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Ciencia & tecnología

SAC-D Aquarius y después

Un encuentro con el doctor Conrado Varotto, presidente de la comisión nacional de actividades espaciales, es siempre la apertura de una especial (y espacial) caja de sorpresas. A lo largo del tiempo y en forma invariable, el talento y la perseverancia de este científico notable están al servicio de acontecimientos que enorgullecen al sistema científico-tecnológico y a nuestro país. En el transcurso de ésta reunión estuvo acompañado por uno de sus más destacados colaboradores, el ingeniero Raúl Fernando Hisas que, entre otras responsabilidades, es el Coordinador del Programa SAC-D Aquarius.

ImagenConrado Varotto
No sé si sobre el SAC-D se ha dicho todo ( lo dudo) pero, como sea, lo que más me interesa es saber cómo sigue.

Raúl Hisas: La CONAE tiene un plan estratégico que es el Plan Espacial Nacional y su principal centro son los Ciclos de Información Espacial. Con la cooperación de todo el sistema científico-tecnológico y del productivo se recolectó información y se identificaron las áreas que pueden recibir en forma positiva los resultados de los estudios que provienen de la tecnología espacial.

Tanto para la redacción del Plan Espacial como para cada etapa de su realización, pedimos la opinión de esos sectores y le diría que para la primer versión del plan la participación de la gente de afuera de CONAE fue mayor que la de quienes integraban la entidad. Pedimos incluso la opinión de la Agencia Espacial Europea, la NASA, las agencias italiana y la francesa para complementar aspectos tecnológicos, no repetir experiencias ya hechas y poner a la Comisión en sintonía con lo que hacen los demás.

Cada vez que un proyecto es revisado, cosa que ocurre sistemáticamente, se pide a estas instituciones líderes que envíen a sus especialistas, porque es importante no solo marcar el rumbo mirando hacia adelante sino también saber qué se está haciendo a nivel internacional. De lo que se trata es de conocer las necesidades, por ejemplo, en el campo de la economía real, para buscar soluciones a problemas específicos y de plantear una cooperación satisfactoria para las partes cuando llevamos adelante proyectos en el que están involucradas otras agencias internacionales. Nosotros armamos y operamos nuestros planes tratando de dar solución a esos paquetes de necesidades. Sin ir más lejos, nos propusimos medir la salinidad de los océanos buscando dar respuesta a interrogantes que partieron desde los estudiosos de la hidrología. En algún momento, los Estados Unidos promovieron una serie de proyectos clave que habían decidido financiar e invitan a CONAE a participar.

–¿Por qué la CONAE?

Hisas: Creo que por los buenos resultados obtenidos con los SAC A, B, C. Previo al capítulo SAC-D Aquarius, teníamos muy buenas experiencias de cooperación y en base a esos antecedentes desde la NASA nos dicen: ustedes vengan y escuchen, si algo les interesa de la exposición que haremos, sería importante que consideren ser socios de esa misión.

–¿Tan amplios?

Conrado Varotto: La posición de la NASA fue más enfática. Lo que nosotros escuchamos fue: “Aquí está la CONAE, ellos son buenísimos”, eso fue lo que les dijeron a los team americanos allí reunidos y agregaron, “a nosotros nos encantaría que los tuvieran como socios”. Hisas: La NASA quiere abrir el juego a la cooperación internacional con socios confiables que le permitan mantener y/o aumentar el standard de las misiones. Y, dentro de esa política que es beneficiosa para ellos, también se abre una oportunidad para nosotros. El tema es que, por la vía de la cooperación, las partes intervinientes pueden mantener acotados los costos sin abandonar la posibilidad de avanzar en los diferentes proyectos.

Varotto: En estos planes los costos siempre tienen importancia, pero no fueron los que definieron nuestra participación en la misión. Este ha sido un hecho que se suma a las actividades de cooperación que realizamos con anterioridad, siempre teniendo como marco la comprensión que para la República Argentina la actividad espacial es una herramienta de política exterior. Al respecto puedo adelantarle que en dos o tres meses se van a hacer importantes anuncios sobre cómo se encarará y desarrollará el proyecto de una Agencia Espacial Regional. Recuerde que la creación de la Unión Europea tiene como basamento dos hitos tecnológicos que se dieron después del Tratado del Carbón y del Acero (CECA) y que fueron los que demostraron que los países que integraban ese espacio podían trabajar juntos para alcanzar un objetivo común: me refiero al EURATOM en la parte nuclear y a la Agencia Espacial Europea que anteceden no sólo a la Unión Europea sino a la Comunidad Económica.

Nuestra Cancillería comprende que es posible avanzar en la integración regional desde los grandes acuerdos que se logren en los campos científico y tecnológico, donde es más fácil articular políticas comunes porque la gente habla un lenguaje común y es proclive a un mayor y mejor entendimiento. Esos acuerdos promoverán nuestra integración tecnológica y nos permitirán superan el estado actual de cooperación en el uso de la información que hoy obtiene la CONAE. En todos los casos, la utilización que hacen los países de la región de esa información, es parte de la política exterior argentina. Volviendo al caso de la NASA hay que remarcar que ellos no eligen cualquier socio sino sólo aquellos que alcanzaron el máximo nivel. Y lo mismo hacemos nosotros, elegimos socios de primer nivel con los que nunca jugamos el papel de segundones.

Hisas: En el esquema no hay intercambio de fondos: la Argentina construye la plataforma satelital, la NASA pone en órbita el satélite, ambos comparten la carga útil que puede llevar esa plataforma, es decir los instrumentos que le dan validez a la misión y Argentina opera esa misión durante toda su vida útil. Ese es el esquema que funcionó en todas y cada una de las gestiones conjuntas.

–¿Argentina opera la misión y comparte la información?

Hisas: Totalmente. Operar la misión significa encargarse de todos los aspectos involucrados en su funcionamiento, inclusive de tomar aquellas decisiones que tienen que ver con la vida del satélite.

Varotto: Una vez ocurrido el lanzamiento, el satélite es totalmente argentino. Por eso era tan importante que en el día de lanzamiento se llevaran a cabo los dos eventos que se habían programado: el lanzamiento del satélite y, por la tarde, su toma de posesión por parte del Centro Espacial de Córdoba que debió ser suspendido por problemas de agenda de la presidenta. Ese segundo acto iba a desarrollarse 5 horas después del lanzamiento, cuando ya el satélite estuviera en órbita, hubiera pasado por diferentes lugares, se habrían verificado que los paneles estuvieran abiertos y constatado que todo ocurría según lo planeado. La red de NASA, de Italia y la nuestra estaban y están armadas para poder monitorearlo en forma constante. Pero hoy no importa desde que estación del mundo se siga al satélite, las decisiones se toman en Córdoba, que es desde donde se ejerce su control total.

Hisas: Debe señalarse que la NASA recibe todos los datos desde CONAE, incluso los que se obtienen de los instrumentos americanos.

–¿Cómo llegamos a ese punto?

Varotto: Nunca me he planteado esa pregunta porque yo siempre creí que ya estaba allí.

–Bueno, es posible o, en su caso, es seguro, pero también tiene que creerlo la otra parte.

Varotto: Alguna vez le he dicho que nosotros no aceptamos ser segundones, porque estamos convencidos que nuestro nivel es igual al del mejor. Si la NASA tiene recursos para hacer mil y nosotros sólo para hacer uno, ese uno debe ser tan bueno o mejor que los mil. Al elegir el área también elegimos ser los número uno. Hisas: También debemos decir que “los pibes” que tenemos son estupendos. Nuestra gente tiene una capacidad y una versatilidad muy difícil de encontrar en otras partes del mundo. Es gente muy preparada y absolutamente dispuesta a innovar y salir adelante. Mucha veces uno cree que las mayores restricciones están relacionadas con el instrumental, pero no es así. Aquí los instrumentos, si faltan, se suplen con inventiva.

Varotto: Nuestra relación con la NASA, desde luego, venía desde tiempo atrás, pero ninguna de las acciones conjuntas que llevamos adelante fue tan de avanzada como ésta. Una idea de su importancia la da el hecho que, en su momento, fue uno de los puntos del discurso al país del presidente de los Estados Unidos.

Hisas: Es que también fue una misión crítica para la NASA. Hay unas pocas misiones que tienen como objetivo dar solidez, desde una perspectiva cuantitativa, a una serie de fenómenos que hoy son manejados con una alta dosis de incertezas. Estos fenómenos, me refiero a los del cambio climático global, están siendo cada vez más importantes no sólo desde el punto de vista social y humano sino también desde lo económico. (Varotto señala su importancia también para el estudio de las enfermedades) Hoy se hace difícil poder hacer predicciones a largo plazo porque se trabaja con modelos parciales. Lo que se intenta con ésta misión es tener un modelo más claro y más preciso de cómo funciona la Tierra, nada más ni nada menos que eso. De todos modos, el problema principal que se enfrenta no es la falta de modelización, sino la total carencia de información sobre muchos fenómenos terrestres que, en el siglo XXI, aún no están cuantificados.

La medición de la salinidad de los océanos, por ejemplo, nos permitirá tener información a nivel planetario cada siete días y conocer cómo esa salinidad influye en la capacidad del océano para almacenar calor o cuál es la interacción que existe entre la circulación oceánica y el ciclo global del agua. De aquí en más, estos estudios darán la posibilidad de saber si la temperatura global realmente está subiendo o si vamos a tener una asíntota, nos dirá cuánto tiempo tenemos o si no tenemos ninguno. Porque hoy se dicen muchas cosas desde distintas visiones y también desde distintos intereses, pero no hay una base sólida sobre la que pueda discutirse el tema desde el punto de vista científico y al más alto nivel.

El SAC-D es, en realidad, un laboratorio que lleva, entre varios, otros cinco instrumentos que se hicieron dentro del sistema científico-tecnológico del país.

–¿Cuáles instituciones intervinieron?

Hisas: La Universidad Nacional de La Plata tuvo un rol protagónico, varios centros del CONICET como el Instituto de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica que trabajó en los paneles solares y... son muchos, hubo varias empresas comprometidas y en algunos instrumentos como, por ejemplo, el radiómetro que se hizo en el país deberíamos señalar a más de un participante, hecho que también ocurre con otras herramientas.

Podemos también nombrar a la Universidad Tecnológica, al Centro de Investigaciones Ópticas, el Instituto Argentino de Radioastronomía.

–Puede afirmarse que el proyecto fue también de enorme importancia aguas abajo, porque no hay en el país muchos ni tan amplios ejemplos de colaboración.

Varotto: Es una buena observación. No imagina la cantidad de notas de agradecimiento que hemos recibido por haber aceptado la participación de una amplia nómina de instituciones y empresas. SAC-D puso en evidencia que cuando el propósito es trascendente, no importan colores ni banderías, la gente sintió la importancia de acompañar un proyecto que no era de CONAE sino del país.

–Bueno, es una apreciación generosa, pero lo cierto es que a un proyecto de esta envergadura hay que liderarlo.

Varotto: Si el proyecto es de interés y uno logra transmitir su importancia, en nuestro país hay mucha gente con gran capacidad profesional Hisas: El principal objetivo del proyecto es, como ya dijimos, recolectar información pero, sin dudas, también hay un desborde, hay una participación de tipo tecnológico que tiene valor por sí mismo. Sin dudas que en un proyecto como éste los fierros y los aparatitos son importantes, pero también lo fue el aprendizaje en el manejo de los grandes proyectos. En otros países se forma a la gente para manejar éstos mega-planes, aquí eso no existe.

Varotto: Pero lo hacemos igual.

Hisas: Justamente. Creo que un valor añadido es el haber podido manejar el proyecto con científicos y técnicos del primer mundo y luego poder transferir ciertos standards de calidad o de confiabilidad a todos los que participaron. Creo que esos conocimientos, aunque al final tengan poco que ver con la actividad espacial, son un activo que le sirven al país. Antes, muchos de los problemas que abordamos se resolvían con una licitación internacional, hoy podemos hacerlo nosotros.

La CONAE puede sentir el orgullo de ser la avanzada de muchos proyectos como el siguiente, el SAOCOM que es un satélite que llevará un instrumento muy complejo, un Radar de Apertura Sintética que estamos desarrollando con la Comisión Nacional de Energía Atómica, con un contratista principal que es INVAP, con empresas locales y también con la industria italiana, a través de un convenio de cooperación. Así que cuando el gobierno pregunta ¿se puede solucionar el tema de la radarización del país dentro del país? La respuesta es sí, ¿cómo no vamos a poder si estamos abordando un desarrollo mucho más complejo que el que usted necesita y encima lo hacemos para volar en el espacio? Hoy ya hay 5 radares hechos en el país y en funciones en aeropuertos y un plan para construir una docena más.

Varotto: En estos momentos nosotros estamos desarrollando un radar mucho más avanzado para el lanzador que estamos construyendo y como el radar que desarrollamos para volar en el espacio es muchísimo más complejo que los 3D que se están fabricando, cuando lo terminemos estaremos frente a otra generación de radares.

–¿En cuánto tiempo lo terminan?

Varotto:¿el radar?, en dos años y medio y el lanzador en tres años o poco más.

Hisas: La antena del radar es de 10 metros por 3 metros y medio, estamos hablando de 35 metros cuadrados en el espacio, lo que habla de un satélite enorme, de un satélite de 3.000 kilos. Y como el Delta no lo puede llevar, estamos desarrollando un lanzador acorde.

Los SAOCOM 1 y 2 servirán para medir la humedad del suelo, una característica importante para la agricultura y para la hidrología, pero también con un fuerte impacto en el plano de la salud y un desborde hacia otras áreas. Todo esto se está desarrollando aquí, aún cuando en el caso de los radares INVAP no tenía ninguna experiencia previa en ese sector específico, es más diría que no tenía ninguna experiencia en radiofrecuencia. De la mano nuestra adquiere todo ese conocimiento y puede dar una solución que antes era impensable. Y hay varios ejemplos, como que hoy el país está encarando hacer satélites de intercomunicación porque alguna vez la CONAE revolvió hacer satélites.

Desde el SAC A hasta el D las misiones han ido creciendo en complejidad, lo que puede medirse por ejemplo por el peso ya que cada gramo en órbita hay que justificarlo. Las misiones han sido de 100 kilos, 150 kilos, 450 kilos, 1.350 kilos el SAC-D y 3.000 el SAOCOM. Cada uno de estos satélites aventaja en complejidad al que le antecede, pero también en integración nacional. Los primeros satélites tenían un panel solar con provisión externa, después hemos ido incorporando componentes locales y el SAC-D, siendo un satélite de primer nivel mundial y crítico para los planes de la NASA y también para los nuestros, lleva un panel íntegramente hecho en el país por la Comisión Nacional de Energía Atómica. Y aunque al comienzo la NASA puso reparos, terminó convencida por los informes ampliamente favorables que elevaron los muchos veedores que mandó.

Nosotros invitamos a las empresas a participar en el Plan Espacial y con ellas hablamos de costos, pero después las dejamos en libertad para que hagan sus negocios y brinden sus conocimientos, inclusive a otros países, teniendo en cuenta que si un desarrollo cuesta 100 pesos, una vez realizado y volando en el espacio vale 1.000. Nuestro interés es que en el día de mañana, una misión americana, europea o regional venga a la CONAE a comprar el material. Eso es lo que queremos multiplicar. Y, paso a paso, vamos logrando que cada peso que se invierte quede en el país.

Varotto: El SAOCOM (Satélite Argentino de Observación Con Microondas) es un sistema de dos satélites 1A y 1B que estarán equipados con un radar de apertura sintética polarimétrico. Estos dos satélites, en conjunto con cuatro satélites Cosmo-SkyMed conformarán el Sistema Italo Argentino para la Gestión de Emergencias – SIASGE-.El SAOCOM es un satélite grande, de arquitectura monolítica. Pero lo que ahora estamos intentando es tener un satélite de arquitectura segmentada. En este tema, la Argentina está trabajando en la frontera y cuando lo realicemos quizás también lleguen otros o no lleguen.

–¿Qué quiere decir?

Varotto: Que en cambio de armar el satélite en tierra podamos armarlo en el espacio. No digo que uno haga una parte y luego en el espacio lo enganche con otra, sino que se arman clusters, un conjunto de pequeños satélites que se dan servicio entre ellos. Esta operatoria permite dos cosas: una es que si algo se rompe lo puedo reemplazar y otra es que si tengo que agregar algo – lo que insume entre tres semanas a uno o meses- lo pueda agregar.

Lo que quiero transmitirle es que había que tomar la decisión de ir hacia la arquitectura segmentada y que esa decisión se tomó. Ahora, si usted me pregunta cuándo van a ser operativas esas misiones, la respuesta es no lo sé, aunque las primeras pruebas se harán dentro de unos pocos años. Pero para hacer eso usted necesita haber desarrollado un lanzador, tiene que tener un lanzador propio. El lanzador no lo estamos haciendo sólo para que el país lo tenga – hecho de por sí importante- sino para que el país pueda incursionar en estos nuevos desarrollados implícitos en la arquitectura segmentada. Los primeros intentos experimentales podremos hacerlo a fines de 2013 o comienzos de 2014.

–Pero, en este caso, no con nuestro lanzador.

Varotto: No, si todo anda bien esas experiencias las haremos con lanzadores de terceros. Pero lo que intento decirle es que vamos en la búsqueda de algo mucho más avanzado, algo parecido a una estación espacial, aunque no tenga las mismas dimensiones. De lo que se trata es de dar rápidas respuestas a los requerimientos cada vez más urgentes que van surgiendo de la misma sociedad, pero también de hacerlo a costos más bajos. Queremos maximizar la confiabilidad de todos y cada uno de los componentes de un satélite porque, con sus más y sus menos, yo puedo parar una central nuclear que sufre un desperfecto pero ¿puedo hacer algo parecido en el espacio? Queremos optimizar estructuras y funciones y si algo falla, tener la posibilidad de reemplazar la o las partes sin afectar el todo.

Siempre buscamos un altísimo grado de confiabilidad y, de hecho, el SAC-D, entre muchos otros instrumentos, también tiene sensores que estamos probando y que, de hecho, son para el lanzador. No hay que quedarse, en el país tenemos todo lo que se necesita para empujar la frontera.

Reportaje de Irene Naselli


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