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Procesos de integración

Reclaman "los chicos"

A través de la Decisión 06/07, el Consejo Mercado Común (CMC) estipuló la constitución de un Grupo de Trabajo ad hoc a nivel de viceministros para conducir el proceso de implementación de la Decisión CMC 34/06 y examinar “las propuestas especificas que sean presentadas en este contexto”.

En uno de los anexos se incorporaron las presentaciones de los gobiernos de los países menos desarrollados del bloque subregional.

En el documento uruguayo se afirma que “el acuerdo económico-comercial del Mercosur no es sostenible en sus términos actuales y debe ser reformulado de modo consistente y realista, a efectos de evitar nuevos incumplimientos que erosionen aun más la juridicidad del proceso y aumenten todavía más la incertidumbre. De lo contrario, el Mercosur devendrá en un proceso puramente político sin contenidos económicos”.

En el capitulo “Construcción Interna”, la propuesta del gobierno de Tabaré Vázquez subraya que el déficit institucional persiste, y “dado los problemas en el progreso del propio proceso de integración, puede no ser el momento para avanzar en un modelo de instituciones comunitarias, pero si de dotar a las instituciones de nuevas capacidades e independencia para conducir el proceso de integración”. Al respecto, identifica varias áreas de acción. Entre ellas: fortalecer la Secretaría, dotándola de unidad de acción y capacidad técnica y de propuesta para influir en el proceso de integración; simplificar la estructura de los órganos subsidiarios de forma de concentrar las funciones en un número limitado por áreas temáticas; revigorizar los métodos de trabajo del Grupo Mercado Común para fortalecer su rol de órgano ejecutivo por excelencia, y ampliar las competencias de la Comisión de Comercio en materias que hoy no abarca.

En el acápite correspondiente a “Integración Productiva”, el documento señala que “el Mercosur requiere de una nueva estrategia de integración productiva que funcione paralelamente a la estrategia comercial, promoviendo la competitividad mediante la mejora de la escala productiva, la calidad, el contenido tecnológico y la eficiencia en los procesos”.

En el capítulo “La construcción interna y externa” la propuesta uruguaya considera que “para una economía pequeña, con escasa integración vertical y dependiente de la importación de insumos, las reglas de origen operan como una barrera a sus exportaciones. Por el contrario, en una economía grande estas reglas son percibidas principalmente como un instrumento de protección”.

En ese sentido, Uruguay postula que tanto el Régimen de Origen Mercosur como los regímenes negociados con terceros países incorporen la propiedad, de uso generalizado, del de minimis en el cambio de clasificación arancelaria. “Un porcentaje de minimis razonable y al mismo tiempo operativo es del 10%”.

El tramo final del documento destaca que “la consolidación del proceso de integración requiere de una reformulación realista y creíble, que respete los objetivos fundacionales y que, ante la imposibilidad de alcanzarlos en plazos razonables, otorgue a los socios menores la flexibilidad que le permitan compensar efectivamente las asimetrías que determinan una distribución adversa de costos y beneficios”.

Por su parte el documento de Paraguay enfatiza que, al abordar el tema de las asimetrías en el Mercosur,”el desafío de los Estados Partes es el paso del diseño de medidas puntuales a la implementación efectiva de políticas comunitarias con un enfoque solidario e integral para la superación progresiva de las asimetrías que impiden la inserción competitiva de los países. En esta dirección, los técnicos paraguayos, plantean cuatro cursos de acción :
  • Políticas comunitarias de Fomento al Desarrollo.
  • Programas de apoyo a la competitividad.
  • Acceso a los mercados regionales y del resto del mundo.
  • Institucionalidad.
En materia de acceso a los mercados, la propuesta plantea varias acciones concretas: Profundización de los sistemas de solución de diferencias en los marcos de los procesos de integración; suscripción de acuerdos que, además de incorporar como base la preferencia arancelaria, definan mecanismos de trabajo en materias no arancelarias que permitan un acceso efectivo de los productos del Paraguay a sus mercados de destino; establecimiento de un sistema de compensación de los costos asociados a desvíos de comercio de los países mediterráneos, y aplicación en el Mercosur de los elementos vinculados con la facilitación del comercio que se están negociando actualmente en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio.

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