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Temas en debate

Un plan para “salvar a los bancos, no a los argentinos”

El Banco Central de la República Argentina se convirtió en una especie de prestamista de último recurso, dice la agencia Bloomberg, a la vez que señala que el plan del FMI –que otorgó al gobierno de Mauricio Macri la cifra récord de 56.000 millones de dólares -, tiene como contracara las tasas de interés más altas del mundo - cercanas al 70%- con el triple objetivo de sacar el efectivo de circulación, frenar la inflación y apuntalar la moneda local que en 2018 perdió la mitad de su valor.

ImagenArgentina récord de devaluación y de retracción económica.
Dado lo efímero de los períodos de estabilidad económica, atraer a los argentinos al peso no es barato e implica que los bancos deban pagar tasas de interés que empaten o superen un índice inflacionario que, anualizado, supera el 45 %. Aquí es, entonces, donde despliega sus atractivos el BC permitiendo que los bancos mantengan parte de sus reservas en notas a siete días bautizadas Leliqs, en lugar de efectivo, bonos que están libres de riesgos y pagan por encima del 63% con la promesa que la tasa no caerá por debajo del 60% por lo menos hasta diciembre.

Desde el Servicio de Inversiones de Moody’s se apunta que este proceder actúa como un amortiguador frente a presiones como los costos de financiamiento, el desplome de los ingresos por comisiones y un aumento sustantivo de préstamos improductivos.

“Cuando los bancos se enfrentan a la opción de poner fondos para trabajar en una inversión prácticamente sin riesgo o prestársela a las empresas en un momento en que el consumo está cayendo la elección no es difícil de predecir”, dice el director financiero de la consultora internacional que además pronostica que “Argentina no volverá a crecer hasta 2020”.

Los analistas del JP Morgan informan, por su parte, que tanto la demanda de préstamos como el interés en proporcionarlos es casi inexistente cuando la actividad económica muestra una contracción del 4% en el segundo trimestre y ninguna mejoría a corto y mediano plazo.

La economía real está siendo fuertemente golpeada y las que más sufren son las PyMES, reconocen las consultoras internacionales, cuya forma de pago preferida es a través de cheques que les permite a los clientes pagar en un período que tradicionalmente variaba entre 30 y 60 días y que, en la actualidad, se estira a 150 días. Pero la situación es sofocante porque las empresas tienen que pagar una tasa cada vez mayor por cobro anticipado y la caída de las ventas no permite la recomposición del capital de trabajo.

El mapa productivo de Argentina se contrae y arrincona a la industria, a las economías regionales y a su gente. A salvo quedan unos pocos entre los que se contabilizan los pools de siembra, grandes exportadores agropecuarios, banqueros y especuladores.


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