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Sectores económicos

Una cadena de valor con débiles eslabones

La cadena de valor del cuero tiene tres eslabones centrales -proceso de curtiembre y terminación, manufactura y fabricación de calzado-, y un comportamiento dispar que en los últimos tiempos subrayó la diferenciación de las distintas fases.

ImagenesAlberto SellaroRaúl ZilbersteinEduardo Wydler
Estas divergencias se reflejan en las voces de los representantes de cada sector. Mientras los empresarios del calzado señalan la existencia de un ritmo sostenido de producción y ventas que en unos años más colocarían a la industria local entre lasdiez primeras del mundo, los industriales de manufacturas de cuero pintan un cuadro de tonos sombríos y los curtidores, por su parte, dicen que en 2006 pudieron cumplir con la demanda externa pero no formulan pronóstico sobre el año en curso.

Las estadísticas aportan una primera aproximación al problema. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos, de 2004 a 2006 el índice de horas trabajadas cayó algo más de 7% y el de obreros ocupados 3% en la cadena de valor. En ese período los índices correspondientes de la industria en su conjunto crecieron 10,8% y 12,3%, respectivamente. Como cualquier rama fabril, la del cuero depende del suministro de materia prima básica, en este caso de la faena de ganado, que en 2006 alcanzóen números redondos 13,4 millones de cabezas de ganado vacuno, 6% por debajo del registro del año 2005. Con el cuero curtido bovino ocurrió otro tanto. De 336 mil toneladas producidas en 2005 la cantidad bajó 5,5% a 317 mil toneladas en el último año, según constató un estudio de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) sobre las industrias del cuero y el calzado. Lo cierto es que más allá de la situación coyuntural, hace décadas que el stock ganadero está estancado y que las curtiembres trabajan por debajo de su capacidad instalada. Eduardo Wydler, presidente de la Cámara de la Industria Curtidora Argentina (CICA) explica que en los años 70’ las curtiembres procesaban entre 16 y 17 millones de cueros contra los 13 millones actuales y que, por lo demás, “la tecnología ha avanzado y con ella los niveles de productividad”. Para cubrir la demanda que reciben de las manufacturas y de la industria del calzado la industria curtidora compra en el exterior alrededor del 10% del cuerocrudo que procesa.

Sin embargo el titular de la CICA señala que importar no es sencillo: “las plantas están adaptadas a determinado tipo de cuero, y de esto depende la textura del producto; además, hay que tener en cuenta los problemas sanitarios,poner a prueba el tipo de producto, asegurarse que el proveedor garantice continuidad...”.

Sin embargo sus clientes se quejan. Un informe de la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines (CIMA) señala que durante 2006 el precio promedio del cuero salado (materia prima de las curtiembres) aumentó 55%, casi 40% sobre la media a lo largo de décadas. Actualmente el kilogramo se acerca a los 5 pesos superando el promedio histórico oscilante entre 1 y 1,30 dólar. El titular de la entidad, Raúl Zylbersztein, dice que esta suba repercute a su vez sobre los costos del siguiente eslabón. “Las curtiembres entregan el cuero que se les pide, pero al mismo precio que paga China, país que trabaja con un valor de mano de obra mucho más bajo”, asegura.

En CIMA atribuyen esta situación a la estructura de derechos de exportación y de reintegros, que perjudica la agregación de valor en los distintos eslabones de la cadena. Hay que tener en cuenta que del total del cuero procesado el mercado interno recibe el 20%, mientras que el restante 80% se destina a la exportación.

Pero el problema principal no es este. En el informe antes citado de CIMA se destaca que en los últimos años los cursos de las colocaciones externas de manufacturas y de semiterminados siguieron direcciones contrarias. En números redondos, mientras las primeras bajaron 54%, de 550 millones de dólares en 2002 a 250 millones en 2006, las segundas subieron 28%, de 900 millones a 1.150. La brecha resultante puede apreciarse en las siguientes proporciones: mientras en 2002 del total del cuero exportado el 38% correspondió a los semiterminados y el 27% a las manufacturas, cuatro años más tarde las participaciones respectivas habían pasado a 48% y 18%.

Losindustriales manufactureros sostienen que este comportamiento obedece a una distorsión en la escala de los derechos de exportación, que si bien resulta adecuada al gravar con el 15% a la materia prima (cueros crudos, salados y wet-blue), en cambiocoloca en un mismo nivel de 5% a semiterminados, terminados y manufacturas. Con los reintegros ocurre algo semejante: tras la devaluación del 2002 fueron reducidos a la mitad dada la ventaja que significaba la nueva paridad cambiaria y, en consecuencia, los semiterminados quedaron en 1,25%, los terminados en 2,5% y las manufacturas en 6%. Sin embargo en ese mismo año el ex ministro Roberto Lavagna niveló todo en 2,5% y posteriormente, en diciembre pasado, fueron elevados a 3,50%.Zylbersztein dice que nunca pudo lograr una explicación sobre aquella decisión.

Dicen los industriales que esta estructura de gravámenes y reintegros alienta la exportación de productos con menor valor agregado, e impacta sobre la cantidad de horas trabajadas ypuestos de trabajo. Según su interpretación, los segmentos más vulnerables son la tapicería y el terminado en las curtiembres. La consecuencia de todo esto es que “el país se va transformando en proveedor de cuero semiterminado de China”; apuntan que algunas empresas que realizan este negocio están instaladas también en el gigante asiático, donde completan el proceso del terminado. En CIMA aseguran que esa distorsión fiscal en la estructura del comercio exterior -hay que tener presentequelos manufactureros exportan aproximadamente 130 millones de dólares y venden en el mercado local por 70 millones-, sumada al precio del cuero terminado y al aumento del costo laboral, han afectado seriamente la competitividad de las empresas. Enlaentidad que nuclea a los curtidores consideran que en lo fundamental el cambio impuesto en la estructura exportadora (gravamen del 15% al cuero crudo) ha servido para desalentar la salida de la materia prima. Además, Wydler destaca que el sectorrealizó un esfuerzo especial para mantener en nivel conveniente la oferta de materia prima, teniendo en cuenta que tuvo que absorber la suba de precios de los insumos, en especial los derivados del petróleo. El directivo subraya lo siguiente: “Elmercado está abastecido de manera adecuada en cuanto a cantidad, calidad y precios; hay que considerar que este mercado creció en los últimos años como consecuencia de la sustitución de importaciones y que simultáneamente existe una fuerte demanda proveniente del turismo y también del consumo interno. La forma como ganaron mercado las manufacturas es la prueba de que la materia prima no faltó”. El titular de CICA entiende que la industria debe especializarse en productos de alta gamabasadosen innovación tecnológica y el trabajo de diseño y calidad. El cuadro de situación de los fabricantes del calzado contrasta vivamente con la que exponen los manufactureros. Un estudio reciente del Centro de Estudios para la Producción (CEP) dependiente delaSecretaría de Industria, Comercio y PyMES comprobó que entre 2003 y 2006 el índice del valor físico producido por esta rama aumentó casi 50%; en ese período el conjunto de la actividad manufacturera creció 35,7%. Sin embargo, medida enpares fabricados, el sector registró una variación de 60% respecto a 2003 y ubicó la producción en el nivel más alto de los últimos 14 años: 80 millones para un mercado estimado en 102 millones de pares. Los números de la Cámara de la Industria delCalzado (CIC)reflejan la fuerte respuesta del sector al cambio de precios relativos que se produjo tras la devaluación: desde 2001 hasta 2006 la producción local creció 120%, mientras que el mercado local se expandió algo menos del 70%.

Aproximadamente el 60% de esta producción nacional corresponde al calzado de cuero y el resto a pares fabricados con otros materiales como textiles, sintético o caucho El presidente de la entidad empresaria, Héctor Sellaro, destaca que si la tendencia se mantiene permitirá a las empresas llegar al bicentenario con una producción de 100 millones de pares, volumen ya alcanzado en los primeros años de la década de los 90’.. “Esta cantidad colocará al país entre los diez primeros fabricantes mundiales”, anticipael dirigente fabril. Y señala que la industria está creciendo entre 8% y 9% anual desde que comenzó la reactivación por lo que este año se llegaría a 87 u 88 millones de pares y en 2008 se acercaría a los 100 millones. A su vez, las importaciones dejaronde dar fuertes sobresaltos a los empresarios locales. Luego de la caída de los acuerdos voluntarios con las compañías brasileñas, la aplicación de licencias no automáticas para los ingresos de todo origen estabilizó los productos importadosdesde 2003hasta 2005 en torno al 21% del consumo aparente, proporción que tocó el 23% el año siguiente. Casi dos tercios de esos ingresos provienen de Brasil y algo más de un quinto de China. Por lo demás el Arancel Externo Común (AEC) alcanzóel tope de 35%,estableciendo una barrera a los ingresos de los mercados de extrazona. El segmento vulnerable es ahora el de la capellada, expuesta en los últimos tiempos a una fuerte presión importadora, al punto que la cámara solicitó ala secretaria de Industriaque amplíe la licencia no automática a este componente.

En la CIC aseguran que la recuperación de porciones del mercado interno se produjo sin que se hubiera encarecido el valor del calzado. Así, mientras entre 2001 y 2006 el precio mayorista del sector aumentó 54%, el de sus principales insumos subió 154%, de forma tal que las empresas sufrieron una importante reducción en el margen de beneficios. Según la explicación empresaria, esta pérdida fue compensada por elincremento de las ventas, con el consiguiente recorte de los costos fijos promedio.

Mientras tanto, entre 2001 y 2006 las exportaciones casi aumentaron tres veces. Sin embargo 1,8 millones de pares colocados en los mercados externos el último año por unvalor algo superior a 24 millones de dólares, apenas representan el 2% de la producción. En 1995 la industria local había llegado a colocar en los mercados externos 4,5 millones de pares, pero a partir de ese pico la curva se volvió declinante hasta llegar a480 milpares en el fondo de la depresión registrado en 2001. Respecto del contenido de los despachos que se comercializan en el exterior, Sellaro anota el salto de calidad y diseño que se ha producido luego de la devaluación. “Dehecho elrubrocalzado de cueroalcanzó el 48% del total exportado en 2006, representando los segmentos de alta gama (calzado de capellada y fondo de cuero) un 7% del total, con un precio promedio de 34 dólares el par”, señala. Simultáneamente sehan diversificado los destinos aunque Chile, con algo más de un tercio de las compras y Uruguay, con el 27%, reciben más del 60% de los despachos.

Los empresarios señalan que junto con la reactivación se produjo un crecimiento de las inversiones que en 2005, sumadas las compras de bienes de capital nacionales e importados y el capital destinado a obras civiles, se acercó a los 100 millones de dólares mientras en el año siguiente rondó los 90 millones. En esos años los ingresos de maquinariasdesde el exterior fueron aproximadamente de 49 y 44 millones de dólares, respectivamente. Hay que recordar que en la década pasada, entre 1996 y 1998, el sector experimentó un marcado proceso de tecnificación a partir de la importación de equipos arazón de 76 millones de dólares (promedio) cada año. Según cálculos de los especialistas del CEP en los últimos cuatro años el sector importó maquinaria por 150 millones de dólares, Este aumento del capital productivo se tradujo en una suba de los niveles de productividad: 15% promedio a partir de 2003 medida por obrero ocupado. En esos cuatro años el salario real creció 47%, variación similar a la del conjunto de la industria.

El índice de competitividad externa para la industria del cueroy del calzado elaborado por elIES, se redujo 0,9% y la del calzado 2,3%, en comparación con el nivel de igual período de 2005.

Los factores que incidieron en este comportamiento fueron la marcada expansión del salario real que registró una variación de 13,6% para el cuero y de 15,3% para el calzado. El informe señala que esta mejora no fue compensada por el incremento del tipo de cambio real de 1,7% y 3,2% para cada uno de esos productos. Tampoco por la suba de productividad por obrero ocupado que llegóa 10,7%.

La consultora señala que descontando la posibilidad de que se produzca un ajuste significativo en el tipo de cambio, y en presencia de una tendencia a la suba de los salarios, la única forma de recuperar competitividad es a partir de unincremento dela productividad, basado en un sostenido flujo inversor. Los empresarios aseguran que el flujo inversor redondeó en el 2005 los 75 millones de dólares y que en 2006 llegó a los 100 millones, especialmente por los proyectos de instalación de nuevas plantas.


Osvaldo Calello


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