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Temas en debate

Una Argentina cada vez menos competitiva

La inflación crónica y creciente va erosionando la competitividad derivada de la fuerte modificación del tipo de cambio a principios de 2002. Sin embargo, Los efectos no son iguales en todos los sectores y En algunos las ganancias de productividad han compensado este fenómeno. En este informe, los licenciados Jorge Todesca y Gonzalo Bernat -director y economista jefe respectivamente de la consultora Finsoport- desarrollan un panorama por sectores a partir de un indicador propio de cada uno de ellos. Se trata del costo laboral ajustado por productividad. El indicador refleja los salarios nominales de cada sector divididos por los precios de venta y la respectiva productividad.

ImagenesCosto salarial ajustado por productividad en ramas amenazadas por importaciones.Costo salarial ajustado por productividad en ramas exportadoras
El tipo de cambio real multilateral (TCRM) es el indicador habitualmente empleado para evaluar la competitividad a nivel macroeconómico del sector transable argentino (es decir el que participa en el comercio exterior) en relación a nuestros principales socios comerciales.

La versión oficial del TCRM utiliza los datos oficiales de inflación como insumo. Al introducir nuestras estimaciones, en lugar de la inflación INDEC, el TCRM luce sensiblemente inferior a lo que indica el índice oficial.

Incluso, el indicador de Finsoport Economía & Finanzas muestra una importante apreciación durante los últimos meses, corolario de la conjunción entre la relativa estabilidad de la relación peso/dólar y la elevada tasa de inflación doméstica, que resulta atenuada por la revaluación de la moneda brasileña.

De todos modos, como se señaló previamente, la dinámica del TCRM brinda indicios del desempeño de la competitividad desde una visión macroeconómica. En este sentido, esa realidad macro presenta diferentes manifestaciones en los distintos sectores de actividad económica.

Precisamente, el objetivo de este informe radica en analizar la evolución reciente de una medida de competitividad microeconómica (el costo salarial ajustado por productividad) para las ramas manufactureras argentinas. Ese indicador refleja el nivel del costo laboral real de cada sector industrial, al dividir los salarios nominales por los precios de venta y por la productividad.

Históricamente, la estructura industrial de la Argentina se ha caracterizado por su elevada heterogeneidad en cuanto a la competitividad, lo que se vio reflejado en diferentes niveles de inserción internacional y de participación en el mercado interno.

En este sentido, puede agruparse a los diferentes sectores manufactureros en tres subgrupos: Exportadores (incluye a Alimentos, Cueros, Derivados del Petróleo, Químicos, Metales básicos, Equipamiento médico y Automóviles), Formadores de Precios (agrupa a Tabaco, Madera, Papel, Edición y Minerales no metálicos) y Amenazados por Importaciones (reúne a Textiles, Indumentaria, Productos de caucho y plástico, Productos de metal, Maquinaria, Equipamiento eléctrico, Equipos de radio y TV, Resto de material de transporte y Muebles).

En el primer caso, se trata de empresas que han logrado situarse sobre el “estado del arte global” en términos de tecnología, escala y diseño. Por ende, dado que estos sectores pueden destinar su producción indistintamente a satisfacer la demanda interna o al consumo externo, usualmente el precio en moneda nacional de estos bienes queda definido por el tipo de cambio nominal y por la cotización internacional de los productos en cuestión.

En lo que respecta al costo salarial ajustado por productividad, la dinámica reciente del tipo de cambio nominal, de los precios internacionales y de la productividad ha sido insuficiente para compensar las subas en las remuneraciones nominales de los trabajadores de estos sectores, por lo que el indicador de competitividad de este segmento industrial se ha deteriorado entre 2007 y 2010, aunque prosiguió situándose por debajo de los niveles de 1998/2001.

Por su parte, el segmento de “Amenazados por Importaciones” reúne a ramas manufactureras que se abocan primordialmente a atender al mercado interno, como consecuencia de su déficit de competitividad (costo salarial y escalas y tecnologías de producción) respecto de la industria brasileña, a nivel regional, y de los fabricantes asiáticos, a nivel global.

Por ello, las importaciones abastecen una magnitud significativa de la demanda local de estos productos, siendo precisamente los bienes foráneos los que definen el precio en el mercado interno, particularmente en los segmentos de baja gama. Por lo tanto, para este grupo, la evolución del tipo de cambio nominal afecta al precio de las importaciones y, de ese modo, al precio de referencia del mercado local.

Al igual que lo observado para las ramas “exportadoras”, la dinámica reciente del tipo de cambio nominal (límite para el precio de referencia local) y de la productividad en los sectores “Amenazados por importaciones” resultó insuficiente para compensar las subas en las remuneraciones nominales, por lo que el costo salarial ajustado por productividad de este segmento desmejoró notablemente entre 2007 y 2010.

Más aún, actualmente, ese indicador revela costos salariales superiores a los del período 1998/2001 para las actividades Textil, Indumentaria, Equipos de radio y TV, Resto de Equipo de Transporte y Muebles, lo que da sustento a las limitaciones a la importación de esos bienes implementadas por el gobierno nacional en los últimos meses.

En definitiva, si bien las dinámicas de competitividad de ambos grupos resultan similares, los niveles de ese indicador son sensiblemente diferentes. Al respecto, mientras que el segmento “exportador” todavía exhibe una competitividad superior a la de 1998, diversas ramas del conjunto que compite con las importaciones han perdido completamente la ganancia de competitividad alcanzada a raíz de la caída de la Convertibilidad.

Naturalmente, esa asimetría se refleja en el desempeño reciente de las ramas manufactureras, en tanto que actividades exportadoras como Automotor y Metales básicos han liderado el crecimiento industrial tanto en 2007/2008 como en 2010. Incluso, en las ramas de ese segmento en las que se verificó una desaceleración/contracción significativa en 2010, la causa no radicó en la apreciación del tipo de cambio real sino en el progresivo agotamiento en los recursos naturales que actúan como insumo base (carne, petróleo y gas).

Por el contrario, entre las ramas que compiten con las importaciones, sólo la imposición de restricciones al ingreso de productos extranjeros ha explicado el crecimiento de las industrias textiles y, en menor medida, de caucho y plástico. De hecho, en metalmecánica, que presenta una menor “protección” que las restantes ramas, se evidencia una significativa ralentización en el transcurso de 2010.

Por último, se espera que estas tendencias prosigan durante 2011, dado que los salarios continuarán creciendo a tasas superiores a 20% en un contexto en el cual el gobierno intentará moderar el ajuste en el tipo de cambio nominal con el propósito de no acentuar la suba en la tasa de inflación.

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