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Sectores económicos

Recrear las condiciones para invertir

Todo indica que estamos en vías de salir de los efectos que generó la crisis financiera global, que impactaron sobre la economía real, y en particular sobre la industria automotriz mundial y local.

ImagenCesar Luis Ramirez - Presidente de ADEFA, Presidente de Scania Argentina
Escribe Cesar Luis Ramirez - Presidente de ADEFA, Presidente de Scania Argentina

De mantenerse esas condiciones externas, podemos ser moderadamente optimistas para 2010 con la posibilidad cierta que se puedan volver a repetir los niveles record de 2008, cuando la producción alcanzó los 597.000 vehículos, mientras que según nuestras últimas estimaciones cerraremos 2009 con una producción del orden de las 500.000 unidades y 485.000 en lo que corresponde a ventas mayoristas.

Pero en una industria en la que los horizontes son de largo plazo, es precisamente esa salida de la crisis la que nos plantea desafíos a futuro y, a la vez, nos dejó algunas enseñanzas como la necesidad de un trabajo conjunto de todos los miembros de la cadena de valor, las fuerzas laborales y las autoridades en el marco de adecuadas políticas públicas. Todo ello en un contexto general que recree muchas de las condiciones que alimentaron las expectativas y decisiones de inversión que estuvieron presentes cuando en 2004 comenzó la recuperación de la economía argentina. Aún cuando en algún punto, más o menos cercano, se vuelva a recomponer el mercado automotriz mundial a los niveles del último quinquenio, seguramente lo hará con características diferentes que impondrá redoblar esfuerzos para sostenerse en un mercado que será crecientemente competitivo e innovador.

En el estudio que sobre la cadena de valor se desarrolló sobre fines de 2007 y principios de 2008, ya se reflejaban algunas debilidades, en particular del entramado autopartista, carencias aún presentes en un momento en el que a nivel global en las casas matrices se están decidiendo los programas de inversión y producción para el período 2011-2013.

Regionalmente, no sólo Brasil se constituye en una competencia para captar el interés para esos programas, sino también México. Brasil, aún con su actual pérdida de competitividad cambiaria, mantiene la ventaja de su entramado productivo y la economía de escala, y México presenta ventajas en sus costos laborales y la posibilidad de ser destinatario de relocalizaciones en el marco del Nafta. Por todas estas razones, y tomando en cuenta que la industria automotriz argentina se ha expandido en los últimos años con una matriz netamente exportadora, desde nuestra Asociación estamos impulsando una actualización de las normas que fomentan el desarrollo de la cadena de valor, a la cual las terminales automotrices ya han destinado en el último quinquenio un 20% de sus inversiones totales.

Del mismo modo, los crecientes estándares de competitividad sólo se lograrán si son consideradas todas las estructuras de costos, como insumos, servicios, costos laborales y carga tributaria, que en algunos casos no sólo presenta impuestos distorsivos, sino doble imposiciones entre diversas jurisdicciones.

Más allá de estos temas del mediano plazo, pensando en el largo también hemos comenzado a liderar gestiones para que se generen los marcos normativos que permitan impulsar y desarrollar inversiones en nuevas tecnologías amigables con el medio ambiente.


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