enfrentando el riesgo de quedar atrapados en la disputa distributiva y el reparto del poder dentro de una estructura productiva desequilibrada.

Esta posibilidad debería evitarse en forma efectiva enfrentando con firmeza las causas estructurales del problema, fortaleciendo los equilibrios macroeconómicos y afirmando el convencimiento que el lugar más rentable y seguro para invertir el ahorro interno es nuestro propio país.

Jorge Göttert: En materia económica es acertado ocuparse del crecimiento y fomento de la industria nacional, pero debe hacerse con una clara planificación, lo cual implica considerar varios aspectos, entre ellos el estudio minucioso de cuáles son los sectores que sufren competencia desleal por productos ingresados del exterior, y cuales requieren de esos productos para justamente optimizar el crecimiento local, como es el caso de los bienes de capital y maquinas herramientas. En este sentido los mismos mecanismos que podrían considerarse positivos de control de ingresos de importaciones, se pueden volver negativos cuando no son utilizados en forma correcta y clara.

En ese aspecto será muy importante poder rever estos mecanismos para asegurar a la industria el acceso a las últimas tecnologías y equipamientos.

Una reafirmación de los incentivos a la industrialización y a la promoción de exportación de productos industriales de alto valor agregado permitiría un rápido y sólido crecimiento del sector.

Uno de los aspectos más negativos al que nos expone la actual coyuntura económica es la importante disminución de la inversión extranjera. El contexto mundial así como las condiciones locales limitan la posibilidad que empresas extranjeras se instalen en nuestro país, optando por países linderos que ofrecen mejores condiciones e incluso incentivos adicionales. También se ha producido el retiro de empresas que tenían filiales o subsidiarias en nuestro país. Para el sector de máquinas herramientas y bienes de capital es fundamental revertir este proceso y lograr una mayor apertura que mejore los niveles de inversión Políticas activas que promueven a la inversión resultan muy beneficiosas para nuestro sector. La instrumentación de créditos y programas diversos han impactado muy favorablemente en los últimos años. También un cuidado cercano de los incentivos para generar una mayor demanda en productos de consumo masivo, tal como industria automotriz y línea blanca han llevado a un importante movimiento económico en estos sectores. La industria automotriz en particular, con su exponencial crecimiento, ha traccionado muy fuerte al sector de máquinas herramientas y bienes de capital.

Juan C. Lascurain: Considero que uno debe evaluar como acertada la voluntad política que evidenció el gobierno nacional en esta década, el rumbo que asumió y las determinaciones que derivaron de sus acciones. Esta es la esencia que entiendo debe prevalecer.

Seguramente cuando uno baja al plano más llano de la implementación, a la gestión diaria de los temas, es natural que existan más o menos aciertos. Esto es propio al quehacer cotidiano en cualquier ámbito. Pero difícilmente el acierto u error en este plano determine el acierto u error de una estrategia política y los lineamientos generales que la conforman.

Es evidente que durante el paradigma neoliberal de los ‘70 y los ‘90 se priorizó la especulación financiera por sobre el crecimiento productivo y la industrialización de estos años. En la etapa previa se achicó el mercado interno con desocupación y caída de los salarios reales.

Hoy vemos una economía con alto empleo, que creció notablemente y dinamizó el consumo y la inversión con mayor inclusión e igualdad distributiva.

Se abandonó el endeudamiento crónico e insustentable por políticas de mayor autonomía. Se está intentando reconstruir el rol indelegable del Estado frente a la extranjerización y destrucción de su patrimonio de los 90s. En fin, son estas decisiones las que considero esenciales para evaluar los aciertos de un Gobierno y pienso que en esta década existieron transformaciones de fondo que constituyen un logro considerable.

Volvimos a transitar un camino acertado que, si bien no está ajeno a tensiones y desafíos profundos, nos permite pensar y trabajar para un futuro mejor.


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