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Política industrial

Una nueva recuperación, con los problemas de siempre

Vuelven a soplar vientos a favor del crecimiento de la economía nacional, aunque no son tan fuertes como los del ciclo 2003-2008. El problema es que las velas que tienen que recoger ese viento, que están desde mucho antes, siguen con las mismas rasgaduras que en el ciclo pasado. Será, entonces, una nueva recuperación con la misma agenda de problemas sin resolver.

ImagenDante Sica - ex secretario de Industria de la Nación, Director de abeceb.com
Escribe Dante Sica - ex secretario de Industria de la Nación, Director de abeceb.com

Dentro de las señales positivas para la producción industrial está el alza de las demandas de Brasil y China (nuestros principales socios comerciales), que impulsan a los sectores orientados al comercio exterior. Esto sumado a la mejoría en las perspectivas del consumo local, con expectativas de los consumidores que comienzan a recuperarse lentamente y un mercado laboral que no se destruyó tanto como en otras crisis y que hoy se encuentra más estable. (El desempleo creció un 2,3% mientras que en 1995 y 2002 aumentó más de 6%).

Por el lado de la oferta, los niveles de producción empiezan a levantar y ya salieron de los pisos en los que se habían instalado en el primer semestre de 2009.

El problema esta en que, ante el freno que se produjo en el proceso de inversión a partir de la crisis con el campo y la falta de creación de consensos de políticas productivas con horizonte a más largo plazo, también volveremos a los problemas de inicios de 2008.

En primer lugar arrastramos, aun en un año de caída del producto, una tasa de inflación de dos dígitos, que alimenta reclamos de aumentos salariales para 2010 que en algunos casos vuelven a tasas del 20%. La puja constante entre incremento de precios y salarios, genera presiones negativas en lo que refiere a la competitividad de la producción nacional en el mundo y frente a las importaciones. A nivel regional, este año nos favoreció la apreciación del real, que hizo que el peso se devaluara contra esa moneda un 45%, y se produjera una mejora relativa en la competitividad frente a Brasil a pesar de que hayamos tenido una inflación de 13%.

También, con el repunte de la demanda externa e interna, la producción seguramente alcanzará los niveles de 2008. Esto implica, que se volverá a los niveles de utilización de capacidad instalada de ese año, ya que a partir de la crisis del campo se puso un freno al proceso de inversión.

En 2008 ya había algunos sectores productivos que estaban con una utilización de la capacidad instalada al máximo, como es el caso de las industrias de refinación de petróleo y metálicas básicas, que superaban ambas el 95%. El escaso margen para aumentar la producción ante un incremento en la demanda generaba, en ese entonces, una presión adicional en el nivel de precios. Ese escenario podría regresar.

El tema de la presión fiscal también estará presente. A partir del ultimo trimestre de 2007 hubo aumentos en la presión tributaria encabezados por el gobierno nacional y enfocados básicamente en las retenciones a las exportaciones de los complejos agroalimentario y energético. Luego de la marcha atrás con la Resolución 125, fueron las provincias las que comenzaron a llevar a cabo aumentos tributarios para paliar sus crecientes déficit fiscales, con Buenos Aires y Córdoba a la cabeza. Para 2010, hay más jurisdicciones que intentan aprobar modificaciones en las leyes tributarias.

Todos estos problemas tienen en común la carencia de políticas estratégicas de crecimiento para la industria local y, en conjunto, constituyen una limitación a la potencialidad de crecimiento productivo en el corto plazo. El 2010 será un año de recuperación del PBI, pero de continuar con estas presiones debemos olvidarnos de volver a las tasas de crecimiento de 8,5% promedio a las que nos acostumbramos en el período 2003-2008.


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