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Procesos de integración

Una nueva visión de la integración

Cumpliendo directivas de los presidentes Cristina Fernández y Lula da Silva, una de las metas prioritarias en el relacionamiento Argentino brasileño es lograr “reducir a su mínima expresión las tensiones que se generan a partir del comercio bilateral”. Así, en los primeros noventa días de 2010, la agenda de los funcionarios de las áreas de Industria de los gobiernos de ambos países se nutrió de reuniones destinadas a ir definiendo aspectos vitales para la integración y/o complementación productiva y tecnológica de sus cadenas industriales. Identificación de dos grupos de sectores –estratégicos y sensibles- a partir del conocimiento de sus potencialidades y necesidades; relevamiento de los instrumentos financieros disponibles; organización de misiones comerciales conjuntas de pequeñas y medianas empresas de ambos países; posicionamiento conjunto frente el ingreso en los respectivos mercados de productos chinos a precios de dumping.

ImagenEl secretario Bianchi lleva adelante desde el lado argentino las negociaciones para la integración productiva en el Mercosur.
El Secretario de Industria, Comercio y PyME, licenciado Eduardo D. Bianchi, lleva adelante, desde el lado argentino, las negociaciones así como el análisis de los proyectos de integración productiva que pueden involucrar a los sectores seleccionados. Informe Industrial requirió su opinión sobre los alcances de la iniciativa y los avances registrados en su implementación.

- ¿Cuales son los principales objetivos de la iniciativa de potenciar la integración productiva especialmente con Brasil y en general en el ámbito del Mercosur?

- Esta iniciativa es bastante ambiciosa. Por esa razón es que debemos ser lo más claros y concisos posibles a la hora de definir los objetivos que buscamos con esta temática. Si bien la integración se dirigirá hacia el entrelazamiento de las estructuras productivas de la región, la herramienta será utilizada para poder consolidar el bloque regional en un mundo cada más complejo. Así como la experiencia europea o asiática han mostrado diferentes patrones al momento de llevar a cabo estos tipos de procesos, el Mercosur se encuentra enfrentando sus propios desafíos y oportunidades para su implementación, representando una prioridad para la política comercial externa nacional.

En términos generales, nuestra búsqueda dentro de esta iniciativa consiste en modificar la estructura sobre la cual fue construido el Mercosur; es decir, esas bases con características esencialmente comerciales de los ‘90 en las cuales los Estados no intervinieron en la distribución de los beneficios del bloque, para pasar a una plataforma en la cual los países socios puedan apoyarse o sostenerse en forma conjunta y así generar nuevas distribuciones consistentes, asentados en una idea compartida del desarrollo económico regional.

Sin dudas, este es el camino que deberá ser transitado por el Mercosur para incentivar la concreción de nuevas oportunidades de inversión y de comercio, que promuevan la elaboración de proyectos conjuntos y al mismo tiempo fortalezcan nuestra posición regional de cara al comercio internacional. Además, al facilitar la explotación del potencial de un mercado ampliado, el impacto sobre la productividad a través de la especialización y de la innovación tecnológica, sería altamente positivo.

A ese respecto estamos discutiendo distintos mecanismos para alentar la complementariedad entre distintos eslabones de las Cadenas Globales de Valor, procurando la efectiva incorporación de producciones de las economías menores en los procesos productivos de todos los socios, sustituyendo proveedores de extrazona por proveedores Mercosur. Entre ellos, priorizamos la búsqueda de alternativas de financiamiento conjunto para proyectos de infraestructura y complementariedad productiva con instituciones financieras argentinas –Banco Nación, Banco de Inversión y Comercio Exterior- y brasileñas –Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social y Banco de Brasil-.

Y en este sentido seguiremos trabajando, reconociendo que la fortaleza de las relaciones con Brasil robustecerá también las expectativas sobre el Mercosur como un bloque sólido, consolidado y generador de empleo, valor agregado e inversiones para todos sus socios, dentro de un mundo cada vez más complejo.

- ¿Qué criterios se utilizaron para definir los sectores estratégicos y sensibles?

- La potencialidad de la integración productiva, y su relevancia como alianza estratégica, constituye un factor clave para el desarrollo, tanto de nuestros países como de toda la región. Por ello, la ambición en la construcción de esta temática consiste en poder debatir también otros temas de interés vinculados al corto, mediano o largo plazo.

En el diseño de políticas enmarcadas en las necesidades de los sectores privados regionales no es posible utilizar fórmulas prediseñadas, sino que las abordaremos a partir del conocimiento de las necesidades, de los desafíos y oportunidades de cada uno de aquellos que fueron seleccionados en esos dos grupos. Por ello, en esta etapa, es fundamental reforzar los vínculos entre las empresas de ambos países en función de una estrategia conjunta, que sea consistente con las metas individuales de cada una de las políticas nacionales fijadas, otra vez, ya sea tanto para sensibles o estratégicos.

En concreto, estas definiciones respondieron a una negociación mantenida con Brasil, en la cual se consideraron tanto aquellas potencialidades estratégicas con que cuentan esos sectores como las dificultades que forman parte de sus antecedentes históricos, a los efectos de evitar nuevos impactos adversos sobre los niveles de empleo que registran estas industrias. Por ello, sobre esta base creemos que podría alcanzarse, en forma progresiva, un mayor equilibrio de las actuales relaciones económicas y comerciales y así poder contribuir con el desarrollo de un proyecto mucho más amplio que el terreno específicamente económico o comercial, donde se puedan generar más y mejores puestos de trabajo.

Dentro del grupo concebido como estratégicos, fueron incluidos los sectores de Petróleo y Gas, Autopartes, Aeronáutica y Maquinaria Agrícola, mientras que por los sensibles se alistaron a los sectores de Madera y Muebles, Línea Blanca (Heladeras, Cocinas y Lavarropas), Vinos y Lácteos.

- ¿Qué temas contempla la agenda de trabajo en el corto plazo?

- En ese sentido, más que de corto plazo, yo hablaría de urgencias, es decir, intentamos que las reuniones sean más dinámicas diferenciando aquellos temas que requieren de una intervención rápida y efectiva de los que requieren ser analizados más profundamente. Hacia mediados de noviembre de 2009 los gobiernos de ambos países decidimos intervenir a los efectos de no provocarnos mutuamente mayores daños, en un contexto internacional que ya de por sí era suficientemente complejo. Es por ello que hablamos de una especie de “coalición positiva”, generada a partir de los acuerdos entre los sectores privados de autolimitación de exportaciones. Estoy convencido de que la consecuencia de esa gestión permitirá alcanzar resultados positivos en materia de inversiones sectoriales, incremento de las exportaciones y aumento del empleo en todas las cadenas.

También, entre los principales temas por abordar, se encuentra la elaboración de una estrategia conjunta para encarar la cuestión de China, de modo específico, la forma de trabajar conjuntamente para establecer tácticas defensivas, a partir de la cooperación en las investigaciones por dumping y ofensivas sobre la base de la promoción comercial conjunta, dada la creciente presencia de productos chinos en la región. Además, en la última reunión se hizo hincapié en la necesidad de garantizar la libre circulación de camiones argentinos en territorio de Brasil con mosto de uva para uso no vínico.

- ¿Qué rol que se asigna a las PyMES de ambos países y a las entidades empresarias representativas de los sectores seleccionados en el proceso de integración productiva?

- La estrategia de potenciar la integración productiva en el ámbito del Mercosur nos lleva necesariamente a reforzar los conocimientos sectoriales sobre varios aspectos, como los obstáculos derivados de las diferencias de escala, las asimetrías existentes en las posibilidades de desarrollo de tecnología, las fallas del mercado, las insuficiencias empresariales para abordar esquemas asociativos, teniendo en cuenta siempre las oportunidades para avanzar en una efectiva incorporación en los procesos productivos de todos los socios del bloque.

Para poder alcanzar resultados positivos en esta materia debemos contar con la activa presencia y participación del sector privado, ya sean PyMES o no. Si bien es cierto que las primeras forman parte de nuestras prioridades, la integración productiva sólo funcionará en tanto los privados encuentren verdaderas oportunidades de negocios. Allí es donde desde los gobiernos deberán articularse tanto las políticas comunes como las alternativas viables de financiamiento para fortalecer ese proceso.

- ¿Está prevista la participación de Paraguay y Uruguay en las negociaciones?

- Si hay algo que los argentinos aprendimos de la crisis del 2001, fue que las recetas económicas, ya sean del mainstream o de cualquier país impuestas o fijadas para transitar el camino hacia el desarrollo, sólo llevan al fracaso. Por eso creo que no existe nadie mejor capacitado que estos propios países para diagramar su propia estrategia nacional y, a su vez, regional, con el fin de alcanzar senderos de crecimiento sostenido.

En ese sentido, cabe destacar que en ocasión de la última reunión del Grupo de Integración Productiva, Uruguay presentó un informe, que estamos estudiando, acerca de las posibilidades de complementación industrial en la explotación de la energía eólica. Previo a ello, ya había avanzado en la búsqueda de opciones para diagnosticar sus necesidades para la industria naval y para productos farmacéuticos veterinarios. Por su parte, Paraguay ha hecho lo propio en el desarrollo de un portal empresarial regional.

En conclusión, la Argentina apoyará esas –y otras- iniciativas, considerando que, justamente, sobre esta base el Mercosur podrá consolidarse también como un bloque geopolítico de importancia internacional.

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