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Miércoles 13 de Noviembre, 2019
Ciencia & tecnología

SAC-D: Previendo el futuro

En medio de inquietantes noticias sobre el calentamiento global, un satélite construido en Bariloche obtendrá información relevante sobre el fenómeno del cambio climático, mediante la medición de la salinidad superficial de los mares a escala global. El 9 de junio a las 11.20 hora, el cohete Delta II colocará en órbita el satélite SAC-D Aquarius diseñado y construido por INVAP para la CONAE. El lanzamiento, que sería transmitido por nuestra TV pública, se efectuará en Vandenberg, California, sede de la Base de la Fuerza Aérea Norteamericana.

ImagenSAC-D en los laboratorios de INVAP en Bariloche
En la actualidad, mientras se están realizando las últimas pruebas y se acopla el satélite al cohete que lo proyectará al espacio, un reloj señala en la página Web de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales – CONAE- los días, la hora y los minutos faltantes para el lanzamiento. Desde INVAP se miden también los segundos. Y otro tanto hace la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos, mas conocida por su sigla NASA. Este hecho pueril, si se quiere, es la exteriorización más clara de la ansiedad con la que se viven los momentos previos al lanzamiento del SAC-D Aquarius presentado en Washington el pasado 17 de mayo. El suceso no es menor. Además de los ingentes recursos y las muchas horas- hombre invertidas (debería hablarse de las horas de un grupo de los mas prestigiosos científicos y técnicos) el proyecto SAC-D es producto de la colaboración científica entre las agencias espaciales de los Estados Unidos y la Argentina con las que contribuyeron Italia, Brasil, Canadá y Francia Se trata de un satélite diseñado para realizar mediciones a escala global sobre un tema que esconde muchas incógnitas científicas: las variaciones en la salinidad superficial del agua de mar, cuyo conocimiento permitirá establecer y comprender los vínculos que existen entre la circulación oceánica y el ciclo hídrico global.

Sucede que las variaciones de salinidad modifican la interacción entre la circulación oceánica y el ciclo global del agua, el que a su vez afecta la capacidad del océano de almacenar y transportar el calor y regular el clima de la Tierra.

Con estos postulados, la misión SAC-D/Aquarius busca determinar de que forma el océano responde a los efectos combinados de la evaporación del agua, su precipitación, el derretimiento de los hielos y el escurrimiento de ríos durante y entre las estaciones, así como su impacto en la distribución y disponibilidad mundial de agua dulce. Hechos que cobran especial relieve cuando se subraya que, en el llamado círculo del agua, el 86% de las evaporaciones y el 78% de las precipitaciones ocurren sobre los océanos.

A través de instrumentos de teledetección vía satélite es posible conocer cómo las variaciones climáticas llegan a inducir cambios en la circulación oceánica mundial y como se comportan los océanos frente a los cambios en el clima y el ciclo natural del agua.

La misión permitirá trazar un mapa de las variaciones globales de salinidad que, sin dudas, mejorará la actual capacidad para predecir el clima del futuro.

Durante los próximos 3 años y cada siete días, el satélite Aquarius ofrecerá detalles de los océanos desde una distancia aproximada de 650 kilómetros y mantendrá informados a los científicos sobre los flujos de salinidad oceánica y los cambios que se produzcan en el tiempo.

Otro de los objetivos efectivos de la misión es el de identificar los puntos calientes en la superficie del suelo con el propósito, por una parte, de identificar zonas en las que exista el riesgo potencial de incendios y, por la otra, realizar mediciones de humedad para prevenir inundaciones y otras catástrofes naturales.

El satélite SAC-D también lleva otros instrumentos que se utilizarán para monitorear los cambios ambientales globales, los riesgos naturales y el hielo marino, el estudio del efecto de la radiación cósmica en los dispositivos electrónicos y la identificación de los desechos espaciales.

Entre las demás cargas útiles del SAC-D puede mencionarse: el Radiómetro de Microondas; un nuevo Sensor Infrarrojo; el Sistema de Recolección de Datos y los Sensores de Demostración Tecnológica provistos por CONAE; la Cámara de Alta Sensibilidad: proporcionada por INVAP; la Sonda atmosférica por radio-ocultación aportada por la Agencia Espacial Italiana (ASI); componentes electrónicos y un sensor para detectar el daño ocasionado por micropartículas presentes en el espacio y dispositivos suministrados por el Centre National d'Etudes Spatiales de la Agencia Espacial Francesa (CNES).


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