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Temas en debate

Una nueva prórroga ¿la última?

La Argentina y Brasil convinieron prorrogar nuevamente el acuerdo que regula el comercio de bilateral de productos del sector automotriz desde el 1º de julio de 2014 hasta el 30 de junio de 2015 y se comprometieron a establecer un plan de trabajo con vistas a la elaboración de una nueva normativa que comenzará a regir a partir del 1º de julio del año próximo hasta el 2020.

ImagenUna nueva prórroga en la negociación del régimen automotriz.
Con una alicaída demanda de los mercados internos y externos, los representantes de los gobiernos de ambos países definieron, además, un nuevo valor del “flex” (que regula los montos del intercambio sectorial libre de aranceles), mientras que el sector privado convino respetar un cupo mínimo de un 11% del mercado brasileño para autos argentinos y una participación del 44,3% de vehículos fabricados en el vecino país en el mercado local, también como mínimo. Quedaron postergados para los próximos meses las discusiones de fondo, vinculadas con el aumento del contenido de autopartes regionales en la producción de vehículos, los regímenes de admisión temporaria, la sustitución de importaciones extrazona y la construcción de una política industrial común para autopartes, entre otros importantes temas. Es de esperar que en esta oportunidad se cumplan las metas y fechas fijadas y que el nuevo acuerdo de un horizonte de previsibilidad a las terminales y a las empresas autopartistas.

Antecedentes

Desde la Decisión 29/94 del Mercosur, que plasmó el acuerdo bilateral para la conformación de un régimen común automotriz a partir de enero de 2000 -basado en el libre comercio intrarregional, un arancel externo común y la ausencia de incentivos nacionales que pudieran distorsionar la competitividad-, las crisis y las prórrogas de los acuerdos, no son extrañas en el historial reciente del sector.

A título de ejemplo, recordamos el antecedente de 1998, cuando aún no superado el “efecto tequila”, la profundización de la crisis financiera internacional, con la debacle del Sudeste asiático, afectó la demanda de automotores en el Mercosur. Esa situación llevó a las entidades empresarias y sindicales representativas del sector a difundir el 19 de diciembre un conjunto de propuestas tendientes a “evitar perjuicios al país”.

La declaración firmada por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA); la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes y la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (AFAC/CIMCC); la Unión Obrera Metalúrgica de la República Argentina (UOMRA) y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) sugería que en materia de “Política automotriz” para el Mercosur, y en el marco de las negociaciones que en ese momento se llevaban adelante con Brasil, se asumiera “una posición pública y definitiva en defensa de la industria nacional” cuidando para ello que: 1) la libre circulación de vehículos dentro del Mercosur sea un factor que, aumentando la demanda y manteniendo la calidad del producto, todo en beneficio del consumidor, mantenga una lógica participación del país en el proceso productivo de la región (a tal fin, dicha libre circulación regirá solo para quienes, fehacientemente, estén instalados y produciendo en ambos países, cuidando se eviten eventuales desinversiones); 2) se incentive el consumo de piezas nacionales a fin de mantener la base autopartista argentina, condición necesaria para una industria automotriz nacional; 3) el arancel de piezas extrazona, consensuando entre las partes, no encarezca el costo de producción en la Argentina y 4) que exista una reducción arancelaria a favor de los productores en la importación de vehículos, a fin de complementar la oferta de los vehículos nacionales, dentro del esquema de la especialización.

Además, teniendo en cuenta la caída del mercado nacional, en conjunción con otra aún más grave del mercado brasileño, principal destino de nuestras exportaciones, empresarios y dirigentes gremiales proponían la urgente implementación de “medidas que reduzcan el impacto sobre el nivel de actividad”. Entre ellas: el desarrollo de un plan que reduciendo precios e impuestos para un conjunto de modelos a ser definido con los fabricantes, aminore el impacto de la caída de la demanda (¿Pro.Cre.Auto?); el pago en término de los reintegros del IVA y el incremento de los reembolsos de exportaciones y la implementación de programas de apoyo a las PyMES autopartistas.

La declaración concluía que “estas medidas permitirán defender el empleo y la recaudación fiscal. A la vez generarán la confianza que se requiere para continuar el ritmo de inversión del sector. El crecimiento de la industria automotriz argentina fue una pieza significativa en el crecimiento global y en la confiabilidad generadas por la economía nacional en los últimos años”. Algunos de estos pedidos fueron escuchados y otros no... Después llegaron nuevos acuerdos y nuevas prórrogas, altas y bajas en las demandas interna y externa, períodos de bonanza y de los otros, el Mecanismo de Adaptación Competitiva, el flex de 1,95. Para culminar con las extensiones en la vigencia de la PAC desde el 1º de julio de 2008 al 30 de junio de 2015.


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