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Sectores económicos

Un fundamentado llamado de atención

La Asociación Latinoamericana del Acero (ALACERO) presentó en su último congreso anual, celebrado recientemente en Río de Janeiro, un estudio académico sobre el desarrollo de la cadena de valor metalmecánica regional que concentró el análisis en la Argentina, Brasil, Colombia y México. El trabajo contempla recomendaciones generales y propuestas de políticas públicas.

Destacando la importancia de la cadena de valor metalmecánica, el estudio coordinado por la Fundación Centro de los Estudios del Comercio Exterior -FUNCEX- señala que “prácticamente todos los países avanzados cuentan en el sector con cadenas de valor consolidadas que explican entre el 40% y el 60% del valor agregado industrial. Este rasgo está presente tanto en las economías desarrolladas (Estados Unidos, Alemania, Francia, por nombrar algunas) como en otras de reciente industrialización (República de Corea, Finlandia, Japón, China, entre otras)”.

Por otra parte, y “como ninguna otra”, la cadena metalmecánica incorpora las sinergias potenciales de toda fuente generadora de valor, favoreciendo el aprovechamiento de economías de escala dinámicas -donde los procesos de aprendizaje son particularmente relevantes- permitiendo mayores niveles de productividad y renta productiva, que se traducen en mayores salarios, rentabilidades y crecientes esfuerzos en Investigación y Desarrollo”.

Un capítulo del trabajo está dedicado al desempeño manufacturero latinoamericano en las últimas décadas. Al respecto sostiene que “el proceso de desindustrialización es evidente en la región en general. Si bien ese proceso fue distinto en intensidad y temporalidad en cada país, en todos los casos se observa una disminución de la participación de la industria manufacturera en el PBI de cada país. Este fuerte proceso de desindustrialización comenzó en los años ’90, donde el sector manufacturero representaba casi el 18% del PBI de América Latina; y llegó a su punto más bajo en 2010, donde el PBI del sector manufacturero representó el 15% sobre el PBI total. A su vez, el proceso de desindustrialización en la región fue acompañado de una mayor participación de los productos primarios en las exportaciones latinoamericanas, pasando de 49,8% en 2005 a 54,7% en 2010”.

Entre los cuatro países analizados en el estudio, la Argentina es el único país donde la participación de la industria manufacturera en el valor agregado exhibe una dinámica particular dada por la recuperación industrial luego de la fuerte caída por la crisis del 2001/02. Así, en el período 2005-2010, a diferencia de otros países de la región, en la Argentina la participación de los productos manufacturados se mantiene estable aunque en un nivel bajo de 30/35% del total exportado, lo cual es positivo dado el boom de materias primas de los últimos años.

Otro claro ejemplo es la fuerte recuperación del tejido industrial argentino es que “el ciclo posterior al 2003 marcó una diferencia muy clara respecto de la década de los ’90. La producción metalmecánica en este período cayó a una tasa anual del 1,5% y el empleo un 5,1%, mientras que a partir del 2002 estas variables crecieron al 14,6% y 6,5% promedio anual, respectivamente”.

¡Ojo con China!

El estudio subraya que la cadena de valor metalmecánica en América Latina perdió competitividad frente a la estrategia comercial de China para la región, sustentada en una expansión agresiva de sus exportaciones metalmecánicas, respaldada por fuertes subsidios estatales. Sólo en 2010 el gigante asiático exportó 59.500 millones de dólares en productos metalmecánicos a los cuatro países comprendidos en el trabajo, mientras que importó tan sólo 2.000 millones. Analizando el período 2005-2010, las importaciones metalmecánicas chinas crecieron el 255% en la Argentina; el 360% en Brasil, el 241% en Colombia y el 183% en México.

Más adelante, el trabajo profundiza el tema de los subsidios. “China sigue una política de subsidiar sectores estratégicos como el sector siderúrgico, en su mayoría de control estatal, como instrumento para el fomento de su cadena de valor metalmecánica. Las exportaciones indirectas de acero son una prioridad de la política industrial china desde el Plan Quinquenal de Desarrollo del 2005. Los riesgos para la cadena de valor metalmecánica latinoamericana son más importantes aún cuando se toma en consideración que el nuevo Plan Quinquenal -aprobado en marzo pasado- tiene como una de sus prioridades la expansión del sector metalmecánico, en especial en productos de mayor valor agregado. Otra prioridad de la política industrial china son las inversiones en recursos minerales en el extranjero. Esta búsqueda se hace más evidente en Latinoamérica comparativamente con otras regiones, lo que acentúa la trayectoria de primarización de las exportaciones en la región”.

A la hora de las recomendaciones, el informe destaca la importancia, a nivel regional, de “fomentar la cadena de valor metalmecánica por intermedio de: incentivos a las compras de equipos y maquinarias; depreciación acelerada de las inversiones; reducción de los recargos tributarios en las exportaciones; aprovechamiento del poder de compra del Estado, y mayores estímulos en actividades de Investigación y Desarrollo (I+D)”. Frente a la competencia china, propone una serie de medidas en el plano de la defensa comercial, entre las que sobresalen: no reconocimiento de China como economía de mercado; sanción de salvaguardas transitorias; valoración aduanera; instrumentación de normas y requisitos técnicos que resguarden la producción local de la competencia depredatoria; dotación de los recursos físicos y humanos a los organismos competentes; la investigación de las prácticas de triangulación en las exportaciones chinas; la consolidación de los mecanismos antidumping, complementándolos con herramientas más flexibles que permitan acciones preventivas y de aplicación inmediata y la reestructuración de la política arancelaria.


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