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Economía internacional

Un plan para la siderurgia europea

La Comisión Europea (CE) presentó recientemente un plan de acción para la industria siderúrgica de la región que aborda la caída de la demanda, los retos medioambientales y la competencia desleal, con especial énfasis en la reducción de costos y la innovación.

ImagenVarios problemas aquejan a la siderurgia europea. La CE busca solucionarlos.
La industria siderúrgica europea, que genera el 11% de la producción mundial de acero y da empleo a más de 360.000 personas, sufre en la actualidad, de manera simultánea, el impacto negativo de menores niveles de demanda -un 27% por debajo de los registros anteriores a la crisis- y sobrecapacidad de producción a escala mundial, así como altos precios de la energía que requiere la actividad productiva y requisitos medioambientales que influyen sobre sus costos.

Al definirlo como un sector estratégico en la reindustrialización de Europa, y teniendo en cuenta que la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) augura que la demanda de acero aumentará hacia 2025, principalmente en los sectores de la construcción, el transporte y la ingeniería mecánica -y en particular en las economías emergentes- la CE “considera esencial que la industria europea esté preparada para sacar pleno provecho de ese mercado competitivo”.

Con ese objetivo, el plan de acción prevé desarrollar acciones en siete ámbitos:
  • NormativaLa UE evaluará el marco regulatorio vigente para cerciorarse de que la legislación europea no genera costos adicionales que se traduzcan en una menor competitividad del sector.
  • Demanda Cerca del 40% de la demanda procede del sector de la construcción y la industria automotriz, muy afectadas por la crisis económica. La UE aplicará medidas de estímulo en ambos sectores a través de las iniciativas CARS 2020 y Construcción Sostenible.
  • Competencia desleal Algunos países que no pertenecen a la UE han empezado a obstaculizar la entrada de importaciones europeas o a incentivar sus propias exportaciones, lo que otorga una ventaja desleal a sus empresas. La UE seguirá negociando acuerdos de libre comercio con países que no la integran y combatirá las prácticas desleales.
  • Costos energéticos Alrededor del 40% de los costos de producción del acero corresponden a la energía y las empresas europeas pagan por ella más que la mayoría de sus competidores. El plan para la interconexión del mercado energético de la UE permitirá aumentar la competencia y abaratar los costos.
  • Tecnologías limpias Normas medioambientales claras favorecerán la inversión necesaria para introducir tecnologías menos contaminantes. La Comisión Europea fomentará las mejores prácticas, pero cada Estado miembro deberá examinar sus propias políticas en materia de precios y reservar fondos para proyectos de eficiencia energética.
  • Innovación Entre 2014 y 2020, la UE destinará cerca de 18.000 millones de euros a reforzar el liderazgo industrial en innovación a través del programa Horizonte 2020.
  • Ayuda a la reestructuración. La reestructuración del sector siderúrgico ha provocado la pérdida de 40.000 puestos de trabajo. Se utilizarán fondos para ayudar a los afectados y garantizar la conservación de las competencias clave. Debido al envejecimiento de las plantillas, también se propone lograr que la siderurgia resulte profesionalmente atractiva para las personas jóvenes y creativas.

El vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de Industria y Emprendimiento, Antonio Tajani, declaró que “la industria del acero tiene un futuro prometedor en Europa. Si continúa siendo líder en productos innovadores, que es su punto fuerte, puede obtener una ventaja competitiva a escala mundial. Con el plan aprobado para la reanimación del sector del acero, estamos diciendo claramente a la industria que constituye un sector de importancia estratégica para Europa y un motor de crecimiento. La UE precisa más que nunca de su economía real para que sirva de base a la recuperación económica y nuestro objetivo es que la industria represente el 20 % del PBI de aquí a 2020. Estamos al comienzo de un proceso, y seguiremos muy de cerca la situación para poder adaptar nuestros esfuerzos según sea necesario”. Para ello, la CE creará un grupo de alto nivel para supervisar la implementación y avances del plan y en un plazo de doce meses evaluará si la propuesta logra los efectos buscados.


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